Ventas de BMW, Audi y Mercedes se desploman más de un 30% en China

Las ventas de BMW, Audi y Mercedes se desploman más de un 30% en China, señal de un cambio de era donde los fabricantes locales dominan.

Por Central
El desplome histórico de las ventas de los fabricantes alemanes en China durante el segundo trimestre del año.
Destacados
  • Las ventas de BMW, Audi y Mercedes cayeron más de un 30% en China en el segundo trimestre de 2025.
  • La transición hacia el vehículo eléctrico ha redefinido el mercado, beneficiando a los fabricantes locales chinos.
  • Mercedes-Benz recortó sus previsiones de ventas e ingresos para el año tras la caída del 30%.

Hubo un tiempo en el que China era el mercado más rentable para los gigantes de la automoción alemanes. Marcas como BMW, Audi y Mercedes no solo vendían coches, sino estatus, lujo y la promesa de una ingeniería superior. Sin embargo, ese capítulo de la historia automotriz se está cerrando a una velocidad vertiginosa. Los últimos datos trimestrales confirman un desplome histórico: las ventas de los tres fabricantes premium han caído más de un 30% en China, un mercado que durante años fue la gallina de los huevos de oro de la industria europea. Este declive no es un tropiezo puntual, sino la señal inequívoca de un cambio de era donde los fabricantes locales han tomado el control.

El fin del estatus alemán en el mercado chino

Durante décadas, el emblema de la estrella de tres puntas, los cuatro aros de Audi o la hélice de BMW eran sinónimo de éxito social en China. Tener uno de estos vehículos en la puerta de casa era un marcador de posición y prestigio. Pero esa percepción se ha erosionado. Los compradores chinos, especialmente los más jóvenes, ya no ven en las marcas alemanas el mismo valor aspiracional. La transición hacia el vehículo eléctrico ha redefinido las reglas del juego, y las firmas locales han sabido capitalizar mejor este cambio, no solo en precio, sino también en tecnología y conectividad. El resultado es una caída libre en las ventas que está obligando a las compañías alemanas a replantearse toda su estrategia global.

Las cifras del descalabro: caídas superiores al 30% en el segundo trimestre

Los números no dejan lugar a dudas. Según datos recogidos por Bloomberg, los cinco grandes fabricantes alemanes (Volkswagen, Audi, BMW, Mercedes y Porsche) han registrado descensos en sus ventas en China durante el segundo trimestre del año de al menos un 30%. Mercedes-Benz fue uno de los más golpeados, con una caída del 30% en el trimestre, lo que obligó a la compañía a recortar sus previsiones de ventas e ingresos para el año por debajo de los niveles de 2025, un ejercicio que ya había sido malo, con una reducción del 19% en el país germano. Las entregas de BMW en China también cayeron un 12,5%, mientras que Audi, a pesar de batir récords en ventas de eléctricos en otras regiones, sufrió un descenso del 5% en el gigante asiático, achacado por su CEO a los “desafíos geopolíticos y económicos”.

El dato más alarmante es el de los vehículos eléctricos. Las ventas combinadas de modelos eléctricos de Volkswagen, BMW, Audi, Mercedes y Porsche se desplomaron un 55% en el primer trimestre del año. Este batacazo se produjo, en gran medida, tras la decisión del gobierno chino de eliminar el incentivo fiscal para la compra de este tipo de vehículos, un factor que benefició directamente a los competidores locales que ya no dependían de esos estímulos para ser competitivos.

¿Qué busca el comprador chino hoy? Velocidad, tecnología y precio

Para entender este desplome, hay que analizar qué es lo que realmente valora el consumidor chino en la actualidad. La respuesta es una combinación de tres factores: un ciclo de actualización ultrarrápido, un software superior y un precio ajustado. Mientras que los fabricantes alemanes mantienen un ciclo de desarrollo de unos cuatro años (heredado de la era de combustión), las marcas chinas actualizan sus modelos cada 18 meses, un ritmo que se asemeja más al de la industria de los smartphones. “Es imposible que esta industria vuelva a la antigua usanza”, afirmó Xing Zhou, asesor de automoción en AlixPartners, a Bloomberg.

Un ejemplo claro de este desfase es el nuevo Mercedes CLA eléctrico. Para promocionarlo, la marca alemana incluso recurrió a una peculiar campaña titulada “So Mc-Benz”, donde reemplazó su icónica estrella por una hamburguesa con queso para conectar con los jóvenes. El resultado fue que Mercedes solo vendió 1.153 unidades del CLA en China durante el primer semestre del año. En el mismo periodo, Xiaomi entregó más de 80.000 unidades de su berlina SU7, que se ofrece a un precio similar. La diferencia no está solo en el precio, sino en la tecnología de conducción autónoma y el sistema de infoentretenimiento. Li Yanwei, consultor de la Asociación de Concesionarios de Automóviles de China, resumió la situación señalando que el CLA se encuentra en un incómodo punto medio: no es lo suficientemente barato, ni lo suficientemente lujoso, y está superado en tecnología por rivales como el SU7.

BYD, Xiaomi y Nio: el dominio local que acorrala a las marcas alemanas

Mientras las marcas alemanas pierden terreno, los fabricantes locales están ganando la partida. Empresas como BYD, Xiaomi, Nio y SAIC (respaldada por Huawei) están copando las ventas. Según Bloomberg, Nio prevé que sus ventas crezcan entre un 40% y un 50% este año, mientras que Xiaomi aspira a entregar 550.000 vehículos, un 34% más que el año anterior. Este crecimiento se da en un contexto de guerra de precios feroz, donde los fabricantes chinos están dispuestos a sacrificar márgenes de beneficio con tal de ganar cuota de mercado. De hecho, el beneficio del primer trimestre de BYD cayó un 55%, su nivel más bajo en más de tres años, y las ganancias de Geely también se han resentido. La estrategia es clara: priorizar el volumen y la presencia a corto plazo para consolidar el dominio a largo plazo.

El ritmo imposible de los alemanes: 500 modelos chinos en seis meses

La velocidad de innovación de la industria china es difícil de igualar. El CEO de Volkswagen, Oliver Blume, reveló un dato que ilustra la magnitud del problema: unas 150 marcas locales chinas han lanzado alrededor de 500 modelos nuevos o actualizados solo en el primer semestre de este año. Es un ritmo que, sencillamente, ningún fabricante occidental puede seguir. Los alemanes no solo compiten con productos, sino contra una maquinaria industrial y comercial que opera en un ciclo temporal completamente distinto. Este bombardeo constante de novedades satura el mercado y hace que cualquier modelo que no se renueve constantemente quede obsoleto a los ojos del comprador.

Estrategias desesperadas: producción local y alianzas como salvavidas

Ante la debacle, las marcas alemanas se ven obligadas a reaccionar. Mercedes está trasladando una mayor parte de su producción a suelo chino para reducir costes y adaptarse más rápido a la demanda local. El director financiero, Harald Wilhelm, anunció que en agosto comenzará la producción de una versión del GLE diseñada exclusivamente para China. El CEO, Ola Källenius, insiste en que la marca mantiene su compromiso con el país, centrándose en la localización y la tecnología.

BMW, por su parte, ha rebajado su previsión de margen de beneficio hasta un escaso 1% debido al bache en China. La esperanza de la firma bávara reside en su nueva gama eléctrica Neue Klasse, que arrancará con la berlina i3 y el SUV iX3. Sin embargo, el éxito de estos modelos dependerá de su precio, que tendría que igualar aproximadamente al del Tesla Model Y fabricado en China para poder competir.

La situación más crítica es la de Volkswagen. Oliver Blume ha calificado el modelo de negocio de la empresa de “roto” y planea recortar 100.000 puestos de trabajo, así como cerrar plantas en Alemania. Para intentar recuperar el pulso en China, recurre a alianzas estratégicas con los fabricantes locales Xpeng y SAIC, con el objetivo de relanzar tanto la marca Volkswagen como Audi en el mercado chino.

¿Qué significa esto para el futuro de la automoción global?

El desplome de las ventas de BMW, Audi y Mercedes en China no es solo una noticia financiera; es el síntoma de un cambio tectónico en la industria automotriz global. La brecha entre el ritmo y el tipo de coche que ofrecen los fabricantes alemanes y los chinos es cada vez mayor. Mientras los primeros no logren reducir ese desfase en velocidad de desarrollo, integración de software y adaptación de precios, seguirán perdiendo cuota en el mercado que antaño fue su mayor fuente de ingresos. Este no es un problema pasajero; es una reestructuración profunda que redefine quién lidera la movilidad del futuro. Los días en que tener un BMW o un Mercedes en China era el sueño de consumo universal se han acabado, y las consecuencias se sienten desde las fábricas en Baviera hasta las salas de juntas en Stuttgart.

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