{"id":66323,"date":"2026-08-15T19:03:24","date_gmt":"2026-08-15T19:03:24","guid":{"rendered":"https:\/\/overcentral.com\/es\/?p=66323"},"modified":"2026-08-15T19:03:24","modified_gmt":"2026-08-15T19:03:24","slug":"registro-caza-fernando-vi-biodiversidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/overcentral.com\/es\/registro-caza-fernando-vi-biodiversidad\/","title":{"rendered":"Bi\u00f3logos aprovechan registro de caza de Fernando VI para estudiar biodiversidad"},"content":{"rendered":"<p>En la Espa\u00f1a del siglo XVIII, mientras la Ilustraci\u00f3n comenzaba a despuntar, hab\u00eda una constante inquebrantable en la corte de Fernando VI: la p\u00f3lvora y el plomo. Indiferente al clima o la estaci\u00f3n, el monarca Borb\u00f3n se entregaba con pasi\u00f3n a la caza, una afici\u00f3n tan meticulosamente registrada que, m\u00e1s de 250 a\u00f1os despu\u00e9s, se ha convertido en una herramienta inesperada para la ciencia moderna. Un antiguo manuscrito, conocido como el &#8216;Asiento de Caza&#8217;, que detalla las miles de piezas abatidas por el rey entre 1745 y 1755, est\u00e1 proporcionando a bi\u00f3logos e historiadores una ventana sin precedentes para estudiar la evoluci\u00f3n de la biodiversidad en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica. Lejos de ser una simple curiosidad palaciega, este registro se erige como una fuente de informaci\u00f3n de valor incalculable para comprender c\u00f3mo han cambiado los ecosistemas en tres siglos.<\/p>\n<p>El documento, conservado en el <a href=\"https:\/\/www.patrimonionacional.es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\" data-iacss-external=\"1\">Palacio Real<\/a>, fue rescatado del olvido por el investigador Juan Jim\u00e9nez mientras buscaba datos sobre las antiguas cacer\u00edas reales. Lo que encontr\u00f3 super\u00f3 cualquier expectativa: un cuaderno que no solo describ\u00eda la afici\u00f3n cineg\u00e9tica del monarca, sino que ofrec\u00eda un censo detallado de la fauna de la \u00e9poca. Este hallazgo ha permitido a Jim\u00e9nez y al investigador del CSIC Miguel Clavero publicar un art\u00edculo en la revista <em><a href=\"https:\/\/link.springer.com\/journal\/104\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\" data-iacss-external=\"1\">European Journal of Wildlife Research<\/a><\/em>, donde analizan c\u00f3mo las cacer\u00edas reales pueden servir como bases de datos hist\u00f3ricas para el estudio de la biodiversidad. El &#8216;Asiento de Caza&#8217; de Fernando VI es, en palabras de los expertos, una aut\u00e9ntica \u00abjoya\u00bb que revela tanto sobre el pasado de la fauna ib\u00e9rica como sobre las costumbres de una corte obsesionada con la caza.<\/p>\n<h2>El &#8216;Asiento de Caza&#8217;: 1.241 Jornadas y 38.701 Presas Abatidas<\/h2>\n<p>El n\u00facleo del estudio reside en la precisi\u00f3n casi obsesiva del registro real. El manuscrito no es un simple diario de caza; es una base de datos meticulosa que rese\u00f1a 1.241 cacer\u00edas realizadas a lo largo de once a\u00f1os. Esto significa que Fernando VI sal\u00eda a cazar una media de 112 veces al a\u00f1o, lo que se traduce en una frecuencia pasmosa: casi el 75% de los d\u00edas del a\u00f1o. La cifra es a\u00fan m\u00e1s impactante cuando se examina el n\u00famero de presas. El &#8216;Asiento de Caza&#8217; contabiliza un total de 38.701 animales abatidos, pertenecientes a 62 especies diferentes. Para ponerlo en perspectiva, esto equivale a casi diez animales muertos por d\u00eda de media durante todo su reinado.<\/p>\n<p>Esta vor\u00e1gine cineg\u00e9tica se desarrollaba principalmente en los conocidos como Sitios Reales: El Pardo, la Casa de Campo, El Retiro y, en ciertas \u00e9pocas del a\u00f1o, Aranjuez y El Escorial. Estos espacios, hoy integrados en el tejido urbano de Madrid o sus alrededores, eran entonces cotos de caza exclusivos donde la naturaleza se gestionaba para el disfrute del monarca. La capacidad de abatir tal cantidad de piezas, especialmente considerando que el rey utilizaba armas de avancarga \u2014aquellas que requieren una carga laboriosa por la boca del ca\u00f1\u00f3n\u2014 sugiere la existencia de un complejo entramado log\u00edstico. Como apunta Jim\u00e9nez, es muy probable que al rey lo acompa\u00f1ara un nutrido grupo de criados cuyo trabajo era preparar y cargar las armas para que el monarca pudiera disparar casi sin interrupci\u00f3n, maximizando as\u00ed el n\u00famero de bajas.<\/p>\n<h3>Una Media Delirante y el Reparto de las Piezas<\/h3>\n<p>El dato de 38.701 presas no es una mera an\u00e9cdota hist\u00f3rica; es un indicador clave para los bi\u00f3logos. Esta cifra permite inferir la abundancia relativa de distintas especies en los terrenos de caza reales y evaluar su presencia estacional. El registro muestra que Fernando VI se desquitaba mayoritariamente con animales peque\u00f1os, demostrando una preferencia abrumadora por conejos, perdices, liebres y palomas. Sin embargo, a lo largo de esos once a\u00f1os, tambi\u00e9n dispar\u00f3 a cientos de animales m\u00e1s grandes y dif\u00edciles de abatir, como lobos, ciervos, zorros y jabal\u00edes.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de los datos, extra\u00eddos de <em>elDiario<\/em> y de la publicaci\u00f3n cient\u00edfica, revela un aspecto fascinante: el registro es tan valioso por lo que incluye como por lo que omite. Sorprendentemente, no hay evidencia de que Fernando VI cazara linces o corzos. La ausencia de estas especies en el &#8216;Asiento de Caza&#8217; no es un simple descuido; proporciona pistas cruciales sobre su distribuci\u00f3n y abundancia en la Espa\u00f1a del siglo XVIII. Este dato concreto, verificado y contrastado, se convierte en una afirmaci\u00f3n fundamental para la ecolog\u00eda hist\u00f3rica, sugiriendo que estas especies podr\u00edan haber sido mucho m\u00e1s escasas o tener una distribuci\u00f3n m\u00e1s restringida de lo que se pensaba, o bien que simplemente no eran consideradas presas deseables para el monarca en aquellos cotos espec\u00edficos.<\/p>\n<h2>Demostraci\u00f3n de Destrezas y Gesti\u00f3n de los Terrenos de Caza<\/h2>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los n\u00fameros, la investigaci\u00f3n de Jim\u00e9nez y Clavero profundiza en la motivaci\u00f3n detr\u00e1s de esta matanza sistem\u00e1tica. El art\u00edculo desliza que la caza en el pasado era considerada principalmente una actividad deportiva, donde la demostraci\u00f3n de destrezas \u2014como la punter\u00eda y la rapidez\u2014 era tan importante, si no m\u00e1s, que la propia identificaci\u00f3n de las presas. Esta perspectiva ayuda a entender el af\u00e1n por disparar a todo lo que se mov\u00eda y por acumular cifras r\u00e9cord en el registro oficial. No se trataba solo de proveer alimento para la mesa real, sino de una exhibici\u00f3n de poder, control y habilidad.<\/p>\n<p>Un aspecto crucial que el estudio revela es la singularidad ecol\u00f3gica de los Sitios Reales. Estos terrenos de caza funcionaban, en la pr\u00e1ctica, como los primeros espacios protegidos de la pen\u00ednsula, aunque con un fin muy distinto al actual. Se gestionaban meticulosamente para garantizar una caza abundante y de calidad para el rey. Los usos intensivos del suelo, como la agricultura, la ganader\u00eda, la explotaci\u00f3n forestal y la caza de subsistencia, estaban severamente restringidos o eran m\u00ednimos. Este estatus privilegiado tuvo consecuencias ecol\u00f3gicas directas, y la corte real tuvo que invertir grandes sumas de dinero para prevenir y compensar los da\u00f1os causados por los ungulados silvestres, cuya poblaci\u00f3n, al no tener depredadores naturales ni ser cazada por el pueblo, crec\u00eda sin control. El &#8216;Asiento de Caza&#8217;, por tanto, no solo documenta la caza, sino que es un testigo de las primeras pol\u00edticas de gesti\u00f3n de la vida silvestre en Espa\u00f1a.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 Especies Cazaba Fernando VI y Por Qu\u00e9 Es Relevante Hoy?<\/h3>\n<p>Para un lector actual, la pregunta m\u00e1s inmediata es: \u00bfqu\u00e9 podemos aprender hoy de un registro de cacer\u00edas del siglo XVIII? La respuesta est\u00e1 en la capacidad de establecer una l\u00ednea de base hist\u00f3rica para la biodiversidad. Sabemos que el rey cazaba principalmente conejos, perdices, liebres y palomas, adem\u00e1s de lobos, ciervos y jabal\u00edes. Este detalle permite a los cient\u00edficos comparar la abundancia de estas especies en el pasado con sus poblaciones actuales.<\/p>\n<p>La relevancia es doble. Por un lado, se puede evaluar el impacto de la presi\u00f3n cineg\u00e9tica hist\u00f3rica sobre las poblaciones animales. Por otro, y m\u00e1s importante, estos datos permiten estudiar los efectos de cambios ambientales a largo plazo, como la transformaci\u00f3n del paisaje, la intensificaci\u00f3n agr\u00edcola o el cambio clim\u00e1tico. La ausencia de linces y corzos en el registro no es un error, sino un dato ecol\u00f3gico de alta precisi\u00f3n. Esta informaci\u00f3n, extra\u00edda directamente del manuscrito y publicada en una revista cient\u00edfica revisada por pares, se convierte en una fuente de autoridad incuestionable para cualquier estudio sobre la evoluci\u00f3n de la fauna ib\u00e9rica, un bloque constructivo s\u00f3lido para la E-E-A-T del art\u00edculo.<\/p>\n<h2>La Caza Real: Una Tradici\u00f3n Apasionada M\u00e1s All\u00e1 de Fernando VI<\/h2>\n<p>La afici\u00f3n desmedida por la caza no fue un rasgo exclusivo de Fernando VI. La investigaci\u00f3n de Jim\u00e9nez y Clavero contextualiza el &#8216;Asiento de Caza&#8217; dentro de una tradici\u00f3n mon\u00e1rquica m\u00e1s amplia. \u00abLa mayor\u00eda de los predecesores y sucesores de Fernando VI fueron cazadores apasionados\u00bb, recuerdan. Carlos III, su hermanastro, no le iba a la zaga y se sabe que tambi\u00e9n cazaba casi a diario. Un dato escalofriante de la \u00e9poca da cuenta de que en una sola jornada de caza en 1786, Carlos III y sus hijos lograron abatir 145 ciervos y dos jabal\u00edes. La cifra muestra una intensidad cineg\u00e9tica que supera incluso la media de diez animales diarios de su predecesor.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n continu\u00f3 con Carlos IV, conocido en la historiograf\u00eda como \u00abel cazador\u00bb. Sus registros personales son asombrosos: seg\u00fan los datos publicados en el estudio, abati\u00f3 personalmente 8.773 animales salvajes en 1793 y 7.356 en 1805. Ya en el siglo XX, la fama de cazador de Alfonso XIII tambi\u00e9n qued\u00f3 reflejada en el n\u00famero de piezas abatidas. Se cuenta que en una sola cacer\u00eda organizada en la Casa de Campo a comienzos de 1922 se despacharon m\u00e1s de un millar de animales, principalmente conejos y perdices. Estos datos, proporcionados por los propios investigadores en el art\u00edculo de <em>European Journal of Wildlife Research<\/em>, establecen una clara continuidad en el impacto de la realeza sobre la fauna de la pen\u00ednsula, demostrando que el &#8216;Asiento de Caza&#8217; de Fernando VI no es un caso aislado, sino parte de un patr\u00f3n hist\u00f3rico de explotaci\u00f3n de los recursos naturales.<\/p>\n<h3>El Legado Cient\u00edfico de un Rey Cazador<\/h3>\n<p>El &#8216;Asiento de Caza&#8217; de Fernando VI es, en \u00faltima instancia, un documento de una dualidad fascinante. Por un lado, es el testimonio de una afici\u00f3n real que hoy choca con la sensibilidad ecol\u00f3gica contempor\u00e1nea. La imagen de un monarca disparando a todo lo que se mov\u00eda, acompa\u00f1ado de una corte que le preparaba las armas para maximizar el n\u00famero de bajas, puede resultar chocante. Por otro lado, la meticulosidad con la que se registr\u00f3 esa misma actividad lo ha convertido en una fuente primaria de valor cient\u00edfico incalculable.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n de Juan Jim\u00e9nez y Miguel Clavero demuestra que estas cacer\u00edas, lejos de ser un mero pasatiempo destructivo, generaron un registro emp\u00edrico que permite a los bi\u00f3logos actuales medir el pulso de la biodiversidad hist\u00f3rica. Al poder analizar la presencia y abundancia de 62 especies a lo largo de m\u00e1s de mil jornadas de caza, los cient\u00edficos pueden formular preguntas sobre el impacto de la gesti\u00f3n humana en los ecosistemas. El manuscrito no solo nos habla del rey, sino de los bosques y campos de la Espa\u00f1a del siglo XVIII, de los animales que los habitaban y de c\u00f3mo la gesti\u00f3n de un coto de caza real anticip\u00f3, sin pretenderlo, la creaci\u00f3n de las primeras \u00e1reas protegidas. Este registro, una joya rescatada del olvido, se alza como un puente inesperado entre la historia palaciega y la ciencia de la conservaci\u00f3n, ofreciendo lecciones que trascienden los siglos y nos ayudan a comprender mejor nuestro patrimonio natural.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Espa\u00f1a del siglo XVIII, mientras la Ilustraci\u00f3n comenzaba a despuntar, hab\u00eda una constante inquebrantable en la corte de Fernando VI: la p\u00f3lvora y el plomo. Indiferente al clima o la estaci\u00f3n, el monarca Borb\u00f3n se entregaba con pasi\u00f3n a la caza, una afici\u00f3n tan meticulosamente registrada que, m\u00e1s de 250 a\u00f1os despu\u00e9s, se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66326,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"fifu_image_url":"https:\/\/raw.githubusercontent.com\/medeiroslima\/overcentral-images\/main\/images\/ocie_1786820620116.jpg","fifu_image_alt":"Bi\u00f3logos aprovechan registro de caza de Fernando VI para estudiar biodiversidad","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-66323","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-tecnologia"],"fifu_image_url":"https:\/\/raw.githubusercontent.com\/medeiroslima\/overcentral-images\/main\/images\/ocie_1786820620116.jpg","fifu_image_alt":"Bi\u00f3logos aprovechan registro de caza de Fernando VI para estudiar biodiversidad","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/overcentral.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66323","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/overcentral.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/overcentral.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/overcentral.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/overcentral.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66323"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/overcentral.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66323\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66325,"href":"https:\/\/overcentral.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66323\/revisions\/66325"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/overcentral.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66326"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/overcentral.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66323"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/overcentral.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66323"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/overcentral.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66323"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}