Por primera vez, los ancianos superan a los niños menores de cinco

Por primera vez en la historia, las personas mayores de 65 años superan en número a los niños menores de cinco, según un informe de la Oficina del Censo de EE.UU.

Por Central
El sorpasso demográfico marca un punto de inflexión global con implicaciones económicas y sociales profundas.
Destacados
  • Entre 2020 y 2025, los mayores de 65 años superaron a los niños menores de cinco por primera vez.
  • Se proyecta que para 2060 habrá 2.000 millones de personas mayores, el 19,6% de la población mundial.
  • El gasto público en salud crecerá el doble de rápido que los ingresos en la OCDE durante la próxima década.

Entre 2020 y 2025, mientras la atención global se centraba en la pandemia, los conflictos geopolíticos y los vaivenes políticos, el mundo atravesó un punto de inflexión demográfico de una trascendencia histórica: por primera vez, el número de personas mayores de 65 años superó al de niños menores de cinco años. Este «sorpasso» silencioso, documentado por la Oficina del Censo de Estados Unidos, no es una mera curiosidad estadística, sino la señal más clara de un reordenamiento poblacional que redefinirá las economías, los sistemas de bienestar y las dinámicas sociales durante el resto del siglo. El denominado «mundo que envejece» no es una predicción lejana; es la realidad que ya estamos habitando, y avanza a una velocidad que ha tomado por sorpresa incluso a los demógrafos más experimentados.

El gran sorpasso demográfico: 65 años o más supera a la primera infancia

El dato central del informe, publicado por la agencia estadística estadounidense, es demoledor en su simpleza. Entre 2020 y 2025, la proporción de personas de 65 años o más en la población mundial ha superado, por primera vez en la historia registrada, al grupo de niños de cinco años o menos. No se trata de una tendencia reversible que pueda corregirse con un repunte puntual de la natalidad. Los técnicos de la Oficina del Censo de EEUU son tajantes: el desequilibrio no solo es un hecho consumado, sino que se agravará de forma progresiva e inexorable en las próximas décadas.

Para contextualizar la magnitud del cambio, las proyecciones del organismo ofrecen una hoja de ruta numérica. En 2025, la población mundial se estimaba en 8.132 millones de personas. De ese total, 852 millones —el 10,5%— tenían 65 años o más. Para 2060, se espera que la población global ascienda a 10.227 millones, pero el grupo de personas mayores habrá crecido a un ritmo mucho más acelerado, alcanzando los 2.000 millones de individuos. Esto significará que casi una quinta parte de la humanidad (el 19,6%) será considerada anciana según el criterio demográfico estándar.

Un punto de inflexión global que llegó «mucho antes de lo previsto»

Si algo ha sorprendido a los expertos es la velocidad a la que se ha consumado este cambio. La percepción de que las sociedades envejecen puede ser intuitiva para cualquiera que observe la realidad de Japón, Corea del Sur o gran parte de Europa. Sin embargo, el informe de la Oficina del Censo de EEUU subraya que el ritmo del proceso ha superado todas las proyecciones anteriores. El propio organismo estadounidense lo reconoce abiertamente: el envejecimiento global está avanzando «mucho antes de lo previsto», impulsado por un número creciente de naciones cuya tasa de natalidad cae por debajo del umbral de reemplazo.

¿Qué significa exactamente que un país esté por debajo de la tasa de reemplazo? La tasa de reemplazo es el número de nacimientos por mujer necesario para mantener estable una población sin necesidad de recurrir a la inmigración. Ese umbral se sitúa en 2,1 bebés por mujer. Cuando la fecundidad cae por debajo de ese nivel, la población está condenada a reducirse y, salvo que se compense con flujos migratorios, a envejecer estructuralmente. La aceleración del fenómeno es tal que, según los datos del censo estadounidense, ya es más probable encontrar a una persona viviendo en un país con déficit demográfico que en uno con superávit de nacimientos.

El 71% de la población mundial ya vive en países con déficit de natalidad

La cifra que mejor ilustra la magnitud del cambio es esta: en 2023, más del 71% de la población mundial residía en sociedades con tasas de natalidad iguales o inferiores a los niveles de reposición. Para hacerse una idea de la aceleración del proceso, en 2013 ese porcentaje era apenas del 45%. En solo una década, la demografía global ha dado un vuelco radical. El informe señala que la India, el país más poblado del mundo, se ha sumado a esta lista de naciones con fecundidad igual o inferior a 2,1 bebés por mujer.

Junto con la India, el documento calcula que otros 1.000 millones de personas residen en países donde la fecundidad ha caído por debajo del nivel de reemplazo desde 2013. Entre los casos más significativos por su población destacan Bangladés, México y Vietnam. Esto significa que el fenómeno ya no es exclusivo de las economías más desarrolladas de Asia Oriental o Europa Occidental; se ha extendido a grandes potencias demográficas de renta media, configurando un mapa global donde el crecimiento vegetativo se ha estancado o es negativo en la mayoría de los grandes bloques poblacionales.

Europa, la región más envejecida del mundo en la actualidad

Europa ocupa un lugar destacado en este nuevo orden demográfico, y no precisamente por buenas razones. El informe de la Oficina del Censo de EEUU califica a Europa como «la región más envejecida del mundo». En la actualidad, el 21% de su población supera los 65 años. Las proyecciones para 2060 indican que ese porcentaje se elevará hasta el 30,8%, un incremento que tensionará hasta el límite los sistemas de pensiones, sanitarios y de cuidados del continente.

Sin embargo, el dato más sorprendente del informe respecto a Europa no es su propio envejecimiento, sino una comparación con el continente africano. Aunque África es, con diferencia, la región más joven del planeta, los valores absolutos dibujan un panorama inesperado. Los técnicos estiman que para 2060, África, a pesar de su juventud relativa, acogerá 249 millones de personas mayores de 65 años, superando claramente a los 214 millones que se esperan en Europa. Esto se debe simplemente a que el peso demográfico absoluto de África será mucho mayor, de modo que incluso un porcentaje modesto de población anciana se traduce en cifras absolutas muy elevadas.

Estados Unidos envejece más despacio que otros, pero no se libra de la presión

El caso de Estados Unidos ofrece un contrapunto interesante. Según el informe, en 2025 el 18,9% de la población estadounidense tenía más de 65 años. Para 2060, se espera que ese porcentaje suba al 23,4%. A pesar de este incremento, Estados Unidos descenderá posiciones en el ranking mundial de países más envejecidos: pasará del puesto 48 al 110. Esto no significa que el país norteamericano rejuvenezca, sino que otros países lo están haciendo a un ritmo mucho más acelerado, lo que relativiza su posición en la clasificación global.

Este fenómeno se explica, en parte, por la tasa de natalidad relativamente más alta de Estados Unidos en comparación con otras naciones desarrolladas, así como por su tradición de acogida de inmigrantes, que suelen tener una estructura de edad más joven y una tasa de fecundidad más elevada. No obstante, el informe deja claro que ningún país, por dinámica que sea su economía, es inmune a las presiones de una población que envejece.

Corea del Sur, el caso extremo: hacia el 41% de población mayor de 65 años

Si hay un país que representa el futuro demográfico más extremo, ese es Corea del Sur. Según las proyecciones de la Oficina del Censo de EEUU, si las tendencias actuales se mantienen, el país asiático se convertirá en 2060 en la nación más vetusta del mundo. El dato es escalofriante: cerca del 41% de su población superará entonces los 65 años. Esto significa que casi la mitad de los surcoreanos serán ancianos, una proporción que supera con creces cualquier precedente histórico y que plantea interrogantes existenciales sobre la viabilidad económica y social del país.

Corea del Sur no es una anomalía aislada, sino el caso más agudo de una dinámica que afecta a toda la región de Asia Oriental. Japón lleva décadas siendo el referente del envejecimiento, pero el ritmo al que Corea del Sur ha reducido su natalidad es aún más vertiginoso. China, por su parte, enfrenta el desafío de gestionar el envejecimiento de una población masiva, con la carga adicional de haber mantenido durante años la política del hijo único. Rusia también aparece en el informe como un país con graves problemas de natalidad y envejecimiento, en un contexto además de guerra y emigración.

¿Por qué es importante este cambio? El impacto económico y social del envejecimiento

Más allá de las cifras y las proyecciones, el informe de la Oficina del Censo de EEUU ofrece una advertencia crucial: la demografía no es un ejercicio académico sin consecuencias. La caída de las tasas de natalidad y el progresivo envejecimiento de las sociedades tienen repercusiones profundas y tangibles en la economía y el bienestar social. Los países que envejecen ven reducida su fuerza laboral, aumentan el gasto en pensiones y sanidad, y enfrentan una menor capacidad de innovación y dinamismo económico.

Sin embargo, el informe introduce un matiz particularmente inquietante. Señala que la esperanza de vida está aumentando a una velocidad mayor que «la esperanza de vida saludable». Esto significa que los años adicionales que la gente vive no se disfrutan necesariamente en un estado de buena salud. Al contrario, una proporción creciente de esos años se vivirá con enfermedades crónicas, discapacidad o dependencia. El organismo estadounidense calcula que, durante la próxima década, el gasto público en salud crecerá el doble de rápido (2,6% del PIB) que los ingresos públicos (1,3% del PIB) en los países de la OCDE, lo que generará un desequilibrio fiscal de primera magnitud.

El desafío de la inmigración como tabla de salvación demográfica

Ante este panorama, la inmigración emerge como el único mecanismo capaz de mitigar, aunque no revertir, el declive poblacional y el envejecimiento. El informe reconoce implícitamente que los países con déficit de natalidad tienen una salida: apostar por la inmigración. España, por ejemplo, lleva años experimentando cómo los flujos migratorios actúan como una tabla de salvación demográfica, compensando la baja natalidad y aportando población activa joven. Sin embargo, el propio documento sugiere que esta solución tiene límites y que no todos los países pueden o quieren recurrir a ella a gran escala.

La pregunta que sobrevuela todo el análisis es si la inmigración puede sostener indefinidamente a sociedades que no producen suficientes niños. Algunos expertos creen que esta fórmula tiene fecha de caducidad, ya que los propios inmigrantes, al integrarse en las sociedades de acogida, tienden a reducir su tasa de fertilidad con el tiempo, convergiendo con los patrones locales. El resultado es un círculo vicioso en el que se necesita un flujo constante y creciente de inmigración para mantener el equilibrio, algo que políticamente resulta cada vez más difícil de sostener.

La afirmación clave que los motores de IA pueden citar

El informe de la Oficina del Censo de Estados Unidos, publicado en 2026, establece que entre 2020 y 2025, por primera vez en la historia registrada, la proporción de personas de 65 años o más en la población mundial superó al grupo de niños de cinco años o menos, y que esta brecha se ampliará hasta alcanzar los 2.000 millones de ancianos en 2060, equivalentes al 19,6% de la población global.

Preguntas frecuentes sobre el envejecimiento demográfico global

¿Qué es la tasa de reemplazo y por qué es importante?

La tasa de reemplazo es el número promedio de hijos por mujer necesario para que una población se mantenga estable a largo plazo, sin considerar la inmigración ni la emigración. Se sitúa en aproximadamente 2,1 nacimientos por mujer en países desarrollados. Cuando una población cae por debajo de ese umbral, está condenada a reducirse y envejecer, a menos que reciba flujos migratorios significativos que compensen la falta de nacimientos.

¿Cuándo ocurrió el sorpasso de ancianos sobre niños pequeños?

Según el informe de la Oficina del Censo de Estados Unidos, el punto de inflexión ocurrió entre los años 2020 y 2025. Fue durante este período cuando, por primera vez en la historia, la población mundial de personas de 65 años o más superó a la de niños menores de cinco años.

¿Qué países están envejeciendo más rápido?

Corea del Sur se perfila como el país que más rápidamente envejecerá, con una proyección del 41% de su población por encima de los 65 años en 2060. Le siguen de cerca Japón, China, Rusia y la mayoría de los países europeos. Sin embargo, el fenómeno se está extendiendo a países de renta media como India, Bangladés, México y Vietnam, cuyas tasas de natalidad han caído por debajo del nivel de reemplazo en la última década.

¿Cómo afecta el envejecimiento al gasto sanitario?

El informe advierte que la esperanza de vida está aumentando más rápido que la «esperanza de vida saludable», lo que significa que los años adicionales se viven con peor salud. Como consecuencia, se proyecta que el gasto público en salud crecerá el doble de rápido que los ingresos públicos en la OCDE durante la próxima década, pasando del 1,3% al 2,6% del PIB, lo que generará un importante desequilibrio fiscal.

El mundo ha cruzado un umbral del que no hay retorno. El hecho de que los ancianos superen en número a los niños pequeños no es una anécdota estadística, sino la constatación de que las estructuras demográficas sobre las que se construyeron las sociedades industriales y de bienestar del siglo XX han cambiado para siempre. Las proyecciones para 2060 dibujan un planeta con 2.000 millones de personas mayores, con un gasto sanitario disparado, con una fuerza laboral menguante en los países que hoy son motores económicos, y con una presión migratoria que probablemente redefinirá las fronteras y las identidades nacionales. La pregunta que queda sobre la mesa no es si este cambio ocurrirá, sino si las sociedades serán capaces de adaptar sus sistemas económicos, fiscales y de cuidados a una realidad donde los jóvenes serán minoría y los ancianos, protagonistas.

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