La Paper House conserva intactas sus paredes de periódico un siglo después

La curiosa vivienda construida con más de 100.000 periódicos en 1922 sigue en pie en Rockport, Massachusetts, desafiando el paso del tiempo.

Por Central
La Paper House, construida por Elis F. Stenman, utiliza periódicos apilados como material de construcción principal.
Destacados
  • Stenman utilizó un pegamento casero de harina y agua para fijar las 215 capas de periódico de cada panel.
  • La casa resiste la humedad costera gracias a un barniz protector aplicado sobre los periódicos.
  • Desde 1995, su sobrina nieta Edna Beaudoin protege y abre la casa al público.

En 1922, cuando el ingeniero mecánico Elis F. Stenman comenzó a levantar una modesta casa de verano en Rockport, Massachusetts, nada hacía presagiar que aquella construcción acabaría desafiando el paso del tiempo de una forma tan insólita. Lo que empezó como un experimento con materiales efímeros —los periódicos que cada mañana llegaban a los hogares y eran desechados al terminar el día— se ha convertido, más de un siglo después, en una de las rarezas arquitectónicas más resistentes de Estados Unidos. La Paper House, cuyas paredes están formadas por más de 100.000 periódicos apilados en capas, no solo sigue en pie: conserva intacta su estructura original y buena parte de la información impresa que la recubre, convertida en una hemeroteca tridimensional que cuenta la historia de los años veinte y treinta desde sus propios muros.

Un ingeniero de Cambridge con afición por los materiales alternativos

Stenman trabajaba como ingeniero mecánico en Cambridge, Massachusetts, y su curiosidad técnica lo llevó a explorar las posibilidades de materiales cotidianos que otros daban por desechables. La casa de Rockport comenzó su construcción de manera completamente ortodoxa: un armazón de madera, suelo de tablones y tejado a dos aguas. Todo cambió cuando llegó el momento de cerrar las paredes. En lugar de recurrir a planchas de yeso, madera o cualquier otro material convencional, Stenman decidió probar hasta dónde podían llegar las propiedades aislantes del papel de periódico.

Lo que comenzó como un experimento modesto se apoderó rápidamente de la vivienda. Stenman acumuló miles de ejemplares usados, los fue superponiendo y pegando hasta obtener paneles de unos 2,5 centímetros de espesor. Cada panel requería aproximadamente 215 capas de periódico, y para mantenerlas unidas empleó un pegamento casero elaborado fundamentalmente con harina y agua. Según los relatos familiares, también incorporaba pieles de manzana a la mezcla. Una vez seco, el conjunto se cubría con barniz para protegerlo de la humedad, un detalle crucial teniendo en cuenta que Rockport es una localidad costera de Massachusetts, expuesta a la brisa salina y la humedad del océano Atlántico.

¿Qué es exactamente la Paper House y cómo se construyó con periódicos?

La Paper House es una vivienda unifamiliar de unos 30 metros cuadrados situada en Pigeon Cove, Rockport, cuyo interior está prácticamente recubierto por completo de papel de periódico. Aunque a menudo se la describe como una casa construida con periódicos, la realidad técnica es algo más matizada: los 100.000 periódicos no sostienen el edificio por sí solos. El esqueleto estructural —el armazón, el suelo y el tejado— es de madera, y es esa estructura la que realiza el verdadero trabajo de carga. El papel prensado constituye las paredes, reviste puertas, cubre superficies interiores y forma la práctica totalidad del mobiliario. Stenman enrolló, prensó y pegó periódicos para fabricar sillas, mesas, escritorios, estanterías, lámparas, un mueble para la radio e incluso un reloj. Muchos de estos objetos son completamente funcionales. Las principales excepciones son el piano, que solo está revestido de papel, y la chimenea, que por razones evidentes no podía ser de material combustible.

El reloj merece mención aparte: contiene periódicos procedentes de los 48 estados que componían entonces Estados Unidos, convirtiendo la vivienda no solo en un experimento de ingeniería doméstica, sino también en una colección de prensa de ámbito nacional.

Más de 100.000 periódicos en capas: el proceso de fabricación de los paneles

Stenman no se limitó a colocar unas cuantas hojas como revestimiento decorativo. El proceso era artesanal e intensivo: iba superponiendo capa tras capa de periódico, extendiendo el adhesivo casero entre cada una, hasta alcanzar el grosor deseado. Cada panel de pared requería aproximadamente 215 hojas de periódico. Una vez formado el bloque, lo barnizaba para sellarlo. La combinación de papel fuertemente compactado, adhesivo y capas protectoras de barniz ha resultado clave para la supervivencia del experimento. No hay ninguna propiedad milagrosa en el periódico que lo haga resistente por sí mismo; es el proceso de compactación y protección lo que ha permitido que las paredes se mantengan intactas durante más de cien años.

El mantenimiento también ha sido constante. El barniz ha tenido que renovarse ocasionalmente para mantener alejada la humedad, y el propio envejecimiento produce un efecto peculiar: cuando las capas exteriores se deterioran, pueden aparecer debajo nuevas páginas que llevaban décadas ocultas. La casa revela lentamente otra capa de las noticias con las que fue construida, como si el propio edificio estuviera contando una historia en diferido.

Una hemeroteca tridimensional: titulares de Lindbergh y Hoover en las paredes

Stenman no ocultó el material bajo pintura o revestimientos, y eso produjo una consecuencia que seguramente no estaba entre los objetivos originales del proyecto: la casa se convirtió en una enorme hemeroteca tridimensional. Todavía pueden leerse fragmentos de artículos, publicidad y titulares de los años veinte directamente sobre paredes y muebles.

Un escritorio conserva información sobre el vuelo transatlántico de Charles Lindbergh de 1927. El mueble de la radio muestra referencias a la campaña presidencial de Herbert Hoover de 1928. Uno de los titulares que aún se distingue anuncia: “Lindbergh despega para su vuelo oceánico a París”. Acontecimientos que estaban destinados a desaparecer con el periódico del día quedaron literalmente incrustados en la arquitectura. La casa no solo es un experimento de construcción; es un archivo viviente de la historia de la prensa estadounidense.

Economía circular antes de que existiera el término: otros experimentos similares

La Paper House no fue el único experimento que demostró hasta dónde pueden llevarse materiales destinados a la basura. Décadas después, el arquitecto Mike Reynolds comenzó a levantar sus Earthships en Nuevo México utilizando neumáticos rellenos de tierra, latas y botellas. En Canadá, Édouard T. Arsenault y su hija construyeron varias edificaciones con unas 30.000 botellas de vidrio. Y en Panamá, Robert Bezeau desarrolló un poblado en el que decenas de miles de botellas de plástico quedaron encerradas en estructuras metálicas para formar paredes, incluido un castillo de cuatro plantas construido con unas 40.000 botellas que está registrado en el Guinness World Records.

Todos estos casos responden a una intuición parecida: antes de fabricar otro material nuevo, merece la pena explorar qué puede hacerse con aquello que la sociedad ya ha decidido desechar. Stenman, sin pretenderlo, se adelantó casi un siglo a los principios de la economía circular aplicada a la construcción.

¿Cómo ha sobrevivido la Paper House durante más de cien años?

La supervivencia de la Paper House se debe a varios factores que actúan de forma combinada. El primero es la estructura de madera que sostiene el edificio y que no depende del papel para su estabilidad. El segundo es el barniz que protege las capas de periódico de la humedad y los insectos. El tercero es el mantenimiento continuado que la familia Stenman ha proporcionado durante generaciones.

Elis y Esther Stenman utilizaron la pequeña vivienda durante los años veinte, pero en 1930 se trasladaron a la casa contigua y convirtieron su creación en un museo informal que empezó a atraer visitantes. Con el tiempo, la conservación pasó a manos de la familia, y desde 1995 su sobrina nieta, Edna Beaudoin, se ocupa de protegerla del clima y de los animales mientras continúa abriéndola al público durante parte del año.

El resultado es que una construcción levantada con el material más perecedero —papel de periódico, diseñado para durar apenas unas horas— ha terminado sobreviviendo a sus creadores, a los titulares que contiene y a buena parte de la arquitectura convencional de la misma época.

La paradoja del papel efímero convertido en arquitectura permanente

La paradoja que anima la Paper House sigue intacta más de un siglo después. Stenman tomó miles de páginas fabricadas para contar algo durante un solo día, las pegó unas contra otras y terminó construyendo con ellas algo que ha durado más de cien años. Cada periódico individual estaba destinado al olvido, pero la acumulación y la técnica lo transformaron en un material duradero.

En un mundo donde la información se consume y se desecha a velocidades cada vez mayores, la casa de Rockport ofrece una reflexión silenciosa sobre la permanencia y el valor de los materiales que damos por sentado. No se trata de que el papel sea eterno —no lo es—, sino de que la inteligencia humana puede encontrar en lo descartable una segunda vida mucho más larga de lo que nadie imaginó. La Paper House no es solo una curiosidad turística: es una lección de ingeniería doméstica y un recordatorio de que, a veces, lo más frágil puede convertirse en lo más perdurable.

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