El universo de The Legend of Zelda casi cambia para siempre con un proyecto que nunca vio la luz. Un spin-off protagonizado por Ganondorf, desarrollado por Ubisoft Milan en colaboración con Nintendo, fue una de las ideas más ambiciosas que surgieron en la última década dentro de la industria. Sin embargo, tras meses de trabajo y un prototipo presentado en 2023, la Gran N decidió cancelarlo, dejando al equipo detrás del proyecto con un sabor agridulce y una historia que ahora sale a la luz gracias a una investigación exclusiva de Insider Gaming.
La noticia no solo revela la existencia de un juego que pudo redefinir la franquicia, sino que también arroja luz sobre la compleja dinámica entre dos gigantes del videojuego: Nintendo y Ubisoft. La relación entre ambas compañías, que había florecido con la saga Mario + Rabbids, se estaba gestando para dar un salto cualitativo con una propuesta radicalmente diferente. Pero el destino tenía otros planes.
El origen de Goliath: una colaboración que buscaba su siguiente paso
Tras el éxito de los dos juegos de Mario + Rabbids, la alianza entre Ubisoft Milan y Nintendo parecía sólida. El primer título, Mario + Rabbids Kingdom Battle (2017), fue una sorpresa táctica que combinaba el carisma de los personajes de Nintendo con el humor y la mecánica de los Rabbids. La secuela, Mario + Rabbids Sparks of Hope (2022), consolidó la colaboración. Pero los estudios italianos de Ubisoft no querían quedarse ahí. Buscaban algo más grande, algo que pudiera elevar su estatus dentro de la compañía francesa y, al mismo tiempo, ofrecer a Nintendo una experiencia inédita.
En 2022, un equipo liderado por Gian Marco Zanna —un desarrollador con más de 25 años de trayectoria en Ubisoft— comenzó a diseñar en secreto una nueva propuesta. Zanna, junto a Davide Soliani, el director creativo conocido por su pasión desbordante por los juegos de Nintendo, y Cristina Nava, entre otros seniores, dieron forma a un concepto que inicialmente no tenía un nombre en clave revelado. Sin embargo, al año siguiente, el proyecto recibió el apodo de Goliath y fue presentado oficialmente a Nintendo.
La idea no era un Mario más. No era un spin-off de Rabbids. La propuesta era un juego de La Leyenda de Zelda, una de las franquicias más sagradas del catálogo de Nintendo, y no precisamente un juego menor: la intención era crear una experiencia protagonizada por Ganondorf, el icónico villano de la serie. La propia Nintendo, al conocer el concepto, sugirió que el antagonista por excelencia fuera el personaje jugable, un giro que desafiaba décadas de narrativa establecida.
Qué era Goliath: un Zelda sin Link, sin princesa y con el rey de los Gerudo como héroe
La trama de un juego de Zelda protagonizado por Ganondorf abre preguntas fascinantes. ¿Cómo se justifica que un villano sea el protagonista? ¿Qué tono tendría? ¿Sería un juego de acción, de sigilo, de estrategia? Según la información filtrada, Goliath no era simplemente un experimento: estaba concebido como el juego más ambicioso de Ubisoft Milan hasta la fecha, con un alcance que “podría elevar el estudio a uno de los principales de la compañía”.
El equipo tenía hasta finales de 2023 para presentar un prototipo jugable que convenciera a Nintendo. Ese plazo indicaba que la fase de preproducción estaba avanzando con rapidez, algo habitual cuando una editora externa quiere validar una idea antes de comprometerse plenamente. Sin embargo, el destino de Goliath se truncó en noviembre de 2023, cuando Nintendo rechazó el proyecto. Los motivos exactos nunca fueron revelados.
El papel de Nintendo: ¿por qué aprobaron la idea de Ganondorf y luego la descartaron?
Uno de los aspectos más desconcertantes de esta historia es que la propia Nintendo sugirió que Ganondorf fuera el protagonista. Eso indica que la Gran N veía potencial en el concepto. Nintendo rara vez permite que estudios externos toquen sus franquicias más queridas, y la idea de que un villano sea el personaje principal de un juego de Zelda es casi revolucionaria. En la historia de la saga, Ganondorf ha sido el antagonista recurrente desde Ocarina of Time (1998), con apariciones en Twilight Princess, The Wind Waker y Tears of the Kingdom, siempre como la encarnación del mal. Ponerlo como protagonista implicaba un reto narrativo de primera magnitud: ¿sería una redención? ¿Un juego de conquista? ¿Una exploración de su origen?
La decisión de rechazarlo pudo deberse a varios factores. Por un lado, Nintendo es extremadamente protectora con la identidad de sus personajes. Un juego protagonizado por el villano podría confundir a los jugadores o desviar la esencia de la franquicia, que siempre ha estado centrada en Link, Zelda y la Trifuerza de la sabiduría. Por otro lado, es posible que el prototipo no alcanzara el nivel de calidad que Nintendo exige. No hay que olvidar que la compañía japonesa suele tener estándares altísimos, y los proyectos de colaboración externa a menudo se cancelan por no alcanzar la visión interna.
Otra hipótesis apunta a la cronología: 2023 fue un año especialmente cargado para Nintendo. En mayo se lanzó The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom, que se convirtió en un éxito masivo. La compañía estaba centrada en promocionar ese título y en preparar el futuro de la franquicia con remakes y remasterizaciones. La idea de que un estudio externo desarrollara un spin-off con un villano como protagonista, mientras el equipo principal trabajaba en nuevas entregas, pudo no encajar en los planes a largo plazo.
El impacto en Ubisoft Milan: de la cumbre al apoyo secundario
La cancelación de Goliath no fue un hecho aislado. Según la información recopilada, la relación entre Ubisoft y Nintendo se enfrió gradualmente a partir de ese momento. Tras el rechazo del proyecto Zelda, el estudio milanés intentó otras propuestas, incluyendo un juego de Star Fox y otro proyecto de Mario. Sin embargo, entre 2023 y 2024, las conversaciones entre ambas empresas menguaron hasta detenerse por completo.
Este enfriamiento tuvo consecuencias directas en la estructura de Ubisoft Milan. El estudio, que había sido uno de los pilares creativos de la compañía en Europa, fue relegado a funciones de soporte en otros títulos, como Beyond Good & Evil 2, un proyecto que lleva años en desarrollo y que ha visto múltiples reinicios. La pérdida de autonomía fue evidente, y no sorprende que varios de sus principales talentos decidieran abandonar la nave.
La salida de los cerebros: Gian Marco Zanna, Davide Soliani y Cristina Nava fundan Day 4 Night
Gian Marco Zanna no solo era el líder del proyecto Goliath; también era un veterano con décadas de experiencia en Ubisoft, donde había trabajado en franquicias como Ghost Recon y Rayman. Davide Soliani, por su parte, se había convertido en una figura querida por la comunidad gracias a su entusiasmo al mostrar Mario + Rabbids en eventos públicos. Cristina Nava, con su experiencia en diseño y producción, completaba el trío directivo.
Juntos, y con otros desarrolladores, fundaron Day 4 Night, un estudio independiente que ya ha anunciado su primer proyecto: Bradley The Badger, presentado en The Game Awards 2025. Este nuevo juego promete ser una aventura mucho más personal, alejada del peso de las grandes editoriales. Para el equipo, la salida de Ubisoft representó una liberación creativa, aunque también significó abandonar un entorno de trabajo seguro. En entrevistas posteriores, Soliani no ha ocultado su pasión por Nintendo, pero ha sabido canalizarla hacia su propio estudio.
Lecciones para la industria: por qué las colaboraciones entre gigantes fracasan
La historia de Goliath no es un caso aislado. La industria del videojuego está llena de proyectos cancelados que parecían prometedores, desde Scalebound (2017) de PlatinumGames y Microsoft hasta Star Wars 1313 (2013) de LucasArts. Pero el caso de este spin-off de Zelda tiene particularidades que merecen análisis.
Primero, la mitigación de riesgos. Nintendo es conocida por su aversión al riesgo cuando se trata de sus franquicias principales. Aunque ha permitido experimentos como Hyrule Warriors (desarrollado por Koei Tecmo) o Cadence of Hyrule (Brace Yourself Games), estos títulos siempre han mantenido la esencia de la saga y han sido supervisados de cerca. Un juego donde el villano es el protagonista representa un cambio de paradigma demasiado grande para una marca que se ha construido sobre la dicotomía héroe-villano.
Segundo, la visión del estudio vs. la visión del editor. Ubisoft Milan quería un juego ambicioso, una obra que demostrara su capacidad técnica y narrativa. Nintendo buscaba algo que se alineara con su universo cada vez más pulido y dirigido. Es común que en estas colaboraciones los intereses chocan, más aún cuando la propiedad intelectual pertenece a una de las partes y la otra solo aporta el talento de desarrollo.
¿Un juego de Ganondorf sería viable en el futuro?
A pesar del rechazo, la idea de un juego protagonizado por Ganondorf sigue siendo atractiva para una parte de la comunidad. En foros y redes sociales, los jugadores han debatido sobre el potencial narrativo de explorar el lado oscuro del rey Gerudo, su historia de origen, sus motivaciones y su relación con la Trifuerza del poder. El éxito de personajes antagonistas como protagonistas —véase Death Stranding con Cliff, o The Last of Us Part II con Abby— demuestra que hay público para historias matizadas.
Sin embargo, la política de Nintendo parece estar lejos de abrazar esta dirección. La compañía sigue apostando por la fórmula clásica, y los próximos títulos de Zelda, liderados por el productor Eiji Aonuma, se centran en la exploración y la narrativa de Link. A menos que Nintendo decida explorar una línea alternativa bajo un sello como Nintendo Classics o Nintendo Selects, es poco probable que veamos a Ganondorf como protagonista de un juego principal.
El legado de Goliath: un prototipo que pudo revolucionar la franquicia
Lo que queda de Goliath es una estela de posibilidades. No se sabe si el prototipo llegó a alguna fase jugable completa, ni si existen capturas o vídeos en manos de coleccionistas o exparejas. La información de Insider Gaming sugiere que la presentación a Nintendo ocurrió con algún tipo de demo o vertical slice, pero el contenido exacto no ha trascendido.
La cancelación también tuvo un efecto secundario: fomentó la salida de talento hacia estudios independientes, algo que a largo plazo puede ser positivo para la industria. Day 4 Night es un ejemplo de cómo los profesionales con experiencia pueden encontrar nuevos caminos. Bradley The Badger, por su parte, será la prueba de fuego para saber si la creatividad de sus fundadores puede brillar sin el respaldo de una gran editorial.
Para la comunidad de Zelda, esta historia es una de esas “lo que pudo haber sido” que alimentan la nostalgia y la especulación. Ya sea en foros de Reddit o en comentarios de YouTube, los fans llevarán años debatiendo qué habría pasado si Nintendo hubiera dado luz verde a un juego donde Ganondorf roba el centro de atención. La respuesta nunca llega, pero el encanto de los proyectos cancelados reside precisamente en esa incertidumbre.
El tiempo dirá si Nintendo algún día decidirá dar un salto de fe y permitir que un villano tome las riendas. Mientras tanto, la industria sigue recordándonos que incluso los acuerdos más prometedores pueden desmoronarse por decisiones de despacho. La relación entre Ubisoft y Nintendo, que parecía destinada a durar, se ha convertido en un ejemplo de cómo los giros estratégicos pueden cambiar el mapa de una compañía entera.
En definitiva, el spin-off de Zelda con Ganondorf es un recordatorio de que detrás de cada gran juego hay innumerables proyectos que nunca llegan a las tiendas. Detrás de esa cancelación hay personas que invirtieron meses de trabajo, pasión y esperanza. Y aunque no veamos el resultado, su visión sigue viva en la nueva aventura de Day 4 Night. A veces, los caminos que no se toman conducen a otros destinos igualmente interesantes.