Galaxy Z Fold8 acierta con el formato pasaporte pero sus cámaras fallan

El Galaxy Z Fold8 apuesta por un diseño más ancho y compacto, pero sus cámaras no están a la altura de su precio premium.

Por Central
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  • El Galaxy Z Fold8 adopta un formato pasaporte con pantalla externa de 5,5 pulgadas y relación 10:16.
  • La pantalla interna de 7,6 pulgadas ofrece una relación 4:3 y un brillo máximo de 3000 nits.
  • El dispositivo carece de teleobjetivo óptico y su zoom es limitado, lo que lastra su rendimiento fotográfico.},

En agosto de 2026, Samsung llevó al mercado brasileño su nueva generación de dispositivos plegables, y entre ellos destacó el Galaxy Z Fold8, un terminal que apuesta por un formato más ancho y compacto bautizado como «pasaporte». Tras varias semanas de pruebas, queda claro que este diseño supone un acierto para el consumo de contenido, pero el apartado fotográfico, sorprendentemente modesto para un buque insignia, se convierte en su talón de Aquiles. Este análisis desgrana cada aspecto de un dispositivo que equilibra aciertos notables con concesiones difíciles de justificar en su rango de precio.

Diseño y acabado: el acierto del formato pasaporte

A pesar de haber probado plegables desde sus inicios, el Galaxy Z Fold8 llama la atención por su silueta diferente. Es más ancho que sus predecesores, pero sigue siendo compacto, y Samsung ha cuidado el material de su acabado, mayoritariamente aluminio. Esa anchura extra, combinada con bordes ligeramente redondeados, hace que el dispositivo no resbale con facilidad. Al ser más bajo y ancho, usarlo con una sola mano cuando está cerrado resulta muy cómodo. Con 215 gramos de peso y 8,9 mm de grosor cerrado, se siente sólido y manejable.

Al abrirlo, el grosor sigue siendo reducido, y la compañía ha logrado que el pliegue de la pantalla plegable sea prácticamente invisible: ni siquiera pasando el dedo se nota. La bisagra, sin embargo, parece un poco más pesada de lo habitual, un detalle menor que no afecta la experiencia general. En la parte trasera, las lentes de la cámara sobresalen ligeramente del cuerpo, pero la protuberancia es menor que en modelos anteriores, por lo que el teléfono no se tambalea al dejarlo sobre una superficie sin funda.

El lector de huellas dactilares, integrado en el botón de encendido, funciona de forma rápida y fiable. En protección, el Galaxy Z Fold8 cuenta con certificación IP48 contra polvo y líquidos, un avance respecto a generaciones previas. La pantalla externa utiliza Gorilla Glass Victus Ceramic 3, mientras que la trasera, también de vidrio, incorpora Gorilla Glass Victus 2. En conjunto, el diseño y los materiales transmiten una calidad premium, aunque el peso de la bisagra es la única concesión perceptible.

Pantallas y sonido: brillo y proporción que marcan la diferencia

El Galaxy Z Fold8 integra tres pantallas, pero las dos principales definen la experiencia. La externa, de 5,5 pulgadas con resolución 1972 × 1248 píxeles, adopta una proporción 10:16, el citado formato pasaporte. La interna, de 7,6 pulgadas con resolución 2160 × 1856 píxeles, ofrece una relación de aspecto 4:3. Ambas son paneles Dynamic AMOLED 2X con tasa de refresco de 120 Hz y un pico de brillo de 3000 nits.

En uso real, la calidad de imagen es excelente: colores vivos, buena densidad de píxeles y reflejos controlados gracias al alto brillo. La proporción 4:3 de la pantalla interna mejora la visualización de cualquier contenido respecto a otros plegables de la serie Fold. Los sitios web cargan con más espacio, los vídeos se ven menos estirados y la experiencia general de consumo es más agradable. Este formato convierte al Fold8 en un dispositivo notable para leer, navegar y ver series.

Sin embargo, el apartado sonoro decepciona. Aunque cuenta con altavoces estéreo, el sonido sale algo apagado. Los graves intentan hacerse notar, pero no alcanzan la potencia deseada. Para ver series o películas sin auriculares, el rendimiento es suficiente, pero para escuchar música la experiencia no es la mejor posible. Es una carencia notable en un terminal de este precio, especialmente cuando la competencia ofrece un audio más equilibrado.

Rendimiento y autonomía: el motor de gama alta que no defrauda

El Galaxy Z Fold8 monta un procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5, acompañado de una GPU Adreno 840, 12 GB de RAM y opciones de almacenamiento de 256 o 512 GB. Esta configuración, la misma del Fold8 Ultra, garantiza un rendimiento sobresaliente. En el uso diario, el sistema responde con fluidez incluso con muchas aplicaciones abiertas. Tareas pesadas como la edición de vídeo se ejecutan sin tirones, y los juegos corren con soltura.

Durante las pruebas, ni siquiera los títulos más exigentes provocaron un calentamiento excesivo. Con todos los ajustes gráficos al máximo, Car X Street mantuvo una media de 54 FPS, un resultado sólido para un plegable. La batería, de 4800 mAh, ofrece una autonomía correcta sin ser excepcional. Al final del día, la carga solía rondar el 15%, lo que sugiere que aguanta algo más de un día completo de uso, incluso con alguna sesión de juego rápida. No hay sorpresas negativas en este apartado, aunque quizá se esperaba una mayor capacidad dada la pantalla grande y el formato.

Cámaras: el gran talón de Aquiles del Galaxy Z Fold8

¿Cuáles son las principales desventajas del Galaxy Z Fold8? Sin duda, su sistema de cámaras. El conjunto fotográfico es mucho más básico que el de modelos recientes de la línea Fold o el Fold8 Ultra. Incluye una lente wide de 50 MP con apertura f/1.8, una ultrawide de 50 MP con apertura f/1.9 y una lente para selfies wide de 10 MP con apertura f/2.2. No hay teleobjetivo dedicado, y el zoom máximo alcanza solo 10x, con un zoom de 2x que no es óptico real, aunque ofrece una calidad comparable.

La lente principal logra buenos registros cuando la iluminación acompaña. Las colores son vivos y la saturación es correcta incluso en condiciones adversas. Sin embargo, para un teléfono premium, el nivel de detalle podría ser mayor. Las imágenes carecen de la nitidez que ofrecen otros buques insignia del mercado. La ultrawide ofrece resultados decentes, con menor saturación en las cores y bordes sin desenfoques apreciables. Las lentes para selfies, tanto la externa como la interna (que no queda oculta bajo la pantalla), cumplen para videollamadas y autorretratos, pero el detalle vuelve a ser limitado.

En resumen, las cámaras del Galaxy Z Fold8 son funcionales pero decepcionantes para un dispositivo que cuesta más de 12.000 reales brasileños. La ausencia de un zoom óptico real y la falta de un sensor teleobjetivo restan versatilidad. Los usuarios que prioricen la fotografía deberían mirar hacia el Fold8 Ultra o hacia otros plegables de la competencia. Samsung ha sacrificado este apartado para contener el precio, pero la diferencia con el modelo Ultra es demasiado grande.

Sistema y software: Android 17 con One UI 9 y promesas de actualización

El Galaxy Z Fold8 llega con Android 17 y la capa One UI 9. Samsung mantiene su política de siete generaciones de actualizaciones del sistema y siete años de parches de seguridad, un compromiso que suma puntos a largo plazo. La interfaz es limpia y viene con menos aplicaciones preinstaladas que antes; por ejemplo, ya no incluye los servicios de Microsoft. En su lugar, la compañía apuesta por la inteligencia artificial integrando Perplexity como asistente predeterminado.

Las nuevas funciones de IA, como Now Nudge, My FanCam y las herramientas relacionadas con Brief, funcionan correctamente pero no añaden un valor transformador en el día a día. Son mejoras incrementales que, aunque bienvenidas, no justifican por sí solas la actualización. El software está optimizado para el formato plegable, con transiciones fluidas entre pantallas y modos multitarea que aprovechan la pantalla grande. En conjunto, la experiencia de software es madura y estable, aunque las funciones de IA todavía parecen estar en fase de pulido.

Precio y disponibilidad en Brasil

El Galaxy Z Fold8 se lanzó oficialmente en Brasil en agosto de 2026 con un precio sugerido desde 12.599 reales brasileños. Este posicionamiento lo sitúa por debajo del Fold8 Ultra, pero sigue siendo una inversión considerable. En el mercado latinoamericano, donde los aranceles y el tipo de cambio encarecen los dispositivos importados, este precio lo convierte en un producto aspiracional. La competencia directa incluye al propio Fold8 Ultra y a modelos de otras marcas como el Huawei Mate X6 o el Oppo Find N5, aunque con disponibilidad limitada en la región.

La estrategia de Samsung parece clara: ofrecer un plegable más accesible dentro de su gama alta, sacrificando las cámaras para mantener un precio competitivo. Esto puede funcionar para usuarios que prioricen el formato y el rendimiento sobre la fotografía, pero deja un sabor agridulce en un segmento donde cada detalle cuenta.

Un plegable con personalidad, pero con concesiones difíciles de ignorar

El Galaxy Z Fold8 acierta de lleno con su formato pasaporte. La pantalla externa más ancha y la relación 4:3 de la interna hacen que tareas cotidianas como usar el teléfono con una mano o ver vídeos sean mucho más agradables que en pantallas más estrechas. El acabado es cuidado, el hardware es de primera línea y el rendimiento no da problemas. Para el consumo de contenido, los juegos y la productividad ligera, es uno de los mejores plegables que se pueden comprar hoy.

Sin embargo, el apartado fotográfico lastra una valoración global más alta. En un dispositivo que cuesta más de 12.000 reales brasileños, esperar unas cámaras de nivel flagship no es un capricho. La ausencia de teleobjetivo óptico, el zoom limitado y un nivel de detalle solo correcto alejan al Fold8 de la excelencia que promete su precio. Samsung ha hecho una apuesta consciente, pero el usuario debe sopesar si el formato pasaporte compensa estas carencias. Para quienes la cámara no sea prioritaria, el Galaxy Z Fold8 es un compañero excepcional. Para los amantes de la fotografía móvil, el Fold8 Ultra o alternativas de la competencia siguen siendo la referencia. La decisión, como siempre, depende de lo que cada uno valore más en su bolsillo.

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