NVIDIA retira la RTX 5090 y reserva sus chips para la IA

NVIDIA detiene la producción de la RTX 5090 y reasigna los chips GB202 a la inteligencia artificial, dejando a los jugadores sin su buque insignia.

Por Central
Destacados
  • NVIDIA ha discontinuado la RTX 5090 para reasignar los chips GB202 a la inteligencia artificial y centros de datos.
  • La escasez crónica de la RTX 5090 era el síntoma de un problema estructural ahora confirmado.
  • Los jugadores de PC han pasado a ocupar el último lugar en las prioridades de NVIDIA frente a la IA.

La GeForce RTX 5090 ha llegado a su fin, al menos para los consumidores entusiastas. La tarjeta más poderosa de NVIDIA, esa que no se puede conseguir a un precio decente en el mercado, habría sido discontinuada. La compañía ha decidido reservar los chips para la IA y centros de datos, por lo que no se fabricarán más tarjetas gráficas enfocadas a gaming. La noticia, que comenzó como un rumor en la cadena de suministro china, ha terminado por confirmarse a través de múltiples filtradores con un historial fiable. El fin de la RTX 5090 no es un simple ajuste de catálogo: representa un giro estratégico radical en el negocio de NVIDIA, donde los jugadores de PC ya no son la prioridad. Esta decisión reconfigura el mercado de las GPU de alta gama, dispara los precios en el presente y obliga a los entusiastas a mirar hacia opciones que, hasta hace poco, ni siquiera estaban en el radar.

Desde su lanzamiento a inicios de 2025, la RTX 5090 fue un producto casi mitológico. Diseñada sobre el chip GB202, la tarjeta ofrecía un rendimiento bruto sin precedentes para juegos, pero también unas capacidades de computación que la hacían extraordinariamente valiosa para cargas de IA. Esa doble naturaleza ha sido, precisamente, su sentencia de muerte. En un contexto de demanda desenfrenada de inteligencia artificial, NVIDIA no encuentra ningún incentivo económico en vender una RTX 5090 a un usuario particular cuando puede colocar ese mismo chip en un centro de datos y multiplicar el beneficio por varias veces. La escasez crónica que sufrió la tarjeta desde su debut ya era el síntoma de un problema estructural; ahora, la discontinuación formal convierte ese síntoma en una realidad confirmada.

NVIDIA detiene la producción de la RTX 5090 y reasigna los chips GB202 a la IA

La información sobre el fin de la RTX 5090 comenzó a circular en redes sociales de la mano del conocido filtrador hongxing2020, quien publicó que el buque insignia de NVIDIA habría alcanzado el final de su vida útil. Poco después, un segundo filtrador confirmó que los chips GB202 ya no se destinarían a tarjetas para jugadores, sino a las RTX PRO, la línea de estaciones de trabajo profesionales de NVIDIA. La información procedería directamente de una fábrica china, aunque NVIDIA no ha emitido ningún comunicado oficial al respecto. Sin embargo, la coincidencia entre múltiples fuentes independientes y la lógica empresarial detrás de la decisión otorgan al reporte un alto grado de credibilidad.

Los chips GB202 son la pieza central de la arquitectura Blackwell. Se trata de uno de los semiconductores más grandes y complejos jamás fabricados por NVIDIA, con un coste de producción elevado y una demanda que supera con creces la capacidad de suministro. La compañía ya había priorizado la asignación de estos chips a sus productos de inteligencia artificial, desde las GPUs H100 y H200 hasta las nuevas plataformas para centros de datos. La RTX 5090, a pesar de ser un producto de consumo, utiliza el mismo silicio base que las tarjetas profesionales, lo que la convierte en un candidato perfecto para ser canibalizada en favor de segmentos más rentables. No es que NVIDIA haya perdido interés por el gaming; es que el gaming ya no paga las facturas ni sostiene el crecimiento bursátil de la compañía, y la escasez de obleas y memoria ha obligado a tomar decisiones drásticas.

La reasignación de los GB202 a las tarjetas RTX PRO tiene sentido desde el punto de vista del margen. Una estación de trabajo profesional puede venderse por varios miles de dólares y está destinada a empresas que valoran la fiabilidad y el soporte técnico, no el precio. Además, las RTX PRO pueden habilitar funciones de cómputo y certificaciones que no están disponibles en las tarjetas para jugadores, lo que justifica un sobrecoste adicional. Desde la perspectiva de NVIDIA, cada GB202 colocado en una RTX PRO genera más ingresos y menos problemas logísticos que una RTX 5090 destinada al mercado minorista, donde el precio sugerido de 2.000 dólares resulta casi anecdótico frente al valor real del chip.

¿Por qué NVIDIA prefiere los centros de datos al gaming?

La respuesta corta es el margen de beneficio. Un chip GB202 puede alimentar una tarjeta gráfica para juegos que se vende a 2.000 dólares, o puede formar parte de un sistema de inteligencia artificial que se factura a decenas de miles de dólares. La demanda actual de GPUs para IA es tan intensa que los centros de datos absorben prácticamente toda la capacidad de fabricación disponible. NVIDIA no tiene capacidad de producción infinita: depende de TSMC y de las obleas que puede conseguir, y la memoria GDDR7 y HBM también son recursos limitados. Ante la disyuntiva, la empresa ha optado por el segmento que más dinero le reporta, una decisión que cualquier directivo tomaría en las mismas circunstancias.

La crisis de componentes que vive la industria, conocida como RAMageddon, ha elevado el precio de la memoria y los sustratos, lo que ha encarecido todos los productos electrónicos. Las GPUs de consumo son las primeras afectadas porque tienen márgenes más ajustados y dependen de componentes de última generación. NVIDIA, que durante años construyó su reputación en el gaming, ha dejado de considerar a los jugadores como su público estratégico. La compañía ya ha superado los 3 billones de dólares de capitalización bursátil, y prácticamente todo su crecimiento reciente proviene del negocio de IA. En este contexto, la RTX 5090 era una anomalía, un producto estrella que servía para demostrar el dominio tecnológico de NVIDIA, pero que resultaba incómodo de fabricar.

No hay que descartar, además, el factor geopolítico. Las restricciones de exportación a China han obligado a NVIDIA a crear versiones específicas para ese mercado, como las variantes D de sus tarjetas, que reducen el rendimiento de cómputo para cumplir con las normativas estadounidenses. El contenido filtrado menciona que también se habrían detenido las ventas de estas variantes D, lo que sugiere que ni siquiera el enorme mercado chino es suficiente para mantener viva la producción de un chip tan valioso.

Los precios de la RTX 5090 se disparan antes de su desaparición

La discontinuación de la RTX 5090 no implica que las unidades existentes desaparezcan de forma inmediata, pero sí que su precio va a incrementarse de manera notable a medida que el stock se agote. Durante los meses posteriores al lanzamiento, la tarjeta rara vez estuvo disponible al precio sugerido de 2.000 dólares. Era frecuente encontrarla entre 2.600 y 3.000 dólares en los principales mercados occidentales, y algunas plataformas llegaron a superar esa cifra con facilidad. El problema se agravó en 2026, cuando la demanda vinculada a la IA disparó los precios hasta superar los 6.000 dólares en ciertos países. Ahora que NVIDIA ha detenido la fabricación, es previsible que las últimas unidades se negocien a precios aún más especulativos.

Para los jugadores que esperaban comprar una RTX 5090 a un precio razonable, este anuncio es la peor noticia posible. No solo se acabará la producción, sino que los stocks existentes serán adquiridos por revendedores y empresas que buscan capacidad de cómputo para IA a cualquier coste. El mercado de segunda mano tampoco será una alternativa viable, porque los propietarios actuales de una RTX 5090 saben que tienen en sus manos un activo escaso y revalorizable. Algunos ya han empezado a ofrecer sus tarjetas a precios equivalentes a los de un automóvil usado, y no hay razones para pensar que esa tendencia vaya a revertirse.

El precio de la RTX 5090 se convierte así en un reflejo de la economía de la escasez. No es una tarjeta para jugar; es una herramienta de trabajo, una inversión en capacidad de cómputo que puede amortizarse mediante el alquiler de potencia de procesamiento o el desarrollo de modelos de IA. Esta situación no es nueva en el mundo de las GPUs, pero nunca antes había llegado al extremo de cancelar por completo la producción de un buque insignia dirigido al consumidor final. La decisión de NVIDIA marca un antes y un después en la relación entre la compañía y su comunidad gaming.

La RTX 5080 con 24 GB queda como nueva tope de gama para los jugadores

Con la RTX 5090 fuera del tablero, NVIDIA deja a la RTX 5080 como la tarjeta más potente destinada específicamente al público consumidor. La RTX 5080 original, lanzada con 16 GB, no tardará en recibir una actualización con 24 GB de memoria, una variante que algunos rumores denominan RTX 5080 Super. Según la información filtrada, esta tarjeta usaría chips GDDR7 de 3 GB, lo que permitiría duplicar la capacidad de memoria sin cambiar el bus ni el chip principal. La RTX 5080 Super, de confirmarse su existencia, estaría disponible durante el primer trimestre de 2027, aunque la escasez de memoria podría retrasar esa fecha.

La llegada de la RTX 5080 con 24 GB tiene varias implicaciones. Para empezar, convierte a esta tarjeta en un producto mucho más atractivo para cargas de IA y trabajo profesional, no solo para juegos. Con 24 GB de VRAM, se puede cargar un modelo de lenguaje con parámetros de tamaño considerable, lo que abre la puerta a que los desarrolladores independientes y las pequeñas empresas utilicen estas tarjetas como aceleradoras de IA de bajo coste. Por otro lado, la existencia de esta variante sugiere que NVIDIA no está dispuesta a abandonar por completo el mercado de alto rendimiento para consumidores, pero sí a rediseñar sus productos para que resulten menos canibalizables por el segmento profesional.

La RTX 5080 Super se presenta como una alternativa razonable para quienes no quieren pagar precios desorbitados por una RTX 5090. Ofrecerá un rendimiento superior al de la RTX 5080 original gracias a la mayor memoria y, posiblemente, a frecuencias más elevadas, pero a un precio de venta al público que no debería superar los 2.000 dólares. Eso, al menos, en teoría, porque la realidad del mercado de 2027 podría ser muy distinta si la escasez de memoria GDDR7 persiste.

La RTX 5080 Super será la única tarjeta gráfica de NVIDIA en 2027

El calendario de lanzamientos de NVIDIA se ha visto profundamente afectado por la crisis de memoria. Según las informaciones recopiladas, la RTX 5080 Super sería el único lanzamiento importante de NVIDIA para el segmento gaming durante todo 2027. Esto significa que no habrá una RTX 5090 de nueva hornada, ni una RTX 5070 renovada, ni ninguna otra variante de la arquitectura Blackwell. La compañía se limitará a comercializar los modelos ya existentes con las actualizaciones de memoria imprescindibles, mientras prepara la transición hacia su próxima arquitectura.

Los rumores apuntan a que tanto NVIDIA como AMD esperarán hasta 2028 antes de presentar su próxima generación de GPUs. NVIDIA prepara las RTX 60 Series con arquitectura Rubin, que dará el salto a un nuevo proceso de fabricación y promete mejoras significativas en eficiencia energética y rendimiento de IA. AMD, por su parte, trabaja en las GPU RDNA 5, con una arquitectura completamente nueva que abandonará el diseño por chiplets que ha caracterizado a la generación actual. La coincidencia temporal de ambos lanzamientos no es casualidad: las dos empresas necesitan tiempo para asegurar el suministro de memoria y componentes, y prefieren hacer el salto generacional cuando la crisis de la memoria haya amainado.

Mientras tanto, la RTX 5080 Super se perfila como el único modelo de alta gama realmente accesible para los jugadores que no quieren esperar a 2028. Eso la convierte en un producto estratégico para NVIDIA, que necesitará mantener su liderazgo en rendimiento gaming sin poder recurrir a su buque insignia más potente. La tarjeta hereda, en la práctica, el papel de la RTX 5090, aunque con un chip menor y una capacidad de memoria más que suficiente para los juegos de los próximos años. Habrá que ver si los fabricantes de placas personalizadas aplican precios razonables o si la demanda dispara el coste real por encima de lo previsto.

El RAMageddon retrasa las próximas generaciones de toda la industria

La crisis de memoria que afecta a la industria desde 2025 ha sido bautizada como RAMageddon, y sus efectos se extienden mucho más allá de las tarjetas gráficas para jugadores. La escasez de memoria DRAM y HBM ha encarecido los componentes de todos los dispositivos electrónicos, desde teléfonos móviles hasta consolas y servidores. En el caso de las GPUs, la necesidad de memoria de alta velocidad y gran capacidad choca con una oferta limitada por la falta de inversión en nuevas fábricas y la concentración del mercado en unos pocos proveedores, entre los que destacan Samsung, SK Hynix y Micron. NVIDIA y AMD compiten por la misma memoria que necesitan los fabricantes de smartphones y los centros de datos, y no siempre ganan la batalla.

Las consecuencias del RAMageddon también alcanzan a Sony y Microsoft. Las consolas PlayStation 5 y Xbox Series X|S tendrán que alargar su ciclo de vida más allá de lo inicialmente previsto, porque una hipotética PS5 Pro o una nueva generación de Xbox requerirían memoria y componentes que ahora mismo son demasiado caros o simplemente no están disponibles en las cantidades necesarias. Los jugadores de consola, por tanto, no se librarán de la crisis: tendrán que conformarse con un hardware que en 2027 estará muy por detrás de las PC de gama alta, y que no recibirá un relevo generacional hasta que la situación del mercado de memoria se normalice.

Para NVIDIA, sin embargo, el RAMageddon tiene una lectura positiva. La escasez de memoria significa que sus chips para IA, que dependen en gran parte de la memoria HBM, son todavía más valiosos. La empresa puede cobrar precios aún más altos por sus soluciones de centros de datos, y la reducción de la oferta de GPUs gaming no hace sino aumentar el valor percibido de sus productos profesionales. Es un círculo virtuoso para el negocio de NVIDIA, aunque sea una pésima noticia para los consumidores.

¿Qué ocurre con AMD y las GPU RDNA 5?

AMD también está sufriendo las consecuencias de la crisis de memoria, pero su estrategia parece diferente a la de NVIDIA. La compañía ha confirmado que su próxima arquitectura, RDNA 5, llegaría en 2028, y algunos rumores hablan de una tarjeta denominada AT2, basada en RDNA 5, que competiría directamente con los modelos de gama alta de Blackwell, como la RTX 5080. Es decir, AMD no planea lanzar un producto que rivalice con la RTX 5090, porque ese segmento ya no existe para el consumo masivo. En su lugar, se centrará en ofrecer un rendimiento excelente a un precio más contenido, aprovechando el hueco que la ausencia de la RTX 5090 deja en el mercado.

La AT2 de AMD podría convertirse en la tarjeta favorita de los jugadores que buscan la mejor relación calidad-precio. Sin un buque insignia de NVIDIA que marque un techo de rendimiento inalcanzable, los usuarios estarán dispuestos a mirar marcas que históricamente han ofrecido más memoria y mejor precio por euro gastado. AMD tiene la oportunidad de recuperar cuota de mercado en el segmento entusiasta, siempre que consiga asegurarse el suministro de memoria y fabricar suficientes chips. No será fácil, porque la escasez afecta a todas las empresas por igual, pero la ventaja competitiva de AMD reside precisamente en su menor dependencia de los chips más grandes y caros.

Mientras tanto, Intel observa desde el banquillo, intentando hacerse un hueco en un mercado dominado por NVIDIA y AMD. La crisis de memoria y las dificultades financieras de Intel complican su apuesta por las GPU discretas, aunque la compañía no ha abandonado por completo sus ambiciones en este terreno. Para los consumidores, sin embargo, Intel sigue siendo una alternativa marginal, más centrada en soluciones de gama de entrada y de gama media que en buques insignia capaces de plantar cara a la RTX 5080 Super.

¿Qué significa el fin de la RTX 5090 para los jugadores?

La desaparición de la RTX 5090 tiene un efecto inmediato y un efecto estructural sobre el mercado de las tarjetas gráficas. El efecto inmediato es la escalada de precios en las unidades existentes, que pasarán a ser objeto de coleccionismo y especulación. El efecto estructural es la confirmación de que los jugadores ya no son el público más importante para los fabricantes de GPU. La industria del gaming, que durante décadas ha impulsado la innovación en gráficos por computadora, ha quedado relegada a un segundo plano frente a la inteligencia artificial, que ofrece beneficios mucho mayores y un crecimiento prácticamente ilimitado.

Para un jugador que quiera montar un PC de alta gama en 2027, las opciones son limitadas. La RTX 5080 Super será la única tarjeta verdaderamente potente para juegos, y probablemente su precio será superior al de su predecesora, la RTX 5080 de 16 GB. Los que no quieran esperar a la RTX 5080 Super podrían intentar hacerse con una RTX 5090 de segunda mano, aunque el riesgo de sobreprecio es enorme. También existe la opción de mirar hacia el mercado de GPUs usadas de centros de datos, que a menudo aparecen en cantidades significativas cuando las empresas actualizan sus infraestructuras, aunque no siempre son los modelos más adecuados para juegos.

La recomendación para la mayoría de los jugadores es esperar. Aunque la RTX 5080 Super sea la única novedad de 2027, las RTX 60 Series de NVIDIA y las RDNA 5 de AMD llegarán en 2028 y ofrecerán un salto generacional considerable. La memoria GDDR7 habrá madurado, los procesos de fabricación serán más estables y es probable que los precios se hayan normalizado ligeramente. Si el RAMageddon remite, los jugadores podrán volver a comprar tarjetas gráficas de gama alta sin tener que vender un riñón en el camino. Si no remite, seguiremos viendo una industria del PC dividida entre quienes pueden permitirse el lujo de pagar miles de dólares por una GPU y quienes tendrán que conformarse con la generación anterior.

Preguntas clave sobre la discontinuación de la RTX 5090

Dado el enorme interés que ha despertado esta noticia entre la comunidad tecnológica, estas son las respuestas a las preguntas más frecuentes sobre el fin de la RTX 5090 y el futuro de las tarjetas gráficas de NVIDIA.

¿Qué es la RTX 5090 y por qué era tan especial?

La RTX 5090 era la tarjeta gráfica más potente de NVIDIA para consumidores, basada en la arquitectura Blackwell y el chip GB202. Su enorme potencia de cálculo y sus capacidades para acelerar cargas de inteligencia artificial la convirtieron en un producto excepcionalmente demandado, tanto por jugadores como por empresas y centros de datos.

¿Cuándo ha dejado NVIDIA de fabricar la RTX 5090?

La producción se habría detenido recientemente, según informaciones procedentes de la cadena de suministro china. NVIDIA no ha confirmado oficialmente la fecha exacta, pero los filtradores coinciden en que la tarjeta ha llegado al final de su vida útil y que no se fabricarán más unidades.

¿Cuál es el motivo principal de la discontinuación?

El motivo principal es el rentabilidad económica. Los chips GB202 se destinarán a las tarjetas RTX PRO para estaciones de trabajo y a soluciones de inteligencia artificial, que generan un beneficio muy superior al de las tarjetas para juegos. La crisis de memoria y la escasez de componentes han acelerado esta decisión.

¿Cuánto cuesta ahora una RTX 5090?

El precio recomendado era de 2.000 dólares, pero durante su vida comercial se vendió entre 2.600 y 3.000 dólares en la mayoría de las tiendas. En 2026, la demanda por IA llevó los precios a superar los 6.000 dólares en algunos países. Tras la discontinuación, los precios podrían ser aún más altos.

¿Qué alternativa ofrece NVIDIA a los jugadores que querían una RTX 5090?

NVIDIA prepara una RTX 5080 Super con 24 GB de memoria GDDR7, que se lanzará en el primer trimestre de 2027 y se convertirá en la nueva tope de gama para el segmento gaming. También habrá que esperar a las RTX 60 Series de 2028, con la arquitectura Rubin.

¿Merece la pena comprar una RTX 5090 ahora?

En la mayoría de los casos, no. El precio actual es desorbitado y los modelos disponibles tienen poco recorrido antes de que aparezca la RTX 5080 Super y las próximas generaciones en 2028. Solo merecería la pena para profesionales que necesiten capacidad de cómputo de inmediato y no puedan esperar.

Una nueva era para las GPUs de consumo

La decisión de NVIDIA de reservar los chips GB202 para inteligencia artificial y estaciones de trabajo no es un episodio aislado, sino el síntoma de un cambio de era. Durante más de dos décadas, el mercado de tarjetas gráficas giró en torno al gaming, que empujaba las ventas y marcaba los ciclos de innovación. Ese modelo ha quedado obsoleto. La IA ha creado una demanda de GPUs tan voraz que los jugadores, por primera vez desde los años noventa, han pasado a ocupar el último lugar en la lista de prioridades de los fabricantes. NVIDIA tiene razón desde el punto de vista empresarial: cada chip GB202 vale más en un centro de datos que en una torre de juego. Pero esa lógica, aplicada sin matices, deja al PC gaming en una posición delicada.

La RTX 5080 Super mantendrá encendida la llama del alto rendimiento para los entusiastas que no quieren esperar a 2028, pero ya no habrá un buque insignia capaz de marcar un nuevo techo tecnológico en el consumo masivo. El calendario de lanzamientos de NVIDIA y AMD, con las RTX 60 y las RDNA 5 programadas para 2028, sugiere que el mercado se tomará un respiro y que los próximos años serán de transición, con mejoras incrementales más que revolucionarias. La esperanza está en que la crisis de memoria remita y que la industria sea capaz de poner en el mercado productos potentes a precios razonables. Hasta entonces, los jugadores deberán aprender a convivir con la escasez, a estirar la vida de sus tarjetas actuales y a confiar en que la próxima generación, cuando llegue, valga la pena la espera. NVIDIA ha tomado una decisión fría y calculada; ahora el mercado global tendrá que demostrar si hay espacio para que el gaming de alta gama sobreviva a esta nueva jerarquía de valores.

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