Con la participación de más de 400 asistentes provenientes de la industria, el sector público y la academia, el Industrial Cyber Summit 2026 se consolidó en Santiago como el principal espacio de análisis sobre ciberseguridad industrial en Chile. Durante la jornada, autoridades, especialistas y representantes de sectores estratégicos como minería, energía, telecomunicaciones y salud abordaron los desafíos más urgentes que enfrenta el país en materia de protección de infraestructura crítica, continuidad operacional y gobernanza de datos, con un foco especial en la creciente sofisticación del phishing y el impacto transformador de la inteligencia artificial en los entornos industriales.
De la defensa perimetral a la resiliencia organizacional: el nuevo paradigma de la Industria 5.0
Bajo el concepto “Fortaleza digital: construyendo resiliencia en la Industria 5.0”, el encuentro planteó un cambio de enfoque que está marcando la agenda global de la ciberseguridad. La discusión ya no se centra únicamente en impedir los ataques, sino en construir organizaciones capaces de detectarlos, contenerlos y continuar operando frente a un incidente. Este paradigma reconoce una realidad ineludible: la pregunta ya no es si una organización será comprometida, sino cuándo ocurrirá y qué tan preparada estará para responder sin detener sus operaciones críticas.
Flavia Méndez, CEO y fundadora de Cyber, resumió esta visión al señalar que “hoy la seguridad no se mide solamente por cuánto podemos resistir un ataque, sino también por qué tan rápido somos capaces de detectarlo y controlarlo sin detener la operación”. Esta declaración refleja un consenso emergente entre los especialistas: la resiliencia se ha convertido en el nuevo estándar de medición de la madurez en ciberseguridad, superando al tradicional enfoque en la prevención como único indicador de éxito.
La transición hacia este modelo no es trivial. Implica rediseñar arquitecturas tecnológicas, redefinir protocolos de respuesta, invertir en visibilidad sobre activos y procesos, y, fundamentalmente, transformar la cultura organizacional para que la seguridad deje de ser un área aislada y pase a integrarse en cada decisión operativa. Las organizaciones que lideran esta transición están desarrollando capacidades de detección temprana, respuesta automatizada y recuperación rápida que les permiten mantener servicios esenciales incluso bajo condiciones adversas.
Ataques cada vez más sofisticados y el factor humano como primera línea de defensa
Uno de los focos de alerta más relevantes del encuentro fue la creciente sofisticación del phishing, que se mantiene como una de las principales puertas de entrada a los entornos corporativos e industriales. A pesar de los avances en soluciones tecnológicas de filtrado y autenticación, los ciberdelincuentes continúan perfeccionando sus técnicas para evadir los controles automáticos y explotar el eslabón más vulnerable: las personas.
En este contexto, los datos presentados por SmartFense ofrecieron una radiografía precisa sobre el comportamiento de los usuarios de la industria. A partir de más de 2.500 simulaciones de phishing realizadas sobre más de 100.000 usuarios, se observó que un 9,9% de las personas hace clic en el señuelo, aunque solo un 1,4% llega a comprometer sus credenciales. Estas cifras revelan que, si bien la mayoría de los usuarios han internalizado las señales básicas de alerta, persiste un porcentaje significativo que continúa cayendo en las tácticas de la ingeniería social.
El dato es contundente: en una organización de 10.000 empleados, aproximadamente 990 personas harían clic en un correo de phishing, y cerca de 140 entregarían sus credenciales de acceso. Este porcentaje, aunque parezca menor, representa una superficie de ataque considerable cuando se considera el acceso que esos empleados pueden tener a sistemas críticos, información confidencial o infraestructura industrial.
La formación continua y los programas de concienciación personalizados se presentan como herramientas indispensables para reducir estas cifras. Las organizaciones más avanzadas están implementando programas de simulación frecuente que refuerzan los conocimientos de los empleados y generan estadísticas internas que permiten identificar áreas de mejora y orientar los esfuerzos de capacitación hacia los grupos de mayor riesgo.
La Ley 21.663 y el desafío de pasar del cumplimiento a la protección real
La implementación de la Ley 21.663, conocida como Ley Marco de Ciberseguridad, fue uno de los ejes centrales del debate. La Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI), a través de su directora nacional subrogante, Michelle Bordachar Benoit, presentó el nuevo mapa regulatorio y los desafíos asociados para los Operadores de Importancia Vital. La ley establece obligaciones concretas para sectores como energía, telecomunicaciones, salud, transporte y minería, y crea un marco de supervisión que busca elevar los estándares mínimos de seguridad en todo el país.
El riesgo señalado durante el encuentro fue que el cumplimiento normativo se transforme únicamente en un trámite formal, especialmente entre organizaciones de menor tamaño que forman parte de las cadenas de suministro de los grandes operadores. La implementación de controles, la realización de auditorías y la presentación de reportes reglamentarios son pasos necesarios, pero no suficientes, si no vienen acompañados de una cultura de mejora continua y una comprensión profunda de los riesgos específicos que enfrenta cada organización.
En este sentido, el desafío planteado es pasar de una lógica de checklist a un modelo de aseguramiento progresivo donde el cumplimiento normativo actúe como piso mínimo y no como techo de aspiración. Las organizaciones que entiendan esta distinción podrán transformar la presión regulatoria en una oportunidad para fortalecer sus capacidades de detección, respuesta y recuperación, mientras que aquellas que se limiten a cumplir los requisitos formales quedarán expuestas a un riesgo residual significativo.
Lecciones del apagón de 2025: la interdependencia de los servicios esenciales
La seguridad de la cadena de suministro y la interdependencia entre servicios esenciales emergió como una de las preocupaciones más acuciantes. El apagón que afectó a gran parte de Chile el pasado 25 de febrero de 2025 se convirtió en un punto de referencia obligado para entender las vulnerabilidades sistémicas que enfrenta el país. La interrupción demostró cómo una falla en el sistema energético puede generar efectos en cascada sobre las telecomunicaciones, el transporte, la salud y otros servicios críticos, evidenciando la necesidad de una visión integral que trascienda las fronteras organizacionales.
En el sector minero, la discusión se centró en cómo mantener las operaciones frente a un eventual ataque en una industria cada vez más conectada, que actualmente depende de centros de control remoto, camiones autónomos y sistemas de monitoreo en tiempo real. La superficie de ataque se ha expandido exponencialmente con la convergencia de tecnologías de operación (OT) y tecnologías de la información (TI), y las consecuencias de una interrupción pueden ir mucho más allá de las pérdidas económicas inmediatas para afectar la seguridad de los trabajadores y el cumplimiento de compromisos ambientales.
El sector energía, por su parte, analizó la necesidad de avanzar hacia una operación con degradación controlada, que permita mantener el servicio mientras se enfrenta y resuelve un incidente. Este enfoque reconoce que la interrupción total no siempre es evitable, pero que su impacto puede ser gestionado mediante la priorización de activos críticos, la implementación de modos de operación de emergencia y el desarrollo de planes de contingencia que han sido probados y actualizados de manera regular.
Salud y conectividad: protegiendo la seguridad de los pacientes en la era de los datos
En el sector salud, representantes de RedSalud, Clínica Alemana y Banmédica Prestadores analizaron un escenario donde la inteligencia artificial comienza a participar en procesos cada vez más relevantes, desde la gestión de citas y el historial clínico hasta el apoyo en decisiones diagnósticas y la administración de medicamentos. En este contexto, una interrupción operacional puede impactar directamente en la seguridad de los pacientes, elevando la ciberseguridad a la categoría de requisito clínico fundamental.
La convergencia entre los equipos médicos conectados, los sistemas de información hospitalaria y las plataformas de telemedicina crea un ecosistema extremadamente complejo donde la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos son condiciones habilitantes para la prestación de servicios de calidad. Las organizaciones del sector están trabajando en la implementación de arquitecturas de confianza cero, la segmentación de redes y la monitorización continua de los dispositivos conectados, sin descuidar la formación de los profesionales clínicos, quienes se convierten en la primera línea de defensa contra ataques que buscan explotar la urgencia y la complejidad del entorno hospitalario.
En cuanto a la conectividad y las comunicaciones, el evento también destacó cómo la convergencia 5G, el IoT industrial y la computación en el borde están redefiniendo los límites de la infraestructura crítica.
Inteligencia artificial bajo la lupa: autonomía, gobernanza y trazabilidad
La discusión sobre inteligencia artificial se centró en la transición hacia sistemas con mayor autonomía y los desafíos asociados a la gobernanza, los permisos, la trazabilidad y la auditoría cuando estas herramientas comienzan a interactuar directamente con infraestructuras industriales. La promesa de la IA generativa aplicada al mantenimiento predictivo, la optimización de procesos y la detección de anomalías es innegable, pero su adopción plantea preguntas fundamentales sobre quién es responsable cuando un algoritmo autónomo comete un error que compromete la seguridad de una instalación o la privacidad de los ciudadanos.
Los especialistas coincidieron en que la clave no está en frenar la innovación, sino en establecer marcos de control proporcionales al nivel de autonomía que se está otorgando a los sistemas. La trazabilidad de las decisiones algorítmicas, la auditoría independiente de los modelos y la revisión humana de las decisiones de alto impacto se posicionan como salvaguardas esenciales para construir confianza en estas tecnologías emergentes.
Alianza público-privada y el futuro de la ciberseguridad en la región
Los datos presentados por la ANCI durante el encuentro respaldan la importancia de la cooperación institucional: las acciones preventivas emprendidas por la agencia lograron evitar ciberataques en 21 instituciones públicas, generando ahorros superiores a $1.000 millones para el sector público. Esta cifra subraya que la inversión temprana en capacidades defensivas produce retornos cuantificables y destaca la importancia de seguir fortaleciendo los equipos de respuesta de emergencia y los centros de operaciones de seguridad a nivel gubernamental.
La segunda edición del Industrial Cyber Summit Chile 2026 contó con el respaldo de más de 35 partners referentes en ciberseguridad, que presentaron casos de uso, soluciones innovadoras y tecnologías avanzadas para prevenir y detectar amenazas en entornos industriales críticos. La participación de organizaciones asociadas como la Agencia Nacional de Ciberseguridad, Ciberlab, el Centro de Innovación UC y representantes del Gobierno — incluyendo la Subsecretaría de Telecomunicaciones, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y el Coordinador Eléctrico Nacional — reforzó el compromiso colaborativo con la educación, la divulgación y el avance del conocimiento en ciberseguridad industrial.
El evento dejó en evidencia que la colaboración público-privada es un pilar insustituible para elevar la protección de las infraestructuras críticas del país. La articulación de capacidades técnicas, la compartición de inteligencia de amenazas y el desarrollo de estándares técnicos conjuntos son áreas de colaboración que están rindiendo frutos concretos y que deberán profundizarse en los próximos años.
De la conciencia a la acción: un llamado a la prioridad estratégica
Las conclusiones del encuentro apuntan a la urgencia de reconocer la ciberseguridad no como un atributo técnico más, sino como un factor habilitante para el desarrollo de los negocios y la protección de la ciudadanía. La discusión permitió reafirmar que la ciberseguridad ha dejado de ser un tema de especialistas para convertirse en una responsabilidad ejecutiva que debe ser gestionada con el mismo nivel de prioridad que cualquier otro riesgo del negocio.
“La ciberseguridad dejó de ser un tema de especialistas. Si hoy una industria, un hospital o un organismo público no está pensando en esto como parte de su operación diaria, no está pensando en su continuidad. El primer paso es ponerlo en la agenda, con el mismo nivel de prioridad que cualquier otro riesgo del negocio”, concluyó Flavia Méndez. Estas palabras resumen el espíritu de una jornada que no solo analizó los desafíos presentes, sino que sentó las bases para el desarrollo de una estrategia nacional robusta que prepare a Chile para las exigencias de un futuro cada vez más digitalizado e interconectado.