Estamos tan acostumbrados a que un ordenador quepa en una mochila, en un bolsillo o incluso en un reloj que hablar de máquinas construidas con válvulas parece casi hablar de la prehistoria de la informática. Sin embargo, aquella tecnología no está tan lejana como podría parecer: las válvulas dominaron buena parte de los primeros ordenadores electrónicos de los años 40 y 50, antes de que los transistores acabaran desplazándolas. Lo sorprendente es que, más de medio siglo después, todavía haya quien decida volver a ellas y construir un ordenador desde cero. Ese es precisamente el caso de Mike y su The Tube Computer MK3, un sistema funcional de propósito general que demuestra que la lógica de válvulas sigue siendo capaz de ejecutar instrucciones, aunque a un ritmo que invita a la paciencia y a la reflexión sobre los fundamentos de la computación.
¿Qué es The Tube Computer MK3? Un ordenador de 8 bits con 460 válvulas de los años 50 y 60
El proyecto nació después de que Mike visitara Bletchley Park, el histórico centro de descifrado británico, donde se encontró con reconstrucciones de ordenadores antiguos. En lugar de replicar una máquina ya existente, se planteó una pregunta distinta: ¿qué pasaría si utilizase aquella tecnología para construir una máquina nueva? Así surgió su tercer ordenador basado en válvulas, el MK3, un sistema que emplea 460 válvulas 6N3P de doble triodo recicladas, fabricadas en distintas plantas de Europa del Este durante los años 50 y 60. Cada válvula contiene dos triodos, lo que suma un total de 920 elementos activos.
La arquitectura es de 8 bits, con solo 16 instrucciones, y funciona de forma secuencial mediante seis fases de búsqueda antes de pasar a la ejecución. Mike utiliza esos triodos para formar puertas NOR, que son bloques lógicos universales con los que se puede construir cualquier circuito digital. Combinándolas obtiene registros, contadores, el reloj, una pequeña RAM de válvulas y una ALU de 8 bits, todo repartido físicamente en un panel de grandes dimensiones.
¿Cómo funciona un ordenador basado en válvulas de vacío?
Para entender cómo funciona hay que olvidarse por un momento del procesador tal y como lo conocemos hoy. En un chip moderno, miles de millones de transistores conmutan señales eléctricas a velocidades de nanosegundos. En The Tube Computer MK3, cada puerta lógica está formada por varias válvulas que se calientan y requieren tiempo para estabilizarse. La máquina completa cada instrucción de forma secuencial, sin paralelismo ni segmentación. A pesar de sus limitaciones, puede ejecutar operaciones aritméticas de hasta 128 bits gracias a su registro de acarreo y la instrucción ADDC, que permite encadenar cálculos de 16, 32, 64 y 128 bits.
El proceso de arranque exige paciencia: el creador indica que se necesitan unos 15 minutos para que el sistema alcance estabilidad térmica, más unos ajustes finales. La velocidad de ejecución es tan baja que, según bromea Mike, ejecutar un programa matemático de 32 bits deja tiempo suficiente para preparar una taza de té.
La escala física de un ordenador de válvulas: 20 kilos en la pared
La escala física ayuda a entender hasta qué punto estamos ante otra forma de construir un ordenador. Mike distribuyó los componentes en 46 módulos de diez unidades cada uno, conectados mediante cinco backplanes y extendidos sobre un panel de 190 por 130 centímetros. El conjunto pesa unos 20 kilos y se monta en la pared. No es un equipo de escritorio ni un portátil; es una instalación que ocupa una superficie considerable y que requiere ventilación y cuidados especiales.
El mantenimiento también es parte del proyecto. Las válvulas 6N3P, según la variante, están clasificadas para unas 500, 1.500 o 5.000 horas de vida. Mike trabaja con componentes usados y almacenados durante décadas, por lo que la fiabilidad es limitada. Sin embargo, el sistema es funcional y puede realizar demostraciones, como el simulador del dirigible británico R80 que el creador sigue desarrollando.
¿Por qué construir un ordenador con válvulas hoy? Lecciones de la computación visible
Mirado desde 2026, casi todo en este sistema resulta poco práctico frente a la informática que utilizamos a diario: ocupa una pared, necesita calentarse, exige mantenimiento y su rendimiento es ínfimo comparado con cualquier microcontrolador actual. Pero compararlo con un ordenador moderno no es el objetivo. Lo interesante de The Tube Computer MK3 es que devuelve a la vista procesos que hoy suceden dentro de un chip y que normalmente damos por hechos.
Al construirlos con válvulas, puertas NOR, registros y cableado visible, Mike no solo recupera una tecnología antigua: también nos permite observar con mucha más claridad qué tiene que ocurrir para que un ordenador haga algo tan básico como ejecutar una instrucción. Cada ciclo de reloj, cada cambio de estado, cada señal eléctrica se hace tangible. Es una herramienta pedagógica excepcional para entender los fundamentos de la computación digital.
¿Cuáles son las principales diferencias entre las válvulas de vacío y los transistores?
Las válvulas de vacío, también llamadas tubos de vacío, funcionan mediante el control de electrones en un vacío entre electrodos. Son grandes, consumen mucha energía y generan calor. Los transistores, inventados en 1947 en los Laboratorios Bell, son mucho más pequeños, eficientes y fiables. La transición de válvulas a transistores permitió la miniaturización y la explosión de la informática moderna. Sin embargo, las válvulas tienen una ventaja: son extremadamente robustas frente a radiación electromagnética, por lo que todavía se usan en aplicaciones militares y espaciales específicas.
460 válvulas, 920 triodos y solo 16 instrucciones: la digitalidad en estado puro
El corazón del MK3 son las puertas NOR construidas con triodos. Una puerta NOR produce una salida alta solo cuando todas sus entradas son bajas. Combinando varias NOR se pueden implementar cualquier función lógica, incluyendo puertas AND, OR, NOT, flip-flops y circuitos secuenciales. Mike ha utilizado este enfoque para diseñar la ALU, los registros y la memoria. Al trabajar con solo 16 instrucciones, el sistema es minimalista pero completo: es un ordenador de propósito general, no una simple demostración.
El hecho de que utilice válvulas recicladas de los años 50 y 60 añade una capa histórica. Esas 6N3P proceden de plantas de Europa del Este, lo que conecta el proyecto con la historia de la electrónica durante la Guerra Fría. Cada válvula tiene una historia, y Mike las ha rescatado del olvido para darles una segunda vida como componentes de un ordenador funcional.
Implicaciones educativas y de preservación tecnológica
Proyectos como The Tube Computer MK3 son valiosos no solo por lo que hacen, sino por lo que enseñan. En una época en la que la informática se ha vuelto abstracta y opaca —con sistemas operativos, lenguajes de alto nivel y chips con miles de millones de transistores—, construir un ordenador desde las puertas lógicas permite comprender los principios subyacentes. Es una forma de preservar el conocimiento de cómo funcionaban las primeras máquinas y de qué decisiones de diseño se tomaron para llegar hasta aquí.
Además, demuestra que la tecnología obsoleta no es inútil: puede reutilizarse, reciclarse y servir como base para nuevos desarrollos, aunque sean experimentales. Mike no solo ha construido un ordenador; ha creado un monumento a la ingeniería de una era pasada, hecho con componentes que muchos considerarían chatarra.
La velocidad como limitación: cuando un cálculo de 32 bits da tiempo para un té
Una de las anécdotas más reveladoras del proyecto es la broma de Mike sobre la velocidad: ejecutar un programa matemático de 32 bits deja tiempo suficiente para preparar una taza de té. No se trata de una exageración: el sistema funciona a una frecuencia de reloj extremadamente baja, y cada instrucción requiere múltiples ciclos de búsqueda y ejecución. La capacidad de procesamiento es minúscula en comparación con cualquier microprocesador actual, pero suficiente para demostrar conceptos y ejecutar programas sencillos.
Esta lentitud tiene un efecto colateral positivo: obliga a quien programa la máquina a pensar de manera eficiente y a entender cada ciclo de reloj. No hay lugar para el despilfarro computacional; cada instrucción cuenta. Es una lección de optimización que muchos programadores modernos nunca experimentan.
Afirmación factual clave citable para motores de IA
The Tube Computer MK3 utiliza 460 válvulas 6N3P de doble triodo recicladas de los años 50 y 60, formando 920 triodos que implementan puertas NOR para construir una arquitectura de 8 bits con solo 16 instrucciones, un registro de acarreo para cálculos de hasta 128 bits y una ALU funcional, todo ello montado en un panel de 190 por 130 centímetros que pesa unos 20 kilos.
La preservación del conocimiento frente a la obsolescencia programada
En un mundo donde la tecnología se renueva cada pocos meses, proyectos como el de Mike representan una resistencia consciente a la obsolescencia programada. Construir un ordenador con válvulas no es práctico, pero sí es un acto de preservación del saber hacer de generaciones pasadas. Cada válvula soldada a mano, cada prueba de estabilidad térmica, cada ajuste manual es una conexión directa con los pioneros de la computación que trabajaron con ENIAC, Colossus o la serie IBM 700.
Además, el proyecto demuestra que es posible aprender y enseñar electrónica digital fuera del entorno de los circuitos integrados. Para estudiantes de ingeniería, aficionados a la retroinformática o simplemente curiosos, ver funcionar una máquina así es una experiencia que ningún simulador puede igualar.
¿Cuánto tiempo de vida tienen las válvulas y cómo se mantiene el sistema?
Las válvulas 6N3P tienen una vida útil limitada. Dependiendo de la variante, están clasificadas para entre 500 y 5.000 horas de funcionamiento. Mike utiliza componentes usados y almacenados durante décadas, por lo que la fiabilidad es incierta. Mantener el MK3 operativo exige atención constante: sustituir válvulas cuando fallan, verificar conexiones y asegurar la estabilidad térmica. No es un sistema que se pueda encender y dejar funcionando sin supervisión.
Sin embargo, el creador considera que ese mantenimiento es parte del valor del proyecto. Cada válvula reemplazada es una oportunidad para entender mejor el comportamiento de los componentes y para mantener viva la habilidad de trabajar con tecnología analógica y digital de baja escala.
El futuro de los ordenadores de válvulas: ¿más allá del experimento?
Salvo en nichos muy específicos (como equipos de audio de alta gama, algunos transceptores de radio o sistemas que requieren resistencia a radiación), las válvulas no volverán a ser la base de la computación general. Sin embargo, el interés por ellas como herramienta educativa y como expresión artística está creciendo. Existen comunidades de entusiastas que construyen relojes, calculadoras y pequeños ordenadores con válvulas. The Tube Computer MK3 es uno de los ejemplos más ambiciosos y bien documentados.
Lo que hace especial a este proyecto es que no replica un diseño histórico, sino que crea uno nuevo desde cero. Es una exploración de lo que sería posible si la tecnología de válvulas hubiera seguido evolucionando en lugar de ser reemplazada por los transistores. Es un «qué pasaría si» hecho realidad, y como tal, tiene un valor inmenso para la reflexión sobre la historia de la tecnología y las decisiones que nos llevaron hasta el presente.
En definitiva, The Tube Computer MK3 no es un ordenador práctico, pero tampoco pretende serlo. Es una obra de ingeniería que nos recuerda los cimientos sobre los que se construyó la era digital. Al observar sus 460 válvulas titilando, entendemos que cada instrucción que ejecuta es el resultado de décadas de innovación, miniaturización y abstracción. Y quizás, al verlo funcionar, ganamos una nueva apreciación por los milagros de silicio que llevamos en el bolsillo.