La destitución fulminante de un consejero delegado y su posterior restituición horas después se ha convertido en un patrón recurrente en la industria tecnológica contemporánea. Primero fue OpenAI con Sam Altman, un culebrón que mantuvo al sector en vilo durante días. Ahora le ha tocado el turno a Matt Mullenweg, cofundador de WordPress y máximo responsable de Automattic, la empresa que opera WordPress.com y que resulta ser una de las piezas más importantes de la infraestructura digital mundial. El episodio, que ha durado apenas 33 horas, ha vuelto a demostrar cómo el poder accionarial puede más que cualquier decisión de un consejo de administración. La rebelión de los directivos de Automattic contra Mullenweg se ha saldado, paradójicamente, con un refuerzo de su autoridad y una purga profunda de sus detractores internos. Este acontecimiento resucita preguntas fundamentales sobre el gobierno corporativo en empresas tecnológicas que ostentan un poder casi monopólico sobre los cimientos de la web. ¿Qué ocurrió exactamente en las oficinas de Automattic en San Francisco durante ese breve lapso de tiempo? ¿Y qué significa para el futuro de WordPress, la plataforma que impulsa el 40% de los sitios de internet?
## La rebelión de 33 horas: crónica de una purga corporativa en Automattic
El 9 de septiembre de 2025, el consejo de administración de Automattic tomó una decisión que, sobre el papel, parecía un movimiento de manual de gobierno corporativo. Los consejeros independientes votaron a favor de poner a Matt Mullenweg en un permiso remunerado forzoso y nombraron al director financiero Mark Davies como CEO interino. La votación se produjo, según las propias declaraciones de Mullenweg, con un aviso de solo 50 minutos antes de la reunión crítica. El entonces consejero delegado no tuvo oportunidad de contar con asesoramiento legal externo para impugnar la medida impulsada por el consejo. Los consejeros Ann Dunwoody, general retirada del ejército de Estados Unidos con cuatro estrellas, Toni Schneider, ex responsable de productos de Automattic, y Sue Decker, veterana ejecutiva de medios digitales, parecían tener las de ganar.
Sin embargo, ninguna de esas piezas de ajedrez corporativo se percató — o simplemente subestimó — el peso específico del fundador en la estructura accionarial de la compañía. Mullenweg, a través de sus participaciones personales y estructuras de control, acumulaba el 84% de los derechos de voto de Automattic, una cifra que él mismo hizo pública durante sus disputas legales con WP Engine en 2024. En la práctica, esto significaba que cualquier decisión del consejo que no contara con su bendición explícita estaba condenada al fracaso en una eventual batalla por el control. La brevedad de la «usurpación» pone de manifiesto una realidad incómoda: el consejo de Administración de Automattic podía votar, pero Mullenweg siempre tuvo la llave maestra.
### ¿Qué caracteriza el poder del fundador?
Nos encontramos ante un clásico supuesto de estructura de poder dual enmarcado en el sector tecnológico. La dinámica entre el poder formal del consejo y el poder real del fundador se convierte en el meollo de este episodio. Aunque el consejo de administración tiene autoridad nominal sobre el nombramiento del CEO, la estructura de clase de acciones de Automattic estaba diseñada para otorgar a Mullenweg la última palabra. Cuando fue apartado del cargo, no pudo despedir directamente a sus sustitutos en ese instante, pero podía desbloquear cualquier operación estratégica o financiera de la empresa, desde una ronda de inversión hasta una emisión de deuda, desde una adquisición hasta una venta masiva de activos. Los directivos que orquestaron el intento de golpe palaciego se enfrentaban, en última instancia, a un rey que nunca perdió el control efectivo del tablero. La pregunta lógica que surge es cómo sobrevivió Mullenweg a un embate que parecía quirúrgico, y la respuesta es tan simple como incontestable: el respaldo del 84% del capital social confería una autoridad inapelable.
## La batalla interna: el regreso de Mullenweg y la purga de la cúpula directiva
El 11 de septiembre de 2025, apenas 33 horas y 20 minutos después de su salida, Matt Mullenweg anunció a la plantilla que volvía a estar «al mando de Automattic». El comunicado, enviado por correo electrónico, era una orden de restitución que recorrió los pasillos de la empresa a la velocidad de la luz. La confirmación oficial por parte de la compañía no se hizo esperar, el 12 de septiembre Automattic confirmó a TechCrunch que Mullenweg regresaba como presidente y CEO con el «pleno apoyo del consejo».
Detrás de la frase hecha queda el eco de una batalla campal. La reconfiguración del consejo fue implacable: Toni Schneider y Sue Decker abandonaron sus puestos, mientras que Mullenweg ordenó el cese inmediato de la general Dunwoody, del interino Davies y del responsable jurídico Andy Missan. Fue una purga diseñada para recordar a cualquier otro potencial díscolo que el ecosistema WordPress se sostenía sobre la personalidad magnética del cofundador. A su manera, Mullenweg describió el episodio en la red social X como un «intento de golpe», sugiriendo con ironía que podía ser el quinto al que se enfrentaba desde la fundación de la compañía.
### Ramificaciones legales y paquetes de indemnización
Una de las informaciones más explosivas de la reconstrucción posterior fue el hecho de que Mark Davies y Andy Missan, el tándem que brevemente ejerció el control operativo, habían firmado mutuamente acuerdos recíprocos de indemnización. El pacto contemplaba 12 meses de salario base además de una aceleración en la consolidación de participaciones accionariales, un movimiento que en el mundo del derecho corporativo se interpreta como una red de seguridad financiera entre conspiradores. El equipo jurídico de Automattic sopesó cumplir estos acuerdos o impugnarlos desde una perspectiva de legalidad corporativa, lo que añade una capa de complejidad legal a un caso que ya de por sí combina espinas, venenos y puñales traperos.
## Contexto sectorial: el ecosistema WordPress entre la espada y la pared
Una palabra como «Automattic» puede ser irrelevante para el lector medio, pero un matiz más que relevante. Automattic no es una startup más de Sillicon Valley: es la entidad que tiene en sus manos los hilos del proyecto de código abierto librepagado que mantiene vivo a WordPress. La plataforma, que sostiene aproximadamente el 40% de todos los sitios web del planeta, no es una marca blanca, sino el resultado de una arquitectura de colaboración abierta en la que colaboran cientos de empleados asalariados y miles de voluntarios independientes. El giro que dio la empresa hacia el modelo de servicios gestionados, complementado con la llegada de herramientas como Gutenberg o los temas de bloques, ha ido encajando en un mercado cada vez más saturado de alternativas como Wix, Squarespace o los cada vez más potentes constructores de sitios con IA como los que ofrece Framer.
El escenario en 2025 era especialmente tenso. Automattic seguía inmersa en una guerra abierta contra WP Engine, una empresa controlada por el capital privado y uno de los mayores proveedores de entornos de alojamiento de WordPress del mundo. Mullenweg tildó en su momento a WP Engine de «cáncer» para el ecosistema y llegó a vetar el acceso a los sistemas de actualización de Vagrant que necesitaban su software. La batalla escaló a los tribunales y ha degenerado en una auténtica guerra civil que está dividiendo al sector open source. La tensión por el incremento de costes, combinada con la imposición de tarifas a los desarrolladores que utilizan servicios premium de WordPress, ha generado un profundo malestar en la comunidad, que acusó a Mullenweg y a su dirección de mezclar intereses mercantiles con su estatus de facto como dictador benevolente del código.
## Respuestas a las preguntas que se hacen los lectores sobre este culebrón corporativo
La historia, con sus dosis de tramas palaciegas y desenlaces que recuerdan a una telenovela, no se completa sin abordar las preguntas más frecuentes que surgirán entre el público:
¿Por qué el consejo de Automattic destinó a Mullenweg en primer lugar?
En el momento de redactar esta cobertura, no hay una explicación pública oficial de la compañía que detalle los motivos de la medida. Automattic no ha publicado ningún comunicado que justifique la decisión, más allá de una referencia genérica a «varios desacuerdos de gestión». Esta ausencia de transparencia ha disparado las especulaciones, que van desde conflictos sobre la política de aranceles de WordPress hasta un intento de la directiva de frenar intervenciones más agresivas en adquisiciones de tecnología de IA.
¿Cómo pudo Mullenweg regresar a las 33 horas?
La geometría del poder jugó a su favor. Su control accionarial era tan inmenso que necesitaba apenas un par de días para mover la maquinaria de una reunión extraordinaria que restituyera las cosas. Al margen del cargo de CEO, seguía liderando el proyecto WordPress, el mayor activo de la compañía. Nadie puede obligarle a aceptar una decisión que él controle «de facto», y la incertidumbre sobre la validez de los acuerdos legales adoptados durante su ausencia tuvo un efecto disuasorio inmediato.
¿Qué consecuencias tendrá esto para la comunidad de WordPress?
La purga del consejo y el regreso triunfal de Mullenweg reafirman un unipersonal estilo de gobernanza. A largo plazo, la comunidad de WordPress estará atenta para observar si esta semana de turbulencias se traduce en un endurecimiento de la política comercial, en nuevas acciones contra WP Engine o si, por el contrario, se produce una tregua. Las consecuencias a nivel contractual y de confianza con la comunidad de desarrolladores todavía están por ver.
¿Puede volver a suceder algo así?
En una compañía donde el poder personal de un único individuo es tan pronunciado, las revueltas internas suelen ser un síntoma de una deuda pendiente de gobernanza. Por eso, la posibilidad de que se repita un intento de golpe palaciego es mínima; la resurrección de Mullenweg ha creado un clima de mayor autocracia, no menos. Sin embargo, el ecosistema más amplio está fragmentado y el descontento con las directrices del líder de Automattic podría dar a luz a forks o alternativas pragmáticas como con el caso de los gestores de contenido, aunque por ahora parece poco realista desbancar a la plataforma.
## La implosión de gobernanza en el sector: lecciones de Open AI y WP Engine
No sería honesto si no se preguntara por qué las empresas basadas en modelos de código abierto, que son el pilar del internet moderno, presentan estas turbulentas dinámicas corporativas. El caso por antonomasia es el de OpenAI, donde el despido de Sam Altman en noviembre de 2023 por una junta a la que no rendía cuentas estalló en la cara a los golpistas. En las 72 horas que siguieron a la destitución de Altman, más del 95% de su plantilla amenazó con dimitir. Las causas profundas revelan que, en la era digital, el poder suele estar enredado en el control del talento, la comunidad y el código. Los consejos pueden intentar gobernar, pero cuando el fundador es un visionario con el respaldo del capital y del ejército de fans incondicionales, el poder ejecutivo a largo plazo resulta más simple de construir que de destruir.
## El síndrome del jugador de ajedrez: Mullenweg, control accionarial y la incipiente sombra de la regulación
Otro capítulo a tener en cuenta es el potencial regulatorio. Las autoridades de la competencia en Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido han intensificado recientemente el escrutinio sobre el poder de las empresas tecnológicas derivado de sus estructuras de doble clase. El precedente de la disputa de Musk vs Twitter en 2022, cuando la compra con exceso de apalancamiento fue financiada vendiendo acciones del gigante de los autos eléctricos, demostró que es reciente la discusión sobre el voto de las empresas tecnológicas. La estructura de poder de Automattic no está regulada de manera explícita en este artículo. No obstante, el hecho de que un solo individuo controlara el 84% de los votos suscita entre los accionistas minoritarios y los reguladores europeos la misma preocupación por la responsabilidad fiduciaria y los derechos de las minorías que se ha convertido en un caballo de batalla en los países nórdicos y en España con la normativa de gobierno corporativo.
### ¿Cómo afecta la estructura corporativa de Automattic a los clientes europeos?
La implicación se materializa en la protección de datos y la soberanía digital. Con la ley de Mercados digitales que obliga a los gigantes tecnológicos a interoperar de ciertas maneras, un minorista español o una administración autonómica que utilice WordPress para su catálogo en línea en Madrid o en la ciudad de México dependen de la salud financiera de Automattic. Esta reciente inestabilidad en los órganos de gobierno no dejará en modo alguno satisfecho al responsable de los servicios que tienen que cumplir la normativa del RGPD. Las declaraciones sobre la seguridad de los servicios asociados y los acuerdos de nivel de servicio (SLA) adquieren, en consecuencia, una renovada trascendencia. La lección para los directores de tecnología es evidente: si su proveedor tecnológico se sube al carro de la inestabilidad ejecutiva y cambia de líderes sin un acuerdo de colaboración estable, la confiabilidad de largo plazo que antes se daba por sentada queda en duda.
## El litigio oculto: la disolución de los acuerdos de paquetes de indemnización a medida
En la esfera legal y como parte de los trapos sucios que se lavan en privado, el tema de los acuerdos de indemnización firmados durante el breve reinado de Davies y Missan es un buen ejemplo de las consecuencias no deseadas de un golpe de estado organizado con calzador. Al pasar solo 33 horas en el poder interino, estos dos directivos intentaron asegurar su posición, codificando cláusulas doradas que, por su forma de ser redactadas, denotan una predisposición a medrar con una ventaja competitiva. El que los abogados internos de Automattic estén ahora tratando de resolver si pueden descartar esta parte del acuerdo refleja la asimetría que existe entre un poder simbólico que se ejerce durante menos de 48 horas y la imperecedera responsabilidad legal que queda en la letra impresa y en los archivos de la SEC. Cada una de estas maniobras no solo erosiona la percepción de profesionalidad del sector, sino que ciega a la compañía ante oportunidades como la de capitalizar un mercado de soluciones de contenido altamente robotizadas.
## Mirando el futuro posrebelión: ¿qué se puede esperar?
Transcurridas las 33 horas de agitación, lo cierto es que continúa la incertidumbre. La estructura que intentó apartar a Mullenweg ya no existe: su composición es fiel a los intereses del fundador, y este hecho es de suma relevancia en la hoja de ruta de la empresa. Porque si la misión de los críticos de Mullenweg era la de atemperar la concentración de poder, consiguieron exactamente lo contrario. La junta quedó más homogénea, con un aventajado con más control sobre la organización y sin una oposición significativa. La primera pregunta de un inversor sería: ¿qué pasa ahora? Automattic tiene la liquidez necesaria, un producto fundamental en el mundo moderno y ahora ha cerrado el círculo de la autocracia. La sociedad tecnológica se va a dar un baño de realidad que debería hacer replantear a sus directivos la gobernanza de WordPress y de Automattic, sin que por ello tengamos a la vista respuestas fáciles. El próximo paso natural no son los foros de gobernantes, sino una defensa mayor de la participación accionarial y el lanzamiento de iniciativas con visión de futuro. La historia de WordPress no está exenta de giros, dado que su carismático creador, como un Fénix de la era digital, sale completamente fortalecido después de haberse enfrentado a la química explosiva del poder. Habrá que esperar para ver si ese poder se ejerce en beneficio del bien común de una red más democrática o acaba enterrando el espíritu que motivó su vocación comunitaria original.