La fiebre del chocolate Dubái, ese dulce de cacao, kadayif y pistachos que se volvió viral en TikTok a finales de 2023, fue solo la punta del iceberg. Desde entonces, el pistacho ha dejado de ser un aperitivo más para convertirse en un ingrediente omnipresente en bebidas, cremas, salsas e incluso cosméticos. Ahora, la consultora Worldpanel by Numerator ha puesto cifras a este fenómeno: el sabor pistacho creció un 55% en ocasiones de consumo en 2025 respecto al año anterior. Detrás de esa estadística hay una transformación más profunda del mercado alimentario y del cuidado personal.
La popularidad del llamado «chocolate Dubái» no fue un destello pasajero. Las tabletas elaboradas con cacao, hilos de kadayif y una generosa capa de pistacho provocaron escenas de estanterías vacías en supermercados europeos y una reventa en plataformas como Vinted. Pero lo más relevante no fue el producto en sí, sino el efecto que tuvo sobre la materia prima. El pistacho se convirtió en un ingrediente codiciado, y su demanda global comenzó a tensar cadenas de suministro que hasta entonces dependían de unos pocos países productores.
El consumo de pistacho crece un 55%: qué esconde el dato de Worldpanel by Numerator
Worldpanel by Numerator, consultora especializada en el análisis del consumo, acaba de publicar un estudio sobre el interés que despierta el pistacho en España. Su metodología no se limita a medir ventas, sino que registra las «ocasiones de consumo»: cada vez que una persona consume un producto con sabor o ingrediente de pistacho, ya sea un snack, un helado, una bebida vegetal o una crema cosmética. El resultado es contundente: en 2025, esas ocasiones de consumo aumentaron un 55% en comparación con 2024.
La consultora describe este avance como «un patrón de expansión bien documentado» y descarta que se trate de una moda pasajera. Su argumento se apoya en la diversificación de usos: el pistacho ya no vive solo en el apartado de frutos secos del supermercado. Ha cruzado a la repostería, a los lácteos, a las bebidas funcionales, a los untables y, con menos fuerza pero de forma creciente, a la cosmética. Esa transversalidad es lo que diferencia al pistacho de otras tendencias alimentarias que se agotan tras un pico de popularidad.
La «pistachización»: de la repostería viral a la despensa cotidiana
El término «pistachización» no es oficial, pero describe bien lo que está ocurriendo. Hace unos años, el consumidor medio asociaba el pistacho a las bolsas de frutos secos tostados y salados que se sirven como aperitivo. Hoy, es habitual encontrar cremas de pistacho para untar, helados artesanales, chocolates rellenos, cafés con leche de pistacho, yogures, granolas, salsas para ensaladas e incluso embutidos que incorporan trocitos de este fruto seco. La industria alimentaria ha descubierto que el sabor del pistacho funciona tanto en preparaciones dulces como saladas, y eso amplía enormemente su campo de juego.
Esa versatilidad no es nueva. La humanidad lleva siglos utilizando el pistacho en recetas tradicionales del Mediterráneo y Oriente Medio, como el baklava turco o la mortadela italiana. Sin embargo, lo que ha cambiado en los últimos años es la escala. La producción mundial está aumentando, los precios se han disparado y los fabricantes de gran consumo han encontrado en el pistacho un argumento de diferenciación con un fuerte gancho emocional: evoca indulgencia, textura crujiente y un color verde intenso que funciona muy bien en redes sociales.
¿En qué categorías tiene más futuro el pistacho? Las probabilidades según Worldpanel
La consultora no se limita a constatar el crecimiento: ha calculado las probabilidades de que el pistacho triunfe en diferentes segmentos de mercado en los próximos años. Estas son las cuatro categorías analizadas y sus perspectivas:
- Snacks salados y patatas: probabilidad del 56% de éxito en un horizonte de 6 a 12 meses.
- Bebidas funcionales (leches vegetales, «agua de pistacho»): probabilidad del 41% en un horizonte de 12 a 18 meses.
- Salsas y condimentos: probabilidad del 34% en un horizonte de 18 a 24 meses.
- Cosmética y cuidado personal: probabilidad del 22% en un horizonte de 24 a 36 meses.
Estas cifras indican que el camino más corto hacia el éxito comercial del pistacho pasa por el aperitivo salado, una categoría donde el fruto ya tiene presencia histórica pero donde aún hay espacio para innovar. Las patatas fritas con sabor a pistacho, los snacks horneados con pistacho triturado o las mezclas de frutos secos premium son productos que ya están apareciendo en los lineales y que, según Worldpanel, tienen el mayor potencial inmediato.
Snacks salados y patatas: el mayor potencial a corto plazo
La probabilidad del 56% en snacks salados no es casual. El pistacho compite en un terreno que conoce bien: el de los aperitivos. En España, el fruto seco ha sido tradicionalmente un acompañante de la sobremesa o del vermut, y su paso a formatos más procesados, como patatas fritas con sabor a pistacho o crackers con pistacho, es una evolución natural. Además, la industria de snacks busca constantemente sabores que aporten distinción, y el pistacho ofrece un perfil aromático que no se parece al de otros frutos secos como la almendra o el anacardo.
El éxito en esta categoría dependerá de la capacidad de los fabricantes para convertir un ingrediente relativamente caro en un producto accesible sin perder calidad. El pistacho es un fruto seco con un precio elevado, y eso obliga a equilibrar las formulaciones para que el sabor sea perceptible sin disparar el coste final. Las marcas que logren ese equilibrio podrían capturar un segmento de consumidores dispuestos a pagar más por un snack con un perfil más sofisticado.
Bebidas funcionales, salsas y condimentos: el siguiente escalón
El 41% de probabilidad en bebidas funcionales refleja el interés creciente por las leches vegetales y las bebidas con identidad propia. El «agua de pistacho» ya ha empezado a circular en redes sociales como una alternativa hidratante con un toque dulce y cremoso, y las leches vegetales de pistacho están apareciendo en supermercados como opción premium dentro de la categoría de bebidas de frutos secos. El reto aquí es la percepción del consumidor: la leche de almendra o avena ya tiene un hueco consolidado, mientras que el pistacho necesita educar al paladar para que lo asocie también con una bebida de consumo diario, no solo con un capricho ocasional.
En salsas y condimentos, la probabilidad baja al 34% y el horizonte se alarga a 18-24 meses. El pistacho tiene potencial como ingrediente en salsas para acompañar carnes, ensaladas o pastas, pero su uso sigue siendo minoritario y circunscrito a la alta gastronomía. Para dar el salto al gran consumo, será necesario que aparezcan salsas listas para usar que integren el pistacho de forma natural, sin que resulte un sabor extraño para el paladar medio. La textura y el aroma del pistacho pueden funcionar muy bien en aliños y cremas, pero requerirá desarrollo de producto y campañas de comunicación que expliquen sus beneficios.
El pistacho en la cosmética: un mercado incipiente pero con señales claras
La categoría más modesta en las proyecciones de Worldpanel by Numerator es también la más fascinante. La cosmética y el cuidado personal tienen una probabilidad del 22% de éxito en un horizonte de dos a tres años, según la consultora. A primera vista puede parecer baja, pero en el contexto de la industria cosmética, donde la mayoría de las innovaciones no superan el 10% de probabilidad de consolidarse, un 22% es una cifra notable.
El aceite de pistacho ya se utiliza en algunas formulaciones cosméticas, aunque limitado al canal especializado y a marcas de nicho. Sus propiedades emolientes y su alto contenido en ácidos grasos lo convierten en un ingrediente atractivo para cremas hidratantes, bálsamos y productos capilares. Sin embargo, como señala la propia consultora, «tiene pendiente dar el salto al gran consumo». Ese salto requiere que las grandes marcas de cosmética apuesten por el pistacho como ingrediente protagonista y no como un simple complemento en una lista de componentes.
Hay indicios de que esa apuesta podría estar cerca. En 2023, la plataforma de tendencias Spate detectó que las búsquedas de perfume de pistacho subieron un 68,5%, dentro de un auge general de las fragancias «foodies», es decir, aquellas que imitan aromas de alimentos. El pistacho tiene un olor dulce, ligeramente tostado y muy reconocible, que encaja con la tendencia de los perfumes gourmand que han dominado el mercado en los últimos años. Si esa tendencia se mantiene, no sería extraño ver líneas completas de cuidado personal con aroma a pistacho en las grandes cadenas de cosmética.
España se consolida como productor: 85.800 hectáreas y una producción que no deja de subir
Mientras la demanda global crece, España ha ido reforzando silenciosamente su posición en el mapa productor del pistacho. El cultivo, que durante décadas estuvo dominado por Estados Unidos, Turquía e Irán, ha encontrado en Castilla-La Mancha un terreno especialmente propicio. Las estadísticas del Ministerio de Agricultura reflejan que en la campaña 2024/2025 se superaron las 85.800 hectáreas dedicadas al pistacho en España, y la producción ha aumentado más de un 70% en solo unos pocos años.
Este crecimiento no es casualidad. El pistacho es un cultivo resistente a la sequía y a las temperaturas extremas, lo que lo convierte en una alternativa atractiva para zonas agrícolas que sufren estrés hídrico. Además, el ciclo de producción del pistacho es largo: los árboles tardan entre cinco y siete años en dar su primera cosecha comercial, lo que significa que las hectáreas plantadas hace una década están empezando ahora a rendir al máximo. Esa inercia productiva garantiza que España seguirá aumentando su producción en los próximos años, con independencia de la evolución de los precios.
El auge del cultivo también tiene una dimensión social. En regiones como Castilla-La Mancha, el pistacho se ha convertido en un motor de empleo rural, con una demanda creciente de mano de obra para la recolección y el procesado. La combinación de un producto de alto valor y una producción en expansión está transformando la economía agrícola de varias comarcas, y el fenómeno ha sido comparado con la fiebre del aguacate en Andalucía, aunque con una diferencia importante: el pistacho no requiere un consumo intensivo de agua como el aguacate, lo que lo hace más sostenible en un contexto de cambio climático.
Un mercado global de 5.560 millones de dólares que aspira a los 8.710 en 2034
Las proyecciones de crecimiento del pistacho no se limitan al consumo doméstico español. Fortune Business Insights calcula que el mercado global del pistacho alcanzó los 5.560 millones de dólares en 2025, pasará a 5.840 millones en 2026 y se disparará hasta los 8.710 millones en 2034. En paralelo, hay analistas que estiman que el mercado se expandirá durante el lustro 2026-2030 con una tasa de crecimiento anual compuesta del 5,04%. Son cifras que reflejan una tendencia estructural, no un episodio coyuntural.
Sin embargo, el mercado del pistacho está sujeto a factores que escapan al control de los productores y fabricantes. Uno de los más relevantes es la geopolítica: Irán es uno de los mayores productores mundiales, y la guerra en la región ha afectado a la cotización del fruto en los mercados internacionales. El conflicto ha generado volatilidad en los precios y ha empujado a los compradores a buscar fuentes alternativas, lo que ha beneficiado a países como Estados Unidos y España.
Otro factor es la vecería, un fenómeno natural del pistacho por el cual los árboles alternan años de alta producción con años de cosecha reducida. Esta alternancia, combinada con la sensibilidad del cultivo a las condiciones climáticas, provoca oscilaciones en la oferta que se reflejan directamente en los precios. Un año de sequía intensa o de heladas tardías puede reducir drásticamente la cosecha mundial, y eso repercute en el coste de todos los productos derivados del pistacho, desde el snack hasta la crema cosmética.
¿Moda pasajera o cambio estructural? La visión de los operadores del sector
Ante el aluvión de datos positivos, cabe preguntarse si el pistacho es una burbuja destinada a desinflarse o una tendencia con recorrido. Los actores del sector tienen clara la respuesta. Josep Casas Pérez, CEO de EuroPistachos, una de las empresas europeas más activas en la producción y comercialización del fruto, insistía hace poco en una entrevista que el pistacho está situado «en una posición privilegiada dentro de una tendencia de fondo que no es una moda». En su opinión, el crecimiento se apoya en un «cambio de hábitos de consumo» que va mucho más allá de fenómenos virales como el chocolate Dubái.
Esa opinión coincide con la de Worldpanel by Numerator, que subraya que el pistacho no es una moda, sino un patrón de expansión bien documentado. El argumento es sólido: las modas alimentarias suelen concentrarse en un único producto o formato, mientras que el pistacho está penetrando en múltiples categorías de forma simultánea y sostenida. Además, su crecimiento viene respaldado por factores estructurales como la búsqueda de snacks más saludables, el interés por las proteínas vegetales y la demanda de experiencias sensoriales diferenciadas.
Quedan retos por delante. El precio del pistacho es una barrera para su universalización, sobre todo en mercados emergentes donde el poder adquisitivo es menor. La dependencia de unos pocos países productores hace que la oferta sea vulnerable a crisis climáticas o políticas. Y en la cosmética, el pistacho compite con ingredientes mucho más establecidos como el aceite de argán, el de coco o el de jojoba. Sin embargo, la dirección es clara: el pistacho ha cruzado la frontera del fruto seco para convertirse en un ingrediente transectorial con presencia creciente en la alimentación, la bebida y el cuidado personal.
La próxima década decidirá hasta dónde llega esta expansión. Si las previsiones se cumplen, el pistacho no solo consolidará su lugar en la despensa, sino que abrirá nuevos frentes en sectores donde hoy aún es una rareza. El chocolate Dubái fue la chispa, pero el incendio parece haberse extendido de forma imparable. Para los productores españoles, que han multiplicado sus hectáreas en los últimos años, la tormenta perfecta está llegando en forma de demanda creciente y precios sostenidos. Y para el consumidor, la oferta de productos con pistacho seguirá ampliándose, con la promesa de que este pequeño fruto verde tiene todavía mucho que aportar en textura, sabor y aroma.