FOSSA e IENAI lanzan el primer satélite español de propulsión eléctrica

El satélite español con propulsión eléctrica ATHENA NANO despega desde Cabo Cañaveral, marcando un hito para la industria espacial nacional.

Por Central
Destacados
  • FOSSA Systems se convierte en la empresa española con más satélites en órbita, sumando 27 desde 2020.
  • El sistema de propulsión ATHENA NANO utiliza electropulverización para generar empuje a partir de sal líquida.
  • El satélite de formato 6U despegó a bordo de un cohete Falcon 9 en la misión compartida Bandwagon-5.

El 20 de octubre de 2026, España dio un paso decisivo en su carrera espacial con el lanzamiento del primer satélite nacional equipado con un sistema de propulsión eléctrica de fabricación completamente española. El dispositivo, un satélite de formato 6U, despegó desde Cabo Cañaveral, Florida, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX como parte de la misión compartida Bandwagon-5. Detrás de este hito se encuentran dos compañías españolas: FOSSA Systems, responsable de la plataforma satelital, e IENAI Space, creadora del sistema de propulsión ATHENA NANO. El evento no solo representa un avance tecnológico, sino que consolida la presencia de España en un sector cada vez más estratégico a nivel global.

Bandwagon-5: una misión compartida con 32 cargas útiles

La misión Bandwagon-5, organizada por SpaceX, se caracteriza por ser un viaje compartido — un rideshare — en el que múltiples clientes contratan espacio en un mismo lanzamiento para poner en órbita sus dispositivos de forma simultánea. En esta ocasión, el cohete Falcon 9 transportó 32 cargas útiles, entre las que se encontraba el satélite de FOSSA Systems y la cápsula de reentrada Starfall, también de SpaceX. Este modelo de lanzamiento ha democratizado el acceso al espacio en los últimos años, permitiendo a empresas más pequeñas y emergentes enviar sus tecnologías a órbita a un costo significativamente menor que contratar un lanzamiento dedicado. Para FOSSA, esta fue la oportunidad de validar su satélite en un entorno real de vuelo, compartiendo espacio con otras misiones comerciales y gubernamentales.

FOSSA Systems: la empresa española que más satélites ha puesto en órbita

FOSSA Systems es, desde este lanzamiento, la compañía española con mayor número de objetos propios puestos en órbita. Con el satélite lanzado en Bandwagon-5, la empresa fundada por Julián Fernández ya suma 27 satélites lanzados desde 2020. La compañía nació como un proyecto personal: su fundador construyó un picosatélite en su habitación en Madrid a los 16 años, y esa semilla se ha convertido en una empresa que hoy está a la vanguardia de las comunicaciones IoT (Internet de las Cosas) desde el espacio. El satélite de esta misión es, además, el de mayor tamaño que han construido hasta la fecha — el doble que los anteriores — lo que indica un salto en capacidad técnica y ambición comercial.

ATHENA NANO: el sistema de propulsión eléctrica que funciona con electropulverización

El gran diferenciador de este satélite es su sistema de propulsión, desarrollado íntegramente por IENAI Space, una empresa con sede en Madrid. El sistema, denominado ATHENA NANO, emplea una tecnología conocida como electropulverización (electrospray). A grandes rasgos, el mecanismo funciona de la siguiente manera: un depósito contiene sal en estado líquido; al aplicar un campo eléctrico, se arrancan iones de la superficie del líquido que son expulsados a velocidades extremadamente altas. Por acción-reacción — el mismo principio físico que impulsa un globo cuando se desinfla — el satélite genera un empuje neto que le permite maniobrar en el espacio.

Lo notable de este enfoque es que la propulsión eléctrica ofrece una eficiencia muy superior a los sistemas químicos tradicionales, lo que se traduce en un ahorro significativo de masa y volumen a bordo. Para satélites pequeños como los de FOSSA, esta eficiencia es crítica, ya que permite realizar maniobras de corrección orbital, mantenimiento de posición y evasión de colisiones con un consumo mínimo de propelente. Aunque ATHENA NANO ya había volado al espacio anteriormente — lo hizo a bordo de un satélite lanzado en el Spectrum 2 de la alemana Isar Aerospace — esta es la primera vez que el sistema trabaja integrado con una plataforma de otra empresa española, lo que demuestra la madurez de la colaboración tecnológica nacional.

¿Cómo funciona la electropulverización como método de propulsión?

La electropulverización se basa en la extracción de iones a partir de un líquido conductor, generalmente una sal fundida o una disolución iónica. Cuando se aplica un voltaje entre el líquido y un electrodo externo, la superficie del líquido se deforma hasta formar un cono del que se desprenden gotas extremadamente pequeñas o iones individuales. Estos son acelerados mediante el campo eléctrico y expulsados a velocidades que pueden alcanzar varios kilómetros por segundo. Aunque el empuje generado por cada ion es minúsculo, el sistema puede operar de forma continua durante largos periodos, acumulando un cambio de velocidad total (delta-v) muy respetable. Es una tecnología ideal para satélites pequeños que necesitan realizar maniobras precisas sin añadir masa excesiva.

La constelación de FOSSA: comunicaciones seguras y vigilancia del espectro electromagnético

Más allá de la tecnología de propulsión, el satélite lanzado está destinado a integrarse en la constelación de FOSSA, que persigue un doble objetivo. Por un lado, garantizar comunicaciones seguras mediante enlaces IoT que permiten la conexión de dispositivos remotos en cualquier punto del planeta. Por otro, detectar y analizar emisiones electromagnéticas desde el espacio, una capacidad que tiene aplicaciones tanto en el ámbito civil como en el militar. La vigilancia del espectro electromagnético es una herramienta cada vez más valiosa para la seguridad nacional, la gestión de infraestructuras críticas y la inteligencia competitiva. El hecho de que esta capacidad resida en satélites de pequeño tamaño, de fabricación nacional y con propulsión eléctrica propia, coloca a España en una posición relevante dentro del ecosistema espacial europeo y de la OTAN.

Los siguientes pasos en órbita: encendidos, maniobras y validación operativa

El lanzamiento se produjo a las 13:04 (hora peninsular española) del 20 de octubre de 2026, con éxito confirmado. Sin embargo, la misión no ha hecho más que empezar. Durante los próximos días, el satélite llevará a cabo sus primeros encendidos de prueba, un proceso delicado en el que se verificará que el sistema ATHENA NANO responde correctamente a las órdenes enviadas desde tierra y que los parámetros de empuje, temperatura y voltaje se mantienen dentro de lo esperado. Una vez superada esta fase, se simularán maniobras típicas de constelación: ascenso a la órbita operacional, mantenimiento de posición respecto al resto de satélites de FOSSA y maniobras de evasión para evitar colisiones con otros objetos o basura espacial. Si todas estas pruebas se superan con éxito, el satélite recibirá luz verde para integrarse operativamente en la constelación y comenzar a prestar servicios.

Nueva sede en Las Rozas: la apuesta por escalar la producción de satélites

El lanzamiento coincide, además, con la presentación de la nueva sede de FOSSA Systems en Las Rozas (Madrid), unas instalaciones de 3.000 metros cuadrados diseñadas para albergar las actividades de fabricación, integración y operación de satélites. La compañía ha construido este centro con el objetivo de aumentar tanto el volumen de producción como la complejidad de los satélites que fabrica. El satélite lanzado en Bandwagon-5, al ser el doble de grande que sus predecesores, es una primera muestra de esta nueva capacidad. La ampliación de las instalaciones refleja la confianza de la empresa en el crecimiento del mercado de pequeños satélites y en la demanda de servicios de IoT desde el espacio, un segmento que está experimentando un crecimiento acelerado gracias a la reducción de costes de lanzamiento y la miniaturización de la electrónica.

El contexto estratégico: España escala posiciones en el sector espacial

Este hito no ocurre en el vacío. España ha vivido en los últimos años un notable impulso en su industria espacial, con empresas como PLD Space desarrollando cohetes reutilizables, Satlantis fabricando cámaras de alto rendimiento para satélites, y ahora FOSSA e IENAI demostrando que es posible construir y operar satélites avanzados con tecnología cien por cien nacional. La capacidad de propulsión eléctrica propia es un eslabón crítico: permite a los operadores de satélites nacionales reducir su dependencia de proveedores extranjeros y aumentar la soberanía tecnológica del país en un ámbito que los gobiernos consideran cada vez más estratégico, desde las comunicaciones gubernamentales hasta la defensa. La presencia de FOSSA en la OTAN — su satélite Spainsat NG II, también mencionado en el contexto del lanzamiento — subraya el valor que las fuerzas armadas y las alianzas internacionales otorgan a contar con activos espaciales de fabricación nacional.

El valor de la colaboración entre empresas españolas

Uno de los aspectos más significativos de este lanzamiento es que demuestra la viabilidad de la cooperación entre compañías españolas en el ámbito espacial. IENAI Space aportó el sistema de propulsión, FOSSA Systems integró el satélite y ambas trabajaron juntas para asegurar que todos los subsistemas funcionasen de manera coordinada. Este tipo de sinergias es lo que permite que un ecosistema espacial nacional sea sostenible a largo plazo: cuando los proveedores y los integradores se retroalimentan, se genera un círculo virtuoso de aprendizaje, innovación y reducción de costes. Para futuras misiones, tanto civiles como militares, contar con una cadena de suministro nacional para componentes críticos como la propulsión será un factor diferencial.

El camino que queda por delante incluye la validación completa de las maniobras en órbita, la expansión de la constelación de FOSSA con nuevos satélites de mayor capacidad y el perfeccionamiento continuo del sistema ATHENA NANO. Si los próximos encendidos y maniobras se completan con éxito, España habrá dado un paso firme hacia la autonomía tecnológica en un ámbito en el que solo unos pocos países poseen capacidades completas de diseño, fabricación, lanzamiento y operación de satélites con propulsión eléctrica. La era del pequeño satélite español con motor propio acaba de comenzar.

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