{"id":67235,"date":"2026-08-30T11:12:06","date_gmt":"2026-08-30T11:12:06","guid":{"rendered":"https:\/\/overcentral.com\/es\/?p=67235"},"modified":"2026-08-30T11:12:06","modified_gmt":"2026-08-30T11:12:06","slug":"el-54-de-victimas-de-ransomware-tenian-credenciales-filtradas-antes-del-ataque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/overcentral.com\/es\/el-54-de-victimas-de-ransomware-tenian-credenciales-filtradas-antes-del-ataque\/","title":{"rendered":"El 54% de v\u00edctimas de ransomware ten\u00edan credenciales filtradas antes del ataque"},"content":{"rendered":"<p>El dato es contundente: el 54% de las v\u00edctimas de ransomware ten\u00edan credenciales filtradas antes de que se produjera el ataque. La cifra, extra\u00edda del informe 2025 de Verizon sobre investigaciones de brechas de datos, no revela \u00fanicamente una falla de higiene digital, sino una crisis m\u00e1s profunda en la manera en que las organizaciones perciben su propia seguridad. Cuando los sistemas funcionan sin incidentes durante largos per\u00edodos, es f\u00e1cil confundir la ausencia de se\u00f1ales de alarma con una protecci\u00f3n real. Pero el silencio de los sistemas puede ser enga\u00f1oso, y a menudo lo es.<\/p>\n<h2>La estabilidad como enemiga silenciosa de la ciberseguridad<\/h2>\n<p>Existe un patr\u00f3n recurrente en la historia de los fracasos organizacionales que se repite con demasiada frecuencia para ser producto del azar. Un sistema funciona correctamente durante un largo periodo, todos depositan su confianza en \u00e9l y, casi invariablemente, esa misma confianza erosiona la vigilancia que lo manten\u00eda en marcha. Entonces el sistema falla, justo en el momento en que las personas involucradas habr\u00edan afirmado que se encontraba en excelente estado.<\/p>\n<p>Por parad\u00f3jico que resulte, la estabilidad misma puede desestabilizar. Los per\u00edodos de calma generan complacencia, y la complacencia reduce las inversiones en preparaci\u00f3n y ampl\u00eda la distancia entre el riesgo real y el riesgo percibido. El autor Morgan Housel condens\u00f3 este patr\u00f3n en seis palabras: la calma siembra las semillas del caos. Esta din\u00e1mica se manifiesta de forma visible y casi cl\u00ednica en los mercados financieros, donde los momentos de mayor confianza suelen preceder a las crisis m\u00e1s severas. Pero dado que este comportamiento est\u00e1 tejido en la psicolog\u00eda humana, el mundo de la ciberseguridad no est\u00e1 exento.<\/p>\n<p>As\u00ed, una empresa que jam\u00e1s ha sufrido una brecha tiende a considerar que su postura de seguridad es adecuada. La calma parece la evidencia de que el peligro ha pasado, lo que altera el comportamiento de las personas y reintroduce el peligro que se cre\u00eda superado. La suposici\u00f3n se instala de manera silenciosa, incluso si nadie la expresa en voz alta: si nada ha salido mal, entonces nuestros controles deben ser excelentes. Pero en muchos casos, esto equivale a confundir la ausencia de evidencia con la evidencia de ausencia.<\/p>\n<p>Visto desde otro \u00e1ngulo, la ausencia de un incidente visible es solo silencio, y el silencio puede significar varias cosas. Una empresa con un historial impecable puede tener efectivamente defensas de primer nivel. Pero tambi\u00e9n puede haber evitado la atenci\u00f3n de personas malintencionadas lo suficientemente dedicadas como para intentarlo; conviene recordar que hay muchos peces en el mar.<\/p>\n<p>Esto plantea al menos dos preguntas que merecen una respuesta honesta: \u00bfsabe la organizaci\u00f3n que su entorno es tan seguro como es posible contra las amenazas actuales? \u00bfO solo sabe que sus controles b\u00e1sicos est\u00e1n en su lugar? Muchas organizaciones responden la segunda pregunta mientras creen que han respondido la primera. Recurren a marcos de cumplimiento normativo, aunque estos no verifican necesariamente si las medidas son adecuadas frente a las amenazas que circulan hoy. Una empresa puede ser cumplidora y estar expuesta al mismo tiempo.<\/p>\n<h2>54% de v\u00edctimas de ransomware con credenciales filtradas: la brecha invisible<\/h2>\n<p>El estado formal de la seguridad de una organizaci\u00f3n es f\u00e1cil de medir y, cuando los resultados son buenos, tambi\u00e9n f\u00e1cil de celebrar. Que las credenciales de acceso de un empleado est\u00e9n circulando en los mercados de la dark web o que una herramienta de detecci\u00f3n y respuesta de endpoints pueda ser neutralizada por una contramedida disponible en Internet: eso es mucho m\u00e1s dif\u00edcil de evaluar sin mirar en lugares donde muchas organizaciones no piensan en mirar.<\/p>\n<p>La tendencia humana, cuando no existe una correcci\u00f3n deliberada, es apoyarse en la informaci\u00f3n f\u00e1cilmente disponible para construir una historia coherente. Esto ocurre a expensas de la informaci\u00f3n dif\u00edcil de obtener y con un desprecio absoluto por cu\u00e1l de las dos categor\u00edas es m\u00e1s instructiva. Lo m\u00e1s peligroso es que la mente no se\u00f1ala lo que falta: la imagen parece completa y la confianza se siente justificada, independientemente de su base real. El psic\u00f3logo Daniel Kahneman bautiz\u00f3 este h\u00e1bito con un acr\u00f3nimo: WYSIATI, por sus siglas en ingl\u00e9s, que significa \u00ablo que ves es todo lo que hay\u00bb.<\/p>\n<p>El problema se agrava cuando se considera cu\u00e1ntos tomadores de decisiones piensan sobre el riesgo. Si algo no se puede medir, no importa. En la pr\u00e1ctica, suele ocurrir lo contrario, hasta el punto de que este enfoque ha recibido el estatus de falacia: la falacia de McNamara, que consiste en otorgar mayor importancia a las cifras cuantificables que a los factores que no admiten una medici\u00f3n sencilla. Una vez que se reconocen estas trampas cognitivas, resulta imposible no verlas.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 significa que una organizaci\u00f3n tenga credenciales filtradas antes de un ataque?<\/h3>\n<p>Significa que los datos de acceso de algunos de sus empleados \u2014nombres de usuario, contrase\u00f1as, tokens de sesi\u00f3n\u2014 ya est\u00e1n en manos de terceros no autorizados, generalmente a trav\u00e9s de registros de malware infostealer o publicaciones en foros il\u00edcitos. Esa exposici\u00f3n es un fuerte indicador de que los atacantes ya pose\u00edan una v\u00eda leg\u00edtima de entrada al entorno corporativo, incluso antes de desplegar el ransomware. En algunos casos, la brecha ya se hab\u00eda consumado mucho antes de que se hiciera visible el da\u00f1o.<\/p>\n<h2>El informe de Verizon y la brecha entre percepci\u00f3n y realidad<\/h2>\n<p>El Informe de Investigaciones de Brechas de Datos de Verizon de 2025 puso una cifra concreta a la distancia que puede existir entre la seguridad percibida y la exposici\u00f3n real. El estudio determin\u00f3 que el 54% de las v\u00edctimas de ransomware ten\u00edan sus dominios presentes en al menos un registro de infostealer o en una publicaci\u00f3n de un mercado il\u00edcito antes del ataque. Los datos de acceso ya circulaban y, en algunos casos, la intrusi\u00f3n ya pod\u00eda haber ocurrido, incluso cuando todo parec\u00eda estar en orden desde una perspectiva superficial.<\/p>\n<p>Este tipo de punto ciego golpea con mayor fuerza a las empresas cuyo conjunto de herramientas de seguridad no logra detectar las huellas de comportamiento de los atacantes, como los intentos de desactivar procesos de seguridad. La soluci\u00f3n pasa por cambiar lo que es visible y utilizar las herramientas adecuadas, aquellas que no se limitan a confirmar que los controles est\u00e1n implementados, sino que se\u00f1alan cu\u00e1ndo algo dentro del entorno se est\u00e1 comportando de manera sospechosa.<\/p>\n<p>La pregunta que todas las organizaciones deber\u00edan hacerse no es \u00ab\u00bftenemos firewalls y antivirus?\u00bb, sino \u00ab\u00bfestamos detectando los movimientos laterales, la exfiltraci\u00f3n de datos o la ejecuci\u00f3n de herramientas de administraci\u00f3n leg\u00edtima utilizadas con fines maliciosos?\u00bb. La diferencia entre ambas preguntas es la diferencia entre tener una p\u00f3liza de seguro y saber que la p\u00f3liza cubre el riesgo real.<\/p>\n<h2>Cuando la confianza se derrumba: Change Healthcare y Jaguar Land Rover<\/h2>\n<p>Una intrusi\u00f3n de ransomware no es un incidente t\u00e9cnico menor; es un evento de continuidad de negocio cuyos efectos se propagan mucho m\u00e1s all\u00e1 del per\u00edmetro de la red. El caso de Change Healthcare en 2024 es ilustrativo. El centro de procesamiento de reclamaciones de salud sufri\u00f3 un ataque de ransomware cuyo impacto en hospitales y farmacias se prolong\u00f3 durante meses. Los servicios de facturaci\u00f3n y procesamiento de recetas se vieron gravemente interrumpidos, afectando a una parte significativa de los pacientes del sistema de salud de Estados Unidos. El costo total del incidente se estim\u00f3 en aproximadamente 3.000 millones de d\u00f3lares, una cifra que incluye tanto los gastos directos de remediaci\u00f3n como las p\u00e9rdidas derivadas de la interrupci\u00f3n y las reclamaciones.<\/p>\n<p>En 2025, el fabricante de autom\u00f3viles Jaguar Land Rover sufri\u00f3 un ataque de ransomware que provoc\u00f3 p\u00e9rdidas financieras comparables. Estos casos demuestran que ning\u00fan sector est\u00e1 exento, y que el da\u00f1o no se limita a la organizaci\u00f3n atacada: los clientes, los proveedores, los socios y, en general, el ecosistema completo que depende de la continuidad operativa de la empresa se ven arrastrados por la crisis.<\/p>\n<h2>El costo real de una brecha va mucho m\u00e1s all\u00e1 del rescate<\/h2>\n<p>La firma IBM sit\u00faa el costo promedio de una brecha de datos en torno a los 5 millones de d\u00f3lares, una cifra que engloba el tiempo de inactividad, los gastos de recuperaci\u00f3n y los da\u00f1os colaterales. En el caso espec\u00edfico de las organizaciones de salud, el promedio asciende a casi 10 millones de d\u00f3lares. Pero las cifras no capturan la cola larga del impacto: contratos de clientes que no se renuevan, primas de seguros que se disparan, costos legales y regulatorios que se acumulan durante a\u00f1os.<\/p>\n<p>El da\u00f1o se agrava con el tiempo, especialmente cuando los datos robados terminan publicados en un sitio de filtraciones dedicado, un fen\u00f3meno cada vez m\u00e1s com\u00fan en el ecosistema del ransomware. La exposici\u00f3n p\u00fablica de datos corporativos genera una crisis en s\u00ed misma, ya que los contratos, correos electr\u00f3nicos y datos personales filtrados se convierten en munici\u00f3n para ataques posteriores, como el phishing dirigido y el fraude por compromiso de correo electr\u00f3nico corporativo.<\/p>\n<p>Las obligaciones regulatorias tambi\u00e9n se activan pronto. Mientras tanto, los clientes y socios comienzan a hacer preguntas que la compa\u00f1\u00eda afectada a menudo ni siquiera puede responder. Y existe una advertencia adicional que los defensores deben tener presente: los datos que se publican solo reflejan lo que los delincuentes eligen \u00abanunciar\u00bb. Se estima que solo una peque\u00f1a porci\u00f3n de las v\u00edctimas de ransomware termina con sus datos expuestos en estos sitios, lo que significa que el problema real es considerablemente mayor que el que sugieren las filtraciones visibles.<\/p>\n<h2>La psicolog\u00eda del riesgo: WYSIATI y la falacia de McNamara<\/h2>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 las organizaciones confunden el cumplimiento normativo con una seguridad real? La respuesta tiene ra\u00edces psicol\u00f3gicas profundas. La mente humana tiende a construir relatos coherentes a partir de la informaci\u00f3n disponible, sin molestarse en verificar si esa informaci\u00f3n es representativa o si existen datos relevantes que no se est\u00e1n considerando. Este sesgo, descrito por Daniel Kahneman, lleva a los responsables de seguridad a sentirse confiados simplemente porque no ven amenazas inminentes, aunque las amenazas est\u00e9n operando en silencio dentro de sus redes.<\/p>\n<p>La falacia de McNamara agrava el problema. Lleva el nombre del exsecretario de Defensa estadounidense Robert McNamara y describe el error de tomar decisiones bas\u00e1ndose \u00fanicamente en m\u00e9tricas cuantificables, ignorando factores que no se pueden medir f\u00e1cilmente. En ciberseguridad, la adopci\u00f3n de marcos de cumplimiento ofrece una ilusi\u00f3n de control: las organizaciones completan auditor\u00edas, marcan casillas y obtienen certificaciones, mientras que los atacantes evolucionan t\u00e1cticas y t\u00e9cnicas que ning\u00fan formulario de cumplimiento puede anticipar.<\/p>\n<p>La calma que precede a un ataque de ransomware no es un fen\u00f3meno t\u00e9cnico, sino humano. Es la tendencia natural a bajar la guardia cuando no hay est\u00edmulos visibles de amenaza. Los seres humanos est\u00e1n mal equipados para mantenerse alerta ante eventos que no perciben como inminentes, y el deslizamiento hacia la complacencia es tan gradual que casi nunca se registra como una decisi\u00f3n consciente.<\/p>\n<h2>La disciplina de la vigilancia como ventaja estrat\u00e9gica<\/h2>\n<p>En un entorno donde el lado de la amenaza nunca permanece quieto, el lado de la defensa tampoco puede hacerlo. La inteligencia de amenazas, especialmente la que ofrece una gran cantidad de se\u00f1ales sobre campa\u00f1as activas, constituye la columna vertebral de esa conciencia situacional. Es lo que permite que las herramientas de seguridad conviertan los datos crudos en detecciones y alertas que los equipos de seguridad pueden actuar a tiempo para detener un ataque antes de que cause da\u00f1o.<\/p>\n<p>Las organizaciones que sobreviven a la era del ransomware no son necesariamente las que tienen los presupuestos m\u00e1s altos, sino las que han integrado la vigilancia como una disciplina permanente. Esto implica monitorear los registros de accesos, buscar en los mercados il\u00edcitos las credenciales de sus empleados y desplegar herramientas que detecten comportamientos an\u00f3malos, no solo configuraciones incorrectas. Requiere, adem\u00e1s, una cultura que no castigue las se\u00f1ales de alerta, sino que las celebre como oportunidades para evitar un desastre mayor.<\/p>\n<p>La seguridad efectiva es, ante todo, un ejercicio de humildad. Las organizaciones que reconocen que no pueden verlo todo, que el cumplimiento no equivale a estar protegidas y que la calma es una se\u00f1al de alerta en lugar de una confirmaci\u00f3n, se posicionan mucho mejor para sobrevivir a un panorama de amenazas que sigue refinando sus m\u00e9todos sin descanso.<\/p>\n<p>La inversi\u00f3n en detecci\u00f3n y respuesta, en inteligencia de amenazas y en personas capacitadas para interpretar las se\u00f1ales no es un gasto, sino un seguro de continuidad. Las herramientas de detecci\u00f3n y respuesta extendida (XDR) est\u00e1n dise\u00f1adas precisamente para superar la limitaci\u00f3n de las soluciones tradicionales que solo verifican la presencia de controles. Hacen una pregunta m\u00e1s \u00fatil: \u00bfest\u00e1 pasando algo aqu\u00ed que requiera atenci\u00f3n?<\/p>\n<p>El dato del 54% de v\u00edctimas con credenciales filtradas no debe leerse como una sentencia, sino como una hoja de ruta. Esa cifra indica que la ventaja de los atacantes se construye en la oscuridad, en los registros que nadie consulta, en los mercados que nadie monitorea, en las credenciales que nadie rota. La buena noticia es que la oscuridad se puede iluminar con las herramientas y los procesos adecuados. La ventaja de los atacantes existe porque las organizaciones miran hacia otro lado, no porque sea imposible ver. Y una vez que se elige mirar, la ecuaci\u00f3n cambia de forma significativa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El dato es contundente: el 54% de las v\u00edctimas de ransomware ten\u00edan credenciales filtradas antes de que se produjera el ataque. 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