Control Resonant llega como la secuela directa de Control y, aunque arranca con un ritmo pausado que puede desanimar en las primeras horas, termina consolidándose como una de las experiencias más ambiciosas y creativas de Remedy Entertainment. La campaña, que se extiende por aproximadamente 32 horas, expande el escenario a Manhattan y transforma el combate en un sistema de acción RPG con armas cuerpo a cuerpo, ofreciendo un mundo abierto lleno de misiones secundarias memorables. A continuación, el análisis completo de un título que empieza siendo correcto y termina siendo excepcional.
¿Qué es Control Resonant? La secuela que lleva el caos a Manhattan
Control Resonant retoma la historia justo después de los eventos del primer Control y de Alan Wake 2. La Antigua Casa, sede del Departamento Federal de Control (DFC), permanece en cuarentena tras el ataque del Ruido, una entidad paranormal de otra dimensión. En esta ocasión, el jugador controla a Dylan Faden, el hermano de Jesse, quien en el juego original era uno de los antagonistas. Dylan recibe de su hermana el arma Aberrante, capaz de transformarse en distintas armas blancas, y parte de la Antigua Casa justo cuando la cuarentena se rompe y el Ruido se libera en Nueva York.
La narrativa se complica cuando el Ruido encuentra a una nueva entidad llamada Padronagem, que contiene su avance y genera una contención fuera de la realidad en la isla de Manhattan. El objetivo de Dylan es descubrir qué ha ocurrido con Jesse, por qué desapareció, y cómo resolver el nuevo Evento de Mundo Alterado. Con la ayuda del DFC, el protagonista se adentra en un escenario abierto donde la realidad se distorsiona constantemente.
Una de las preguntas más frecuentes entre los jugadores es si es necesario haber jugado al primer Control para entender esta secuela. La respuesta directa es que no. El juego incluye un resumen de los eventos previos en el menú principal y, aunque conocer la historia previa enriquece la experiencia, Control Resonant está diseñado para que cualquier persona pueda disfrutarlo sin necesidad de haber tocado las entregas anteriores. Además, el juego mantiene una narrativa más contenida, con pocas referencias al Remedyverse, lo que evita la sensación de obligación de consumir todo el universo expandido.
Un mundo abierto con biomas únicos y misiones secundarias que marcan la diferencia
Control Resonant abandona el estilo metroidvania del primer Control y el diseño más lineal de Alan Wake 2 para ofrecer un mundo abierto de gran escala. En lugar de un único mapa continuo, Manhattan se divide en varias secciones conectadas que funcionan como biomas distintos: el centro de la isla, el Parque donde habita el Mofo, la Zona de Evacuación de alto peligro, el Subpasaje, entre otros.
Cada zona tiene su propia ambientación, hora del día y desafíos. Además, el nivel de cada segmento se incrementa a medida que se exploran y completan actividades, y esto puede modificar el mapa e introducir novedades. La sensación de progreso es constante y el diseño incentiva la exploración sin abrumar con marcadores interminables.
Las misiones secundarias son, sin duda, uno de los mayores aciertos del juego. Lejos de ser simples tareas de relleno, cada una cuenta una historia completa y presenta mecánicas únicas. Por ejemplo, hay una quest en la que un gato que podría ser una entidad paranormal ayuda a perseguir a una vecina transformada en monstruo; otra sobre unas hermanas gemelas separadas, una de las cuales podría haber ingerido el Mofo; o un taxi que lleva a un Limiar extraño. También hay un karaoke maldito que obliga a la gente a bailar hasta morir, y un perro que siempre pierde su juguete escondiendo un misterio detrás.
Estas experiencias paralelas no solo son creativas, sino que a menudo incluyen puzles, combates y recompensas narrativas que profundizan en el lore del universo Remedy. El juego no impone un camino de completitud; invita al jugador a descubrir las historias a su propio ritmo, recibiendo llamadas de radio sobre eventos misteriosos que se convierten en nuevas quests.
Movilidad y exploración: libertad desde el inicio
La Remedy ha tomado una decisión de diseño muy acertada: otorgar al jugador casi todas las herramientas de movimiento desde las primeras horas. Dylan puede flotar, realizar saltos dobles, impulsos en el aire y otras habilidades que permiten explorar Manhattan con total libertad. Esto no elimina la progresión, ya que existen Fallos Dimensionales que siguen la línea narrativa de Jesse y recompensan con nuevas mecánicas de locomoción, como alterar la gravedad del mundo, lo que genera situaciones de exploración que distorsionan la percepción espacial de forma brillante.
Se estima que completar el 100% del juego puede llevar alrededor de 50 horas, aunque la campaña principal se completa en las 32 horas mencionadas. Hay cierto contenido repetitivo y algunas tareas protocolares que no aportan mucho, pero pueden ignorarse sin problema. En conjunto, el mundo abierto de Control Resonant es elegante, variado y está lleno de secretos que merece la pena descubrir.
Combate: de un inicio tedioso a un sistema que termina convenciendo
El sistema de combate representa el cambio más drástico respecto a los anteriores títulos de Remedy, que siempre fueron juegos de disparos. Control Resonant es un RPG de acción con mecánicas de hack and slash. Dylan utiliza la Aberrante, un arma que puede transformarse en diferentes tipos de armas blancas: hachas, martillos, hoces, espadas, entre otras.
Las primeras horas son francamente flojas. El combate se reduce a un combo básico de tres golpes, un ataque pesado que se desbloquea más tarde, y finalizadores de combo. La variedad de enemigos también es muy reducida al principio, y la sensación de peso y diversión brilla por su ausencia. Es un arranque que puede calificarse como tedioso, incluso molesto.
Sin embargo, a medida que avanza la campaña, el sistema se transforma. Se desbloquean nuevas formas de generar Abalo (la barra de vigor enemiga), lo que permite ejecutar a los oponentes con más facilidad, recordando el flujo de los Doom modernos. Las habilidades se combinan entre sí, aparecen enemigos con debilidades específicas (fuego, daño cortante, daño contundente) y la árbol de habilidades aporta variedad. Del medio del juego en adelante, el combate termina siendo competente y divertido, con un nivel de dificultad bien equilibrado.
El principal problema es que cambiar de build entre combates es engorroso. Hay tres tipos de armas base, tres armas pesadas y tres finalizadores, pero no es posible alternar entre configuraciones durante una pelea. Esto se vuelve especialmente frustrante cuando aparecen enemigos con diferentes debilidades al mismo tiempo. Además, cada vez que se gana una habilidad, se elige entre dos o tres opciones, y esa elección es casi permanente; solo se puede hacer respec de forma burocrática y limitada, salvo en contenido de endgame que permite recuperar las habilidades dejadas atrás.
En conjunto, Dylan se siente más débil que Jesse durante buena parte de la campaña, pero si el jugador le da tiempo al juego, el combate crece y termina siendo satisfactorio. No es el mejor sistema de acción del mercado, pero cumple su función y aporta variedad al gameplay.
Pregunta frecuente: ¿Cómo es el combate de Control Resonant?
El combate es un RPG de acción con armas cuerpo a cuerpo que evoluciona desde un inicio muy básico hasta un sistema más complejo con ejecuciones, combinaciones de habilidades y debilidades enemigas. Aunque arranca de forma tediosa, hacia la mitad de la campaña se vuelve divertido y bien balanceado, con un ritmo que recuerda a los Doom modernos en su gestión del vigor enemigo.
Dirección de arte y rendimiento técnico: la Northlight Engine vuelve a brillar
Remedy nunca ha defraudado en el apartado artístico, y Control Resonant no es la excepción. Si el primer Control apostaba por el brutalismo de hormigón de la Antigua Casa, esta secuela expande el estilo visual con elementos surrealistas, caleidoscopios y entidades paranormales que moldean el entorno. Manhattan conserva su esencia urbana, pero cada bioma tiene su propia identidad visual, hora del día y atmósfera. El Parque con el Mofo, el Desconocido con sus alteraciones de la física, el Subpasaje con sus juegos de espacio y tiempo… todo está diseñado con una creatividad que hace que cada zona sea memorable.
Técnicamente, el juego utiliza la Northlight Engine, motor gráfico propietario de Remedy. Se ha logrado un nivel de pulido envidiable, con pocos bugs y una optimización notable. En una GeForce RTX 5090, con resolución 1440p, DLAA activado, todo en Ultra y Path Tracing encendido, la media de fps se sitúa entre 80 y 90. Desactivando el trazado de rayos, la tasa de fotogramas sube considerablemente, lo que asegura que el juego escalará bien en hardware menos potente. Las únicas pegas menores son algunas expresiones faciales extrañas y cierta repetición de escenarios, pero dentro del enorme alcance del juego son detalles que pasan desapercibidos.
El juego cuenta con localización completa al español, tanto subtítulos como doblaje. Durante la revisión, el doblaje en español se encontraba en fase de corrección, con algunas líneas ausentes, pero la calidad general es buena. La edición final debería ofrecer una experiencia completamente localizada.
¿Merece la pena Control Resonant? Un slow burn que recompensa la paciencia
Control Resonant es lo que se conoce como un slow burn: arranca de forma lenta, con pocas herramientas, un combate soso y un ritmo que puede desanimar. Las primeras horas justificarían una nota baja, pero el juego mejora progresivamente. Hacia la mitad, el combate clica, las misiones secundarias demuestran su genialidad, y la narrativa se vuelve adictiva. La campaña principal ofrece giros, momentos musicales y secciones que transforman el género, como el descenso al Sumidero o el Subpasaje, que juegan con el espacio y el tiempo de formas nunca vistas.
Con una campaña de 32 horas, un mundo abierto que invita a explorar durante 50 horas si se busca el 100%, y un precio localizado en español que resulta muy competitivo —junto con la localización completa al español— Control Resonant es una opción muy recomendable para quienes buscan una experiencia narrativa y de acción diferente. No es perfecto: el inicio es débil, el sistema de combate tiene limitaciones en la personalización de builds y hay cierto contenido rellenable. Pero compensa con creces en creatividad, historia y dirección artística.
Este análisis se ha realizado con una copia de Control Resonant cedida por Remedy Entertainment para su evaluación.