{"id":66865,"date":"2026-08-24T22:56:59","date_gmt":"2026-08-24T22:56:59","guid":{"rendered":"https:\/\/overcentral.com\/es\/?p=66865"},"modified":"2026-08-24T22:56:59","modified_gmt":"2026-08-24T22:56:59","slug":"destriero-record-atlantico-66865","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/overcentral.com\/es\/destriero-record-atlantico-66865\/","title":{"rendered":"Destriero cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico en 58 horas y sigue imbatido"},"content":{"rendered":"<p>Durante a\u00f1os, los superyates han convertido el tama\u00f1o en una demostraci\u00f3n de poder. Embarcaciones como el Koru de Jeff Bezos o el Launchpad de Mark Zuckerberg representan una nueva generaci\u00f3n donde el lujo, la autonom\u00eda y las dimensiones colosales marcan la diferencia. Pero si cambiamos la mirada y dejamos de preguntarnos cu\u00e1l es el yate m\u00e1s grande para centrarnos en cu\u00e1l ha llevado m\u00e1s lejos la obsesi\u00f3n por la velocidad, aparece una historia muy distinta. Hay un nombre que sigue destacando m\u00e1s de tres d\u00e9cadas despu\u00e9s: Destriero, una m\u00e1quina italiana creada con un \u00fanico objetivo, cruzar el Atl\u00e1ntico lo m\u00e1s r\u00e1pido posible. En agosto de 1992, este yate de r\u00e9cord recorri\u00f3 3.106 millas n\u00e1uticas entre Ambrose Light, frente a Nueva York, y Bishop Rock, en las islas Sorlingas, Reino Unido, en 58 horas, 34 minutos y 50 segundos. Mantener una velocidad media de 53,09 nudos \u2014unos 98 km\/h\u2014 durante casi dos d\u00edas y medio sin repostar sigue siendo una haza\u00f1a que ning\u00fan otro barco ha logrado igualar en esa categor\u00eda.<\/p>\n<h2>Cruzar el Atl\u00e1ntico en 58 horas: el r\u00e9cord que nadie ha superado<\/h2>\n<p>El Destriero no consigui\u00f3 su lugar en la historia por ser simplemente una embarcaci\u00f3n r\u00e1pida, sino por completar una de las traves\u00edas oce\u00e1nicas m\u00e1s exigentes que puede afrontar un barco: cruzar el Atl\u00e1ntico Norte sin repostar en tiempo r\u00e9cord. La traves\u00eda se realiz\u00f3 entre el faro de Ambrose Light, en la entrada del puerto de Nueva York, y Bishop Rock, el punto m\u00e1s occidental de las islas Sorlingas, frente a la costa de Cornualles. La distancia oficial fue de 3.106 millas n\u00e1uticas, y el tiempo empleado, 58 horas, 34 minutos y 50 segundos. La velocidad media sostenida de 53,09 nudos implic\u00f3 que el Destriero naveg\u00f3 a m\u00e1s de 95 km\/h de promedio durante todo el trayecto, una cifra que pocos barcos pueden alcanzar siquiera en tramos cortos y en condiciones de mar en calma.<\/p>\n<p>Para ponerlo en perspectiva, un velero oce\u00e1nico de competici\u00f3n como los del Vend\u00e9e Globe recorre el Atl\u00e1ntico a una media de 15 a 20 nudos. Un buque portacontenedores moderno navega a unos 20-25 nudos. El Destriero duplic\u00f3 esas velocidades y las mantuvo durante 58 horas seguidas, enfrent\u00e1ndose al oleaje, las corrientes y el desgaste mec\u00e1nico. Ese ritmo permiti\u00f3 que su r\u00e9cord siguiera vigente m\u00e1s de treinta a\u00f1os despu\u00e9s en la categor\u00eda de embarcaciones monocasco con propulsi\u00f3n a motor, sin repostaje intermedio. La marca sigue siendo la referencia mundial para cualquier intento de cruzar el Atl\u00e1ntico a la m\u00e1xima velocidad posible.<\/p>\n<h2>El origen del proyecto: Italia contra el cron\u00f3metro<\/h2>\n<p>La embarcaci\u00f3n italiana no fue el resultado de una simple b\u00fasqueda por construir un yate m\u00e1s exclusivo, sino de un desaf\u00edo tecnol\u00f3gico con una meta concreta: conquistar para Italia el r\u00e9cord de la traves\u00eda atl\u00e1ntica m\u00e1s r\u00e1pida. El proyecto naci\u00f3 impulsado por Karim Aga Khan, entonces presidente del Yacht Club Costa Smeralda, y cont\u00f3 con el respaldo de importantes figuras de la industria italiana, entre ellas Giovanni Agnelli, m\u00e1ximo accionista de Fiat. Ambos compart\u00edan la ambici\u00f3n de devolver a Italia un r\u00e9cord hist\u00f3rico de velocidad en el mar, que por entonces estaba en manos de embarcaciones anglosajonas.<\/p>\n<p>El astillero Fincantieri, uno de los mayores constructores navales del mundo, recibi\u00f3 el encargo de construir una embarcaci\u00f3n capaz de combinar velocidad, autonom\u00eda y resistencia para enfrentarse a miles de kil\u00f3metros de oc\u00e9ano abierto. El nombre elegido, Destriero, significa \u00abpotro\u00bb o \u00abcaballo de batalla\u00bb en italiano, una clara alusi\u00f3n a la potencia bruta que se buscaba. Pero m\u00e1s all\u00e1 del nombre, el proyecto exigi\u00f3 soluciones t\u00e9cnicas que hasta entonces solo se hab\u00edan visto en lanchas militares o prototipos experimentales. El reto no era solo alcanzar altas velocidades, sino mantenerlas durante un tiempo suficiente para cruzar un oc\u00e9ano sin escalas ni repostajes.<\/p>\n<h2>Ingenier\u00eda aeron\u00e1utica sobre el agua<\/h2>\n<p>La clave del Destriero estaba en una combinaci\u00f3n poco habitual para un yate: un casco de aluminio dise\u00f1ado para reducir peso, una arquitectura naval pensada para alcanzar grandes velocidades y un sistema de propulsi\u00f3n inspirado en la tecnolog\u00eda aeron\u00e1utica. Donald L. Blount, un reconocido ingeniero naval estadounidense especializado en embarcaciones de alta velocidad, se encarg\u00f3 del desarrollo naval. El estudio italiano Pininfarina, famoso por sus dise\u00f1os de autom\u00f3viles Ferrari y Maserati, dise\u00f1\u00f3 las superestructuras, dotando al barco de una est\u00e9tica elegante y aerodin\u00e1mica.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n del Destriero lo formaban tres turbinas de gas General Electric LM1600, una versi\u00f3n naval del motor que impulsa los cazas F\/A-18 Hornet. Con una potencia conjunta de unos 60.000 CV, las turbinas enviaban la fuerza a trav\u00e9s de tres waterjets, sistemas de propulsi\u00f3n por chorro de agua que permiten altas velocidades sin necesidad de h\u00e9lices convencionales. El resultado era una m\u00e1quina capaz de superar los 65 nudos (unos 120 km\/h) en condiciones \u00f3ptimas. Para alimentar esas turbinas durante 58 horas, el barco deb\u00eda transportar m\u00e1s de 100 toneladas de combustible, lo que oblig\u00f3 a dise\u00f1ar un casco con una gran capacidad de tanques sin comprometer la hidrodin\u00e1mica ni la resistencia estructural.<\/p>\n<p>El aluminio fue el material elegido para el casco por su ligereza frente al acero, lo que permit\u00eda reducir el peso total de la embarcaci\u00f3n y mejorar la relaci\u00f3n potencia-peso. Sin embargo, trabajar con aluminio para un barco de estas dimensiones y exigencias presentaba desaf\u00edos de fatiga estructural y corrosi\u00f3n. Los ingenieros de Fincantieri desarrollaron t\u00e9cnicas de soldadura y refuerzo espec\u00edficas para garantizar que el casco soportara las tensiones de navegar a alta velocidad en mar abierto, con olas que pod\u00edan alcanzar varios metros de altura.<\/p>\n<h2>La controversia del Hales Trophy y los premios que llegaron<\/h2>\n<p>La haza\u00f1a de 1992 convirti\u00f3 al Destriero en una referencia de la navegaci\u00f3n de alta velocidad, pero tambi\u00e9n abri\u00f3 una particular disputa hist\u00f3rica. Aunque consigui\u00f3 la traves\u00eda atl\u00e1ntica m\u00e1s r\u00e1pida para un barco de sus caracter\u00edsticas, no obtuvo el Hales Trophy, el galard\u00f3n que premia al buque comercial de pasajeros m\u00e1s r\u00e1pido en cruzar el Atl\u00e1ntico. El Hales Trophy estaba vinculado a reglas que exig\u00edan que el barco realizara servicios regulares de pasajeros, algo que el Destriero nunca hizo. Su prop\u00f3sito era puramente deportivo y tecnol\u00f3gico.<\/p>\n<p>A cambio, el proyecto recibi\u00f3 otros reconocimientos de peso. Richard Branson le entreg\u00f3 el Virgin Atlantic Challenge Trophy, un premio creado para celebrar los r\u00e9cords de velocidad en el Atl\u00e1ntico. El New York Yacht Club, uno de los clubes n\u00e1uticos m\u00e1s prestigiosos del mundo, le otorg\u00f3 el Columbus Atlantic Trophy por su doble traves\u00eda del Atl\u00e1ntico (el Destriero tambi\u00e9n realiz\u00f3 el viaje de vuelta a alta velocidad, aunque el r\u00e9cord oficial se estableci\u00f3 en la traves\u00eda oeste-este). El yate italiano demostr\u00f3 que la velocidad no estaba re\u00f1ida con la autonom\u00eda, y que un barco de 67 metros de eslora pod\u00eda volar sobre el agua como si fuera un avi\u00f3n naval.<\/p>\n<h3>\u00bfCu\u00e1l fue la velocidad m\u00e1xima alcanzada por el Destriero?<\/h3>\n<p>El Destriero alcanz\u00f3 una velocidad m\u00e1xima de m\u00e1s de 65 nudos, equivalentes a unos 120 km\/h, durante las pruebas y en condiciones favorables. Durante la traves\u00eda r\u00e9cord, la velocidad media sostenida fue de 53,09 nudos, es decir, aproximadamente 98 km\/h, manteniendo ese ritmo durante las 58 horas que dur\u00f3 el cruce del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<h2>Del r\u00e9cord al abandono: el ocaso de una leyenda<\/h2>\n<p>Despu\u00e9s de convertirse en una referencia de la navegaci\u00f3n de alta velocidad, el Destriero tuvo un destino muy diferente al que suger\u00eda su espectacular estreno. Tras pasar a\u00f1os sin actividad, fue trasladada a las instalaciones de L\u00fcrssen en Lemwerder, Alemania, donde permaneci\u00f3 almacenada y en un estado de conservaci\u00f3n cada vez m\u00e1s complicado. Las \u00faltimas informaciones disponibles situaban all\u00ed a la embarcaci\u00f3n, muy lejos de los focos y de la m\u00e1quina que d\u00e9cadas antes hab\u00eda protagonizado una de las grandes haza\u00f1as de la navegaci\u00f3n moderna.<\/p>\n<p>El abandono del Destriero responde a varias razones. Por un lado, mantener un barco con tres turbinas de gas y sistemas de propulsi\u00f3n tan espec\u00edficos resulta extraordinariamente caro. Las turbinas LM1600 requieren mantenimiento especializado, y el casco de aluminio necesita cuidados constantes para evitar la corrosi\u00f3n. Por otro lado, el barco fue dise\u00f1ado para un objetivo muy concreto \u2014romper el r\u00e9cord atl\u00e1ntico\u2014 y una vez conseguido, no exist\u00eda un prop\u00f3sito comercial claro que justificara su operaci\u00f3n continua. Los superyates de lujo que dominan el mercado actual priorizan el confort, el espacio y las comodidades, no la velocidad pura. El Destriero era un animal de carreras, no un yate de crucero.<\/p>\n<p>Durante a\u00f1os circul\u00f3 el rumor de que el barco podr\u00eda ser restaurado o vendido a alg\u00fan coleccionista, pero hasta la fecha no se ha materializado ning\u00fan proyecto de recuperaci\u00f3n. Las instalaciones de L\u00fcrssen, uno de los astilleros alemanes m\u00e1s prestigiosos, han servido como almac\u00e9n temporal, pero el estado del Destriero sigue siendo incierto. Lo que queda es su legado como la m\u00e1quina m\u00e1s r\u00e1pida en cruzar el Atl\u00e1ntico, un r\u00e9cord que nadie ha podido superar en m\u00e1s de tres d\u00e9cadas.<\/p>\n<h2>El contexto de los superyates actuales: velocidad frente a lujo<\/h2>\n<p>El caso del Destriero cobra especial relevancia si se compara con la tendencia actual en el mundo de los superyates. Hoy, los millonarios compiten por tener el barco m\u00e1s grande, el m\u00e1s caro, el que m\u00e1s helipuertos o piscinas incluye. El Koru de Jeff Bezos, con 127 metros de eslora y un precio estimado de 500 millones de d\u00f3lares, es un ejemplo de esa filosof\u00eda: un velero de lujo con dise\u00f1o cl\u00e1sico, pero sin aspiraciones de velocidad. El Launchpad de Mark Zuckerberg, un megayate de 118 metros con su propio apoyo log\u00edstico, prioriza la autonom\u00eda y el espacio sobre cualquier r\u00e9cord n\u00e1utico.<\/p>\n<p>En ese panorama, el Destriero representa una filosof\u00eda casi extinta: la de construir un barco impulsado exclusivamente por la ambici\u00f3n tecnol\u00f3gica y deportiva, sin concesiones al lujo. Su interior no ten\u00eda suites de m\u00e1rmol ni jacuzzis; era una sala de m\u00e1quinas con lo justo para que la tripulaci\u00f3n pudiera operar durante la traves\u00eda. La velocidad era el \u00fanico lujo. Esa aproximaci\u00f3n lo emparenta m\u00e1s con los barcos de competici\u00f3n como los del circuito de la Copa Am\u00e9rica o los veh\u00edculos que intentan batir r\u00e9cords de velocidad en tierra, que con los yates de recreo que llenan los puertos de la Costa Azul o Miami.<\/p>\n<h3>\u00bfPor qu\u00e9 ning\u00fan otro barco ha superado el r\u00e9cord del Destriero?<\/h3>\n<p>Superar el r\u00e9cord del Destriero requerir\u00eda combinar una velocidad media superior a 53 nudos con la capacidad de navegar sin repostar durante m\u00e1s de 3.000 millas n\u00e1uticas. Esto exige una relaci\u00f3n potencia-peso extrema, sistemas de propulsi\u00f3n muy eficientes y una capacidad de combustible enorme. Los superyates actuales est\u00e1n dise\u00f1ados para el confort, no para la velocidad, y los barcos militares m\u00e1s r\u00e1pidos (como algunos hidroplanos o buques de efecto suelo) no tienen la autonom\u00eda necesaria para cruzar el Atl\u00e1ntico. La tecnolog\u00eda de turbinas de gas y cascos ligeros ha avanzado, pero no se ha aplicado a un proyecto civil con ese objetivo espec\u00edfico. Adem\u00e1s, el costo y la falta de incentivos comerciales hacen poco probable que alguien financ\u00ede un intento serio a corto plazo.<\/p>\n<h2>El legado t\u00e9cnico del Destriero<\/h2>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del r\u00e9cord, el Destriero dej\u00f3 ense\u00f1anzas t\u00e9cnicas que todav\u00eda se estudian en ingenier\u00eda naval. La combinaci\u00f3n de tres turbinas de gas acopladas a waterjets demostr\u00f3 que era posible alcanzar velocidades cercanas a las de un barco de planeo de alta potencia en un casco de mayor eslora. La integraci\u00f3n de dise\u00f1os de la industria automotriz (Pininfarina) y aeroespacial (turbinas LM1600) marc\u00f3 un precedente de colaboraci\u00f3n interdisciplinaria que luego se ha repetido en otros proyectos navales avanzados.<\/p>\n<p>El sistema de waterjets de alta potencia que usaba el Destriero fue precursor de los que hoy emplean lanchas militares r\u00e1pidas y algunos ferris de alta velocidad. La gesti\u00f3n de combustible para mantener las turbinas funcionando a plena potencia durante casi 60 horas tambi\u00e9n supuso un desaf\u00edo de log\u00edstica y refrigeraci\u00f3n que oblig\u00f3 a desarrollar soluciones innovadoras en los tanques y las l\u00edneas de alimentaci\u00f3n. Incluso el casco de aluminio, con sus refuerzos estructurales, sirvi\u00f3 como banco de pruebas para t\u00e9cnicas de construcci\u00f3n que luego se aplicaron en otros barcos r\u00e1pidos.<\/p>\n<h2>Una m\u00e1quina imposible de repetir<\/h2>\n<p>Destriero termin\u00f3 desapareciendo como proyecto operativo, pero la idea que hab\u00eda detr\u00e1s permanece. La m\u00e1quina italiana fue una combinaci\u00f3n poco habitual de ingenier\u00eda, dise\u00f1o y ambici\u00f3n tecnol\u00f3gica, construida en una \u00e9poca en la que todav\u00eda era posible crear un yate de r\u00e9cord sin que su principal objetivo fuera el lujo. Su marca en el Atl\u00e1ntico sigue vigente y explica por qu\u00e9 aquel proyecto contin\u00faa apareciendo como uno de los ejemplos m\u00e1s extremos de la historia reciente de la navegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En un mundo donde los superyates cada vez se parecen m\u00e1s a hoteles flotantes con helipuerto y cine privado, el Destriero recuerda que el mar sigue siendo un campo de batalla para la ingenier\u00eda. La velocidad pura, sin concesiones, sigue siendo un desaf\u00edo t\u00e9cnico may\u00fasculo. Mientras ning\u00fan otro barco logre mantener 53 nudos de media durante casi 60 horas a trav\u00e9s del Atl\u00e1ntico, el potro italiano seguir\u00e1 siendo el due\u00f1o indiscutible de ese r\u00e9cord. Y quiz\u00e1s esa sea su mayor victoria: haber demostrado que, a veces, la mejor manera de medir el poder no es con metros de eslora, sino con nudos sostenidos contra el oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>Im\u00e1genes | Wikimedia Commons<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante a\u00f1os, los superyates han convertido el tama\u00f1o en una demostraci\u00f3n de poder. Embarcaciones como el Koru de Jeff Bezos o el Launchpad de Mark Zuckerberg representan una nueva generaci\u00f3n donde el lujo, la autonom\u00eda y las dimensiones colosales marcan la diferencia. 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