{"id":68634,"date":"2026-09-13T18:59:42","date_gmt":"2026-09-13T18:59:42","guid":{"rendered":"https:\/\/overcentral.com\/es\/?p=68634"},"modified":"2026-09-13T18:59:42","modified_gmt":"2026-09-13T18:59:42","slug":"bessent-activa-bazuca-rendimientos-68634","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/overcentral.com\/es\/bessent-activa-bazuca-rendimientos-68634\/","title":{"rendered":"Bessent activa su bazuca para frenar rendimientos sobre el 5%"},"content":{"rendered":"<p>El secretario del Tesoro de <a href=\"https:\/\/overcentral.com\/es\/aranceles-estados-unidos-canada-negociaciones-66655\/\" title=\"Estados Unidos impone aranceles a Canad\u00e1 tras colapsar negociaciones\" data-iacss-internal=\"1\">Estados Unidos<\/a>, Scott Bessent, se encuentra ante lo que muchos analistas describen como su primera gran prueba de credibilidad en los mercados de bonos. Con la rentabilidad del bono estadounidense a 10 a\u00f1os coqueteando peligrosamente con el umbral psicol\u00f3gico del 5%, el mercado se pregunta si Bessent activar\u00e1 su particular \u00abbazuca\u00bb financiera para frenar el avance de los rendimientos. Esta no es una pregunta trivial: la \u00faltima vez que el rendimiento del Treasury a 10 a\u00f1os super\u00f3 el 5% fue en octubre de 2023, un evento que provoc\u00f3 una sacudida s\u00edsmica en los mercados globales de renta fija y variable. La tensi\u00f3n actual plantea un dilema estrat\u00e9gico de primera magnitud para la administraci\u00f3n estadounidense, que busca equilibrar el control de la inflaci\u00f3n, la gesti\u00f3n de una deuda p\u00fablica en expansi\u00f3n y la estabilidad del sistema financiero.<\/p>\n<h2>El umbral del 5%: un nivel que enciende todas las alarmas en el Tesoro<\/h2>\n<p>El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 a\u00f1os no es un n\u00famero m\u00e1s en una pantalla. Funciona como el term\u00f3metro de la econom\u00eda m\u00e1s grande del mundo y, por extensi\u00f3n, como el ancla de valoraci\u00f3n de activos financieros a nivel global. Cuando este indicador supera el 5%, las consecuencias se propagan de forma casi inmediata: se encarece el costo de financiaci\u00f3n para empresas y hogares, se revaloriza el d\u00f3lar, se presionan a la baja las bolsas y se incrementa el servicio de la deuda del propio gobierno federal.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n en el equipo de Bessent es tangible. Superar ese nivel no solo implica un mayor costo fiscal para Estados Unidos, sino que env\u00eda una se\u00f1al perturbadora sobre la credibilidad de la pol\u00edtica fiscal y monetaria del pa\u00eds. Un rendimiento del 5% o superior sugerir\u00eda que los inversores exigen una prima de riesgo m\u00e1s alta por mantener deuda estadounidense, lo que podr\u00eda interpretarse como una p\u00e9rdida de confianza en la trayectoria fiscal de la naci\u00f3n. Para un Secretario del Tesoro que ha prometido disciplina fiscal y un manejo cuidadoso de la deuda, permitir que los rendimientos se disparen sin intervenci\u00f3n ser\u00eda un rev\u00e9s pol\u00edtico y econ\u00f3mico significativo.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 mecanismos tiene Bessent a su disposici\u00f3n para intervenir?<\/h3>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abbazuca\u00bb en el contexto del Tesoro no es casual. Se refiere a un arsenal de herramientas de intervenci\u00f3n en el mercado de deuda que van m\u00e1s all\u00e1 de la simple comunicaci\u00f3n. La pregunta central no es si Bessent quiere frenar los rendimientos, sino si puede hacerlo de manera efectiva y a qu\u00e9 costo. Las opciones sobre la mesa son varias, aunque ninguna est\u00e1 exenta de riesgos o controversias.<\/p>\n<p>En primer lugar, el Tesoro puede alterar la composici\u00f3n de sus emisiones de deuda. Este es el mecanismo m\u00e1s directo y el que probablemente se activar\u00eda primero. Hist\u00f3ricamente, cuando los rendimientos de los bonos largos se disparan, el Tesoro puede optar por emitir m\u00e1s deuda a corto plazo (letras del Tesoro, T-bills) y reducir la oferta de bonos a largo plazo (notas y bonos a 10 y <a href=\"https:\/\/overcentral.com\/es\/futuros-bono-tesoro-30-anos\/\" title=\"Futuros del bono del Tesoro de EE.UU. a 30 a\u00f1os suben hoy\" data-iacss-internal=\"1\">30 a\u00f1os<\/a>). Al disminuir la oferta de bonos largos, se reduce la presi\u00f3n al alza sobre sus rendimientos. Esta estrategia, conocida como \u00abacortamiento de la duraci\u00f3n\u00bb de la deuda, fue empleada en per\u00edodos de tensi\u00f3n y Bessent podr\u00eda replicarla. Sin embargo, esta maniobra tiene un l\u00edmite: emitir demasiada deuda a corto plazo expone al gobierno al riesgo de refinanciaci\u00f3n constante, especialmente si las tasas de inter\u00e9s de la Fed no bajan al ritmo esperado.<\/p>\n<p>En segundo lugar, existe la posibilidad de utilizar operaciones de mercado abierto coordinadas con la Reserva Federal, aunque esto es pol\u00edticamente sensible. La independencia de la Fed es un pilar del sistema financiero estadounidense, y cualquier sugerencia de que el Tesoro est\u00e1 presionando al banco central para que intervenga directamente en el mercado de bonos ser\u00eda recibida con hostilidad. Sin embargo, la Fed ya posee una herramienta: el Programa de Compra de Activos (Quantitative Easing o QE), que en teor\u00eda podr\u00eda reactivarse para comprar bonos largos y contener los rendimientos. Las declaraciones p\u00fablicas de Jerome Powell sugieren que la Fed no tiene intenci\u00f3n de volver al QE a menos que se produzca una crisis de liquidez severa, no simplemente para gestionar el nivel de rendimientos. Por lo tanto, esta opci\u00f3n parece poco probable en el escenario actual.<\/p>\n<p>En tercer lugar, Bessent puede recurrir a la comunicaci\u00f3n estrat\u00e9gica y a la se\u00f1alizaci\u00f3n de pol\u00edtica fiscal. Una declaraci\u00f3n firme y cre\u00edble sobre la intenci\u00f3n del gobierno de reducir el d\u00e9ficit fiscal y estabilizar la relaci\u00f3n deuda\/PIB podr\u00eda, por s\u00ed sola, calmar a los mercados. Pero para que esta herramienta funcione, necesita ser respaldada por hechos concretos. Si el mercado percibe que las promesas de disciplina fiscal son solo ret\u00f3rica, la bazuca verbal perder\u00e1 toda su munici\u00f3n.<\/p>\n<h2>La mec\u00e1nica detr\u00e1s del repunte de los rendimientos: \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1n subiendo?<\/h2>\n<p>Para entender si Bessent lograr\u00e1 su objetivo, es imprescindible desglosar las causas del actual movimiento alcista en los rendimientos. No se trata de un fen\u00f3meno monol\u00edtico, sino de la confluencia de al menos tres fuerzas potentes.<\/p>\n<p>La primera es la persistencia de la inflaci\u00f3n. A pesar de los avances, los datos de inflaci\u00f3n subyacente en Estados Unidos se han mostrado m\u00e1s r\u00edgidos de lo esperado en los primeros meses del a\u00f1o. El \u00edndice de precios al consumo (CPI) y el \u00edndice de precios del gasto en consumo personal (PCE) no han ca\u00eddo con la rapidez que proyectaban los mercados a finales de 2024. Esto ha llevado a los inversores a descontar un escenario en el que la Reserva Federal mantendr\u00e1 los tipos de inter\u00e9s en niveles restrictivos durante m\u00e1s tiempo. Menos recortes de tipos implican rendimientos m\u00e1s altos en los bonos, ya que el componente de \u00abtasa neutral\u00bb se eleva.<\/p>\n<p>La segunda fuerza es la creciente prima por plazo (term premium). Este concepto t\u00e9cnico se refiere a la compensaci\u00f3n adicional que exigen los inversores por mantener bonos a largo plazo, asumiendo el riesgo de que la inflaci\u00f3n o la pol\u00edtica fiscal se desv\u00eden del camino esperado en el futuro. La prima por plazo hab\u00eda estado comprimida durante a\u00f1os, pero ha resurgido con fuerza ante la incertidumbre sobre la trayectoria de la deuda estadounidense. El d\u00e9ficit fiscal estructural, que se proyecta en torno al 6-7% del PIB para los pr\u00f3ximos a\u00f1os, a\u00f1ade una presi\u00f3n constante sobre este componente, empujando los rendimientos al alza independientemente de lo que haga la Fed a corto plazo.<\/p>\n<p>La tercera es la din\u00e1mica de la oferta y la demanda global. Estados Unidos necesita financiar un d\u00e9ficit masivo emitiendo una cantidad r\u00e9cord de deuda. Al mismo tiempo, la demanda de los principales compradores tradicionales, como China y Jap\u00f3n, se ha moderado. Jap\u00f3n, en particular, est\u00e1 en un proceso de normalizaci\u00f3n monetaria, lo que hace que los inversores japoneses encuentren m\u00e1s atractivo invertir en su propia deuda soberana (JGBs) en lugar de buscar rendimiento en los Treasuries. Esta disminuci\u00f3n relativa de la demanda externa ejerce una presi\u00f3n estructural al alza sobre los rendimientos que ninguna herramienta de comunicaci\u00f3n puede resolver f\u00e1cilmente.<\/p>\n<h3>El dilema de Bessent: entre la ortodoxia fiscal y la intervenci\u00f3n t\u00e1ctica<\/h3>\n<p>Bessent se enfrenta a un dilema que define su mandato. Por un lado, debe mostrarse como un administrador fiscal responsable, comprometido con reducir el d\u00e9ficit y la deuda. Por otro lado, la realidad del mercado le exige actuar de forma pragm\u00e1tica para evitar que los rendimientos se disparen y desestabilicen la econom\u00eda real. La decisi\u00f3n de activar la bazuca para frenar el rendimiento del 10 a\u00f1os por debajo del 5% no es solo una cuesti\u00f3n t\u00e9cnica; es una declaraci\u00f3n de principios sobre c\u00f3mo entiende el rol del Tesoro en la gesti\u00f3n de la curva de rendimientos.<\/p>\n<p>La historia reciente ofrece lecciones valiosas. Durante la administraci\u00f3n Trump, el entonces secretario Steven Mnuchin enfrent\u00f3 episodios de volatilidad en el mercado de bonos en 2019 y 2020. En 2019, el mercado de repos (recompra) experiment\u00f3 una dislocaci\u00f3n severa que requiri\u00f3 inyecciones de liquidez por parte de la Fed. En 2020, la pandemia llev\u00f3 a una intervenci\u00f3n masiva. Sin embargo, el contexto actual es diferente: no hay una crisis de liquidez aguda, sino un deterioro gradual de la confianza fiscal. Las intervenciones en mercados que no est\u00e1n en crisis son siempre m\u00e1s controvertidas y pueden ser contraproducentes si se interpretan como un intento de controlar artificialmente los precios.<\/p>\n<p>Si Bessent decide intervenir alterando la composici\u00f3n de las emisiones, el mercado prestar\u00e1 atenci\u00f3n a dos cosas: la magnitud del cambio y la comunicaci\u00f3n que lo acompa\u00f1e. Un cambio gradual y bien comunicado podr\u00eda estabilizar las expectativas. Un movimiento brusco y mal explicado podr\u00eda generar el efecto contrario, sugiriendo que el Tesoro est\u00e1 en modo de p\u00e1nico. La credibilidad es la moneda m\u00e1s valiosa de un Secretario del Tesoro, y cada intervenci\u00f3n la pone en juego.<\/p>\n<h2>Implicaciones para los inversores y las econom\u00edas de habla hispana<\/h2>\n<p>El umbral del 5% en el bono estadounidense a 10 a\u00f1os no es un evento aislado para Wall Street. Sus repercusiones se sienten con fuerza en los mercados emergentes y desarrollados, incluyendo Espa\u00f1a y Am\u00e9rica Latina. Para los inversores en estos pa\u00edses, la din\u00e1mica del Treasury a 10 a\u00f1os es un factor determinante en la asignaci\u00f3n de activos.<\/p>\n<p>En primer lugar, un rendimiento del 5% en Estados Unidos eleva el atractivo del carry trade en d\u00f3lares. Esto significa que los flujos de capital tienden a salir de mercados emergentes hacia la deuda estadounidense, lo que presiona a la baja las divisas de pa\u00edses como M\u00e9xico, Brasil, Chile o Colombia. Una divisa m\u00e1s d\u00e9bil importa inflaci\u00f3n y complica la pol\u00edtica monetaria de los bancos centrales locales, que a menudo se ven forzados a subir sus propias tasas de inter\u00e9s para defender su moneda. Para Espa\u00f1a, aunque integrada en la eurozona, el efecto es indirecto pero relevante: un d\u00f3lar fuerte frente al euro encarece las importaciones de energ\u00eda y materias primas denominadas en d\u00f3lares, afectando la inflaci\u00f3n importada.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el aumento de los rendimientos largos en Estados Unidos tiende a arrastrar al alza los rendimientos de la deuda soberana en otras econom\u00edas. La prima de riesgo pa\u00eds (como el spread de la deuda espa\u00f1ola frente al bund alem\u00e1n o el EMBI+ para Latinoam\u00e9rica) puede ampliarse si los inversores perciben un mayor riesgo global. Pa\u00edses con fundamentos fiscales m\u00e1s d\u00e9biles ser\u00e1n los m\u00e1s castigados, ya que el incremento en el costo de financiamiento global pone a prueba su sostenibilidad fiscal.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, para los inversores minoristas e institucionales en el mundo hispanohablante, la subida del bono estadounidense tiene un impacto directo en las carteras de renta fija. Los bonos del Tesoro son considerados el activo libre de riesgo por excelencia; si su rendimiento sube al 5%, el resto de los activos de renta fija deben ofrecer una prima adicional para ser atractivos. Esto puede provocar ventas en bonos corporativos y soberanos de menor calificaci\u00f3n, generando p\u00e9rdidas de capital en carteras diversificadas. Para un inversor en Madrid o Ciudad de M\u00e9xico, entender si Bessent va a contener esta subida es crucial para decidir si refugiar capital en deuda estadounidense a corto plazo o esperar una correcci\u00f3n en los mercados de renta variable.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 suceder\u00eda si Bessent no activa la bazuca y los rendimientos superan el 5%?<\/h3>\n<p>Es importante considerar el escenario alternativo: que Bessent decida no intervenir de manera agresiva y permita que los rendimientos superen el 5% de forma natural. \u00bfQu\u00e9 implicaciones tendr\u00eda esto? En primer lugar, el mercado interpretar\u00eda la pasividad como una aceptaci\u00f3n impl\u00edcita de que las tasas de inter\u00e9s a largo plazo deben subir para ajustar la oferta y la demanda de deuda. Esto podr\u00eda desencadenar un movimiento de \u00abhuida hacia la calidad\u00bb a\u00fan m\u00e1s pronunciado, donde los inversores exigen rendimientos a\u00fan m\u00e1s altos para mantener bonos largos, llevando potencialmente el 10 a\u00f1os hacia el 5,25% o el 5,50%.<\/p>\n<p>Un movimiento de este tipo tendr\u00eda un efecto devastador sobre la renta variable. Las valoraciones de las acciones, especialmente las de crecimiento y tecnolog\u00eda, son extremadamente sensibles a las tasas de descuento. Un rendimiento del 5,5% en el bono libre de riesgo implicar\u00eda que la tasa de descuento para flujos de caja futuros es mucho m\u00e1s alta, comprimiendo los m\u00faltiplos de valoraci\u00f3n. El \u00edndice S&amp;P 500 y el Nasdaq podr\u00edan sufrir correcciones significativas, arrastrando consigo a las bolsas europeas y latinoamericanas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el mercado hipotecario estadounidense, ya tensionado por tasas cercanas al 7% en hipotecas fijas a 30 a\u00f1os, sufrir\u00eda un nuevo golpe. Esto afectar\u00eda al sector inmobiliario y, por extensi\u00f3n, a la confianza del consumidor. El efecto domin\u00f3 alcanzar\u00eda a la econom\u00eda real, frenando el consumo y la inversi\u00f3n. Para la administraci\u00f3n Biden, permitir que los rendimientos superen el 5% sin resistencia ser\u00eda un flanco pol\u00edtico d\u00e9bil, ya que podr\u00eda ser presentado por la oposici\u00f3n como una muestra de incompetencia en la gesti\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<h2>An\u00e1lisis de la capacidad real de intervenci\u00f3n: entre la bazuca y la pistola de agua<\/h2>\n<p>Llegados a este punto, es necesario un an\u00e1lisis realista sobre la potencia de la bazuca de Bessent. El mercado de bonos del Tesoro estadounidense es el mercado de deuda m\u00e1s profundo y l\u00edquido del mundo, con un volumen diario de operaciones que supera los 600 mil millones de d\u00f3lares. Cualquier intervenci\u00f3n del Tesoro, por muy masiva que sea, debe enfrentarse a esta realidad. La capacidad del Tesoro para alterar la curva de rendimientos de forma unilateral es limitada sin la cooperaci\u00f3n de la Reserva Federal.<\/p>\n<p>La herramienta m\u00e1s efectiva que posee Bessent es la gesti\u00f3n de la duraci\u00f3n de la deuda. Si el Tesoro anuncia que en el pr\u00f3ximo trimestre reducir\u00e1 significativamente la emisi\u00f3n de bonos a 10 y 30 a\u00f1os, reemplaz\u00e1ndolos con letras a 3 y 6 meses, podr\u00eda comprimir la prima por plazo y aliviar la presi\u00f3n sobre los rendimientos largos. Sin embargo, esta maniobra tiene un costo oculto: aumenta el riesgo de refinanciaci\u00f3n. Si la Fed no recorta los tipos, el costo de refinanciar esa deuda a corto plazo ser\u00e1 elevado, y el Tesoro se encontrar\u00e1 en una posici\u00f3n m\u00e1s vulnerable en el futuro.<\/p>\n<p>Otra herramienta es la recompra de deuda en el mercado secundario. El Tesoro puede utilizar su cuenta general para recomprar bonos largos existentes, inyectando liquidez y soportando los precios. Sin embargo, esta operaci\u00f3n reduce el efectivo disponible del gobierno y puede ser vista como una monetizaci\u00f3n encubierta de la deuda si se vuelve recurrente. La l\u00ednea entre una gesti\u00f3n activa de la deuda y una pol\u00edtica monetaria encubierta es muy delgada, y cruzarla podr\u00eda generar desconfianza en los mercados.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de este an\u00e1lisis es que la bazuca de Bessent es potente, pero no ilimitada. Su efectividad depende cr\u00edticamente de la coordinaci\u00f3n de expectativas. Si logra convencer al mercado de que el techo del 5% es un l\u00edmite infranqueable respaldado por la voluntad pol\u00edtica y las herramientas fiscales necesarias, es probable que la especulaci\u00f3n contra los bonos largos se modere. Si, por el contrario, el mercado percibe que el compromiso es d\u00e9bil o que las herramientas son insuficientes, la presi\u00f3n vendedora podr\u00eda intensificarse.<\/p>\n<h3>El papel de la comunicaci\u00f3n: la bazuca verbal como primera l\u00ednea de defensa<\/h3>\n<p>En la estrategia de Bessent, la comunicaci\u00f3n juega un papel casi tan importante como las acciones concretas. Un Secretario del Tesoro con credibilidad puede mover los mercados con una simple declaraci\u00f3n. En las \u00faltimas semanas, Bessent ya ha realizado movimientos ret\u00f3ricos sugiriendo que el gobierno est\u00e1 atento a la evoluci\u00f3n de los rendimientos y que no dudar\u00e1 en actuar si es necesario. Esta \u00abbazuca verbal\u00bb busca anclar las expectativas antes de que se forme una din\u00e1mica de profec\u00eda autocumplida.<\/p>\n<p>El problema es que la comunicaci\u00f3n tiene un impacto menguante si no va seguida de hechos. El mercado ya ha escuchado muchas promesas de disciplina fiscal que no se han materializado. La credibilidad de la administraci\u00f3n en materia fiscal est\u00e1 bajo escrutinio, especialmente con un d\u00e9ficit que no muestra se\u00f1ales de reducci\u00f3n significativa. Por lo tanto, la bazuca verbal de Bessent solo ser\u00e1 efectiva si el mercado percibe que existe un plan fiscal cre\u00edble a medio plazo. De lo contrario, el mercado acabar\u00e1 probando el l\u00edmite del 5% independientemente de lo que diga el Secretario.<\/p>\n<p>Para el lector interesado en el seguimiento de este tema, es crucial monitorizar las pr\u00f3ximas subastas del Tesoro. Si Bessent anuncia una reducci\u00f3n significativa en el tama\u00f1o de las subastas de bonos a 10 y 30 a\u00f1os, ser\u00e1 la se\u00f1al m\u00e1s clara de que ha decidido activar la bazuca. Si, por el contrario, mantiene las subastas sin cambios y solo se limita a declaraciones tranquilizadoras, el mercado podr\u00eda interpretarlo como una posici\u00f3n d\u00e9bil y presionar al alza los rendimientos.<\/p>\n<h2>La perspectiva futura: un momento de definici\u00f3n para la pol\u00edtica fiscal estadounidense<\/h2>\n<p>La decisi\u00f3n de Bessent de activar o no su bazuca para frenar los rendimientos sobre el 5% no es un evento aislado, sino un cap\u00edtulo m\u00e1s en la larga historia de la gesti\u00f3n de la deuda estadounidense. El pa\u00eds se enfrenta a una coyuntura fiscal compleja, con un envejecimiento de la poblaci\u00f3n que presiona los gastos en salud y pensiones, unos costos de defensa crecientes y una necesidad de inversi\u00f3n en infraestructura y transici\u00f3n energ\u00e9tica. La combinaci\u00f3n de gastos crecientes y una base impositiva que no crece al mismo ritmo genera un d\u00e9ficit estructural que alimenta la emisi\u00f3n de deuda.<\/p>\n<p>En este contexto, el rendimiento del bono a 10 a\u00f1os no es solo un reflejo de la pol\u00edtica monetaria, sino un term\u00f3metro de la confianza en la trayectoria fiscal de la naci\u00f3n. Bessent y el equipo econ\u00f3mico de la administraci\u00f3n deben demostrar que tienen un plan para estabilizar la relaci\u00f3n deuda\/PIB. Sin un plan fiscal cre\u00edble, cualquier intervenci\u00f3n en el mercado de bonos ser\u00e1 solo un parche temporal.<\/p>\n<p>Los pr\u00f3ximos meses ser\u00e1n determinantes. Si Bessent logra contener los rendimientos y estabilizar el mercado, habr\u00e1 ganado un respiro valioso para la econom\u00eda. Si fracasa, el costo no ser\u00e1 solo fiscal, sino tambi\u00e9n pol\u00edtico, y podr\u00eda allanar el camino para una correcci\u00f3n m\u00e1s severa en los mercados financieros globales. Para el inversor, la pregunta no es si Bessent activar\u00e1 la bazuca, sino si cuando lo haga, tendr\u00e1 suficiente munici\u00f3n para marcar la diferencia en un mercado que cada d\u00eda parece m\u00e1s decidido a probar el l\u00edmite del 5%.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, se encuentra ante lo que muchos analistas describen como su primera gran prueba de credibilidad en los mercados de bonos. 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