Anil Monnier capta el eclipse solar con globo estratosférico impreso en 3D

El ingeniero francés Anil Monnier combinó su pasión por la astronomía con la impresión 3D para capturar imágenes únicas del eclipse solar desde la estratosfera.

Por Central
El globo estratosférico impreso en 3D tomó imágenes fascinantes del eclipse solar total del 12 de agosto.
Destacados
  • Anil Monnier diseñó e imprimió en 3D un globo estratosférico para fotografiar el eclipse solar desde gran altitud.
  • El proyecto demuestra la viabilidad de usar materiales de impresión 3D comerciales en condiciones extremas.
  • Monnier disfrutó del eclipse con amigos mientras su globo capturaba imágenes únicas del fenómeno astronómico.

El eclipse solar del pasado 12 de agosto no solo fue un espectáculo para quienes lo observaron desde tierra; para el ingeniero y astrofotógrafo francés Anil Monnier, la cita con la umbra lunar representó la oportunidad de fusionar dos pasiones en un solo vuelo. Mientras él y un grupo de amigos se maravillaban con el fenómeno desde un recóndito paraje de Segovia, a decenas de kilómetros de altitud, un globo estratosférico diseñado por él mismo e impreso con materiales novedosos en 3D capturaba algunas de las imágenes más fascinantes del evento. Esta hazaña, que combina la afición astronómica con la innovación en ingeniería de materiales, demuestra que la tecnología de fabricación aditiva tiene un futuro prometedor más allá de los prototipos de escritorio.

La estrategia no dista mucho de la que ha empleado la mismísima NASA para estudiar el eclipse solar desde el aire. Se eleva un globo cargado con instrumentos dirigidos a un fin concreto. La agencia espacial estadounidense lanzó 80 globos en Islandia y 6 en España, todos ellos cargados con sensores para analizar posibles cambios en la atmósfera como respuesta a este fenómeno. Aunque algunos de estos globos también contaban con una cámara 360º, dirigida a tomar fotografías del espectáculo. Justamente en eso es en lo que se ha centrado Monnier, aunque en su caso ha recurrido a un globo diseñado por él e impreso en 3D con materiales muy distintos a los que se suelen usar en este tipo de instrumentos. El procedimiento ha sido todo un éxito. Mientras él y sus amigos flipaban en tierra viendo la imponente bola negra en la que se convirtió el Sol, su globo estratosférico estaba tomando algunas de las imágenes más fascinantes que ha captado hasta ahora el astrofotógrafo francés.

Una pasión por la astronomía que nació en la infancia

Anil comenzó a interesarse por el cielo siendo aún muy pequeño. “Desde que tengo memoria, siempre he sentido mucha curiosidad por la astronomía”, cuenta el ingeniero en declaraciones a Xataka. “Lo curioso es que nadie me transmitió esta afición. Cuando mis padres vieron que me gustaba mucho, me suscribieron a varias revistas científicas y me regalaron mi primer telescopio por Navidad”.

Ahí empezó todo. Con cada vistazo que echaba a través del telescopio, su amor por la astronomía crecía más y más. “La astronomía es fascinante porque te lleva a los lugares más pintorescos, haciéndote sentir infinitamente pequeño ante la belleza del universo”.

Durante su carrera universitaria, cuando se le instó a pasar un semestre en el extranjero, no tuvo ni la más mínima duda a la hora de elegir el destino. Se mudó durante esos meses a Chile, donde esperaba poder tomar imágenes de un cielo imposible de captar en Francia. Pero había un problema. “Todo el equipo debía caber en una mochila de 60 litros, muy pequeña para lo que quería hacer”, recuerda. Tras muchas pruebas, logró encontrar el equipo y las técnicas adecuadas, lo que finalmente le permitió construir un sistema tan útil como el que tiene en casa. Fue entonces cuando germinó su segunda gran pasión: construir sus propios sistemas de observación del cielo.

De construir su propio telescopio a diseñar un globo estratosférico

Durante la pandemia de COVID-19, de hecho, fabricó su primer sistema automatizado de imágenes astronómicas. “Básicamente, se trata de varios equipos conectados a un telescopio y una cámara para tomar imágenes del espacio profundo”, explica Monnier. “No tenía ni idea de cómo funcionaba todo aquello, pero desde el principio decidí optar por la opción más difícil para comprender y aprender rápidamente todos los aspectos de la astrofotografía”. Hoy en día, es un experimentado astrofotógrafo que ha llevado su capacidad para construir su propio instrumental a otro nivel.

Esa mentalidad de aprendizaje autodidacta lo llevó a aceptar un reto mayor: diseñar y construir un globo estratosférico capaz de operar en condiciones extremas. La idea no surgió de él, sino del fabricante de impresoras 3D Bambu Lab, que lo patrocinó para el proyecto. Monnier acogió la propuesta con entusiasmo y se puso a trabajar en un diseño que rompía con los estándares de la industria aeroespacial.

¿Cómo funciona un globo estratosférico para captar un eclipse?

Para entender el logro de Monnier, conviene explicar el mecanismo. Los globos estratosféricos funcionan gracias a su contenido en un gas más ligero que el aire, que les permite elevarse a gran altura. En el caso de Monnier, para fotografiar el eclipse solar utilizó casi 8 metros cúbicos de helio. En el interior de estos globos se encuentra la góndola, donde va la carga útil, que suele incluir cámaras fotográficas, sensores y un sistema de GPS. Además, se añade un paracaídas, ya que la vuelta a la Tierra no es tan elegante como el ascenso.

“Cuanto más alto asciende el globo, menor es la densidad del aire a su alrededor, lo que significa que se ejerce menos presión atmosférica sobre él”, señala el astrofotógrafo. “Esto provoca que el helio en su interior se expanda, haciendo que el globo aumente gradualmente de tamaño a medida que asciende”. En su caso concreto, a nivel del suelo su globo tenía un diámetro de aproximadamente 2,5 metros, pero a su máxima altitud alcanzó los 15 metros de diámetro. “A unos 38 km de altitud, crece tanto que finalmente explota y cae de nuevo a la Tierra”. Por eso se incluyen el paracaídas y el GPS. El primero suaviza la caída y el segundo ayuda a localizar el globo para recuperar la cámara y las medidas de los sensores, si los hay.

El lugar estratégico: el aeródromo de La Nava en Segovia

Para observar el eclipse y lanzar su globo estratosférico eligió el aeródromo de la Nava, en Corral de Ayllón (Segovia). Lógicamente, optó por este lugar por estar dentro de la franja de totalidad, pero también porque es lo suficientemente recóndito para que no haya demasiadas trabas burocráticas. “No podemos lanzar un globo estratosférico desde cualquier lugar, ya que si la trayectoria del globo cruza espacio aéreo especial o restringido, se requiere autorización adicional”, explica Monnier. Además, como el vuelo llevaba una cámara, “no podía sobrevolar una zona restringida a la fotografía aérea”. Por otro lado, “lanzar desde un aeródromo tiene la ventaja de ser un lugar conocido por las autoridades españolas y contar con buena infraestructura, como un hangar, lo cual facilita el inflado del globo, gracias a la protección del viento”.

Materiales de impresión 3D que desafían la estratosfera

Monnier diseñó él mismo el globo y la góndola y los imprimió con materiales novedosos. “Los materiales de impresión 3D que usé para este vuelo es posible que nunca se hubiesen probado en condiciones estratosféricas tan extremas, por lo que asumí el riesgo de que la misión podría fracasar”. Esto no ha ocurrido, por lo que, además de obtener imágenes muy interesantes, se ha demostrado algo crucial: “Con esto se demuestra que los materiales y herramientas disponibles para casi cualquier persona pueden utilizarse en aplicaciones aeroespaciales. Actualmente, cuando se requiere impresión 3D, las empresas aeroespaciales suelen usar un plástico de alta gama llamado PEEK, que es extremadamente costoso y difícil de imprimir”.

La apuesta de Monnier, que usó filamentos comerciales mucho más accesibles, no solo funcionó, sino que abre la puerta a una democratización de ciertos componentes aeroespaciales. Concretamente, un intento de impresión con estos materiales cuesta unos 200 euros. No obstante, con las pruebas y reimpresiones se encarece mucho más. En el caso de Monnier, ha contado con el patrocinio del fabricante de impresoras en 3D Bambu Lab, que fue precisamente quien tuvo la idea inicial que él acogió con entusiasmo.

La experiencia: ver y capturar el eclipse al mismo tiempo

Hasta el pasado 12 de agosto, Monnier nunca había visto un eclipse solar. Como gran aficionado a la astronomía, vio en el primero del trío ibérico de eclipses una oportunidad de oro. El vuelo fue un éxito rotundo. Anil disfrutó de su primer eclipse solar total con sus amigos, mientras que el globo estratosférico hacía su trabajo, para obtener unas imágenes únicas que, desde luego, hacen justicia a lo especial del momento.

El proyecto no solo demuestra la viabilidad de utilizar materiales de impresión 3D comerciales en condiciones extremas, sino que también ejemplifica cómo la pasión por la astronomía puede converger con la ingeniería de fabricación aditiva para lograr resultados que antes estaban reservados a agencias espaciales. En un momento en que la exploración espacial se vuelve cada vez más accesible, la historia de Anil Monnier sugiere que el próximo gran salto no vendrá necesariamente de un cohete, sino de la capacidad de un ingeniero para imprimir su propio camino hacia las estrellas.

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